Moto clásica: Kawasaki GPZ900R

Kawasaki buscaba a principios de los 80 una moto que devolviese a la marca la gloria que había logrado su primera Z1, y no cejó en su empeño hasta conseguirlo con la GPZ900R.
Pepe Burgaleta. Fotos: Joan Carles Orengo -
Moto clásica: Kawasaki GPZ900R
Moto clásica: Kawasaki GPZ900R

La GPZ900R ha sido una de las motos más longevas en el catálogo de Kawasaki. Se presentó por vez primera en 1984, y estuvo en el catálogo de la firma en Japón hasta el año 2003. Veinte largos años sin apenas modificaciones son una buena muestra de las virtudes de una moto que nació para devolver a su marca a la primera línea de fuego en el mercado superdeportivo.

Sustituta

Kawasaki había dado en el blanco con su primera Z1, una moto presentada en 1972, y que había sido todo un bombazo durante sus años de producción. Era la primera tetracilíndrica de alta cilindrada, tenía distribución por doble árbol de levas en cabeza, y unas prestaciones, eficacia y fiabilidad que la encumbraron. Su éxito fue tal, que desde su aparición, Kawasaki no había hecho otra cosa que replicar el mismo concepto, con ese mismo motor de dos válvulas por cilindro y refrigeración por agua. Se multiplicaron las versiones, cada vez más potentes, pero a principios de los 80 estaba claro que había que innovar.

Sus rivales empezaron a producir motos con culatas de cuatro válvulas, bancadas de cilindros en V, con refrigeración por agua, y todo tipo de argumentos técnicos incluyendo turbocompresores, y Kawasaki decidió que había llegado el momento de jubilar sus deportivas y sustituirlas por otras más modernas. En septiembre de 1980 se dio finalmente luz verde a un nuevo proyecto, que comenzó con la preparación de un motor de seis cilindros, pero todavía con culatas de dos válvulas, que ya había tenido el precedente de la Z1300. No era lo que se buscaba, demasiado pesado, demasiado suave para una superdeportiva que tenía que sustituir a la Z1.

Finalmente el desarrollo llevó a un motor de cuatro cilindros en línea, pero con culatas de cuatro válvulas para cada cilindro, con un eje de balance para eliminar vibraciones, y colocado muy bajo gracias a la adopción de un chasis con una doble espina superior, que lo mantenía colgado. Aunque Kawasaki ya había utilizado la refrigeración por agua en su Z1300 de seis cilindros en línea, era la primera vez que se empleaban culatas de cuatro válvulas, lo que permitió aumentar de manera significativa el rendimiento, y sobre todo mantener estable la potencia durante el uso de la moto, eliminando los problemas sufridos por los modelos refrigerados por aire, especialmente tras su preparación.

Ya que la moto tenía que ser la verdadera sucesora de la Z1, la cilindrada elegida fue la misma, sería una 900 cc, en concreto cubicaba 901 cc, dos menos que la Z1, convirtiéndose en la primera tetracilíndrica de cuatro válvulas refrigerada por agua. Además, la tradicional ubicación de la cadena de distribución, en el centro del bloque, se movió a un lateral, de manera que se podía eliminar uno de los apoyos del cigüeñal y reducir la anchura del motor. Al colocar el alternador detrás de los cilindros, se logró un propulsor muy estrecho que podía colocarse muy bajo, una arquitectura que se convirtió en habitual con el paso de los años.

Como el motor era una parte integrante del chasis –de hecho éste lo abrazada solo por arriba–, se logró un peso muy reducido, lo que unido a una potencia declarada de 115 CV, permitía que la relación peso potencia bajase de 2 kilos por caballo. La GPZ900R se complementaba con una carrocería muy particular, sobre la que se realizaron muchos estudios hasta lograr un coeficiente aerodinámico de tan sólo 0,33, sin tener que recurrir a diseños extraños que hubiesen causado rechazo en el público. La intención de Kawasaki era hacer de ella la moto más rápida del mundo, y se logró, ya que fue la primera de serie capaz de superar las 150 millas por hora, con una punta de unos 245 km/h.

La primera Ninja

La GPZ900R se convirtió en el buque insignia de la marca, bautizada en América con un nombre que posteriormente se haría tan célebre que ha servido para infinidad de modelos, «Ninja», los famosos asesinos japoneses, rápidos, silenciosos y eficaces.

Presentada en el Salón de París de 1983, se convirtió en la deportiva más eficaz del momento y en el modelo más rápido de Kawasaki hasta la aparición de la ZZR1100 en 1990. La GPZ900R fue considerada «Moto del Año» en muchos países y se vendieron a lo largo de sus primeros años de producción más de 70.000 unidades. Quizás el único detalle que le impidió tener aún más éxito, especialmente en competición, fueron las llantas elegidas. Las ruedas originales eran de 16” en el tren delantero y de 18” en el trasero, una combinación que había funcionado en los años previos, en los que la llegada de los neumáticos sin cámara y de llantas más anchas empezaba a revolucionar este terreno. De las llantas de 18” y 19”, se había pasado a otras más pequeñas, pero finalmente la opción que salió adelante fue la de las llantas de 17”. De hecho, en la única
revisión importante de la Ninja 900, lo que se hizo fue sustituir la llanta delantera por otra de 17” que permitiese emplear neumáticos de nueva generación.

Hoy en día esta GPZ900R sigue siendo una moto de gran recuerdo, una moto sin puntos negros que llevó a Kawasaki a dar un salto tecnológico importante, y en ciertos detalles, a cambiar el diseño establecido.

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