Moto clásica: Montesa Enduro 250 K 1976

La creación de versiones dedicadas al potente mercado americano fue una constante entre las marcas españolas durante la década de los 70. Esta Montesa Enduro 250 K es un perfecto ejemplo de ello.
Texto y fotos: Joan Carles Orengo. Motocicleta propiedad de la Fundació Privada Museu de la Moto Mario Soler. -
Moto clásica: Montesa Enduro 250 K 1976
Moto clásica: Montesa Enduro 250 K 1976

Pese a que ya en 1965 Montesa tuviera un su catálogo un modelo con la denominación de Enduro 175, ésta no era más que una derivación muy directa de la Impala de carretera y de la cual se fabricaron menos de medio millar de ejemplares, no pudiéndose considerar como un modelo específico para la práctica de esta especialidad, sino más bien un tanteo de mercado, al igual que se realizó también una versión de motocross del carismático modelo de asfalto de la marca catalana.

No sería hasta 1974 en que Montesa presenta en el Salón del Automóvil de Barcelona la primera y genuina Enduro 250, una moto pensada exclusivamente para un uso «off road» y en la que se aprovechaba y combinaba la experiencia obtenida con la «trail» King Scorpion y, sobre todo, con las Cappra de motocross. Acababa de nacer una de las sagas más importantes y longevas de la marca, que se mantendría en el mercado hasta la absorción de ésta por parte de Honda en 1986.

Esta primera versión seguía estando muy influenciada por los gustos americanos, aunque con un enfoque más deportivo que el de la citada King Scorpion, pero poco a poco fue derivando más hacia lo que el público europeo y español demandaba, debido también al éxito comercial que estaban logrando Bultaco y OSSA con modelos similares.

Dos años más tarde, en 1976, nace la segunda generación de Montesa Enduro, con un cambio radical en su estética, que se aleja definitivamente de la de las Cappra y de la cual se presentan dos versiones: la «A» y la «K», esta última, nuevamente dirigida al mercado americano, nuestra protagonista este mes y de la cual se vendieron muy pocas unidades en nuestro país, siendo por lo tanto un modelo prácticamente desconocido para el público español.

Civilizada

En relación con la versión «A», la «K» aporta un carácter bastante más civilizado en muchos aspectos. Conserva los accesorios «urbanos» de la versión anterior, como por ejemplo los catadióptricos laterales, y el faro y conmutador Lucas, y se añaden unos intermitentes, pero la diferencia real con su hermana «europea» es ya evidente a primera vista.

Los amortiguadores traseros son de menor recorrido y más suaves de tarado, anclados en una posición más vertical. El asiento es más largo y bajo y en cuanto a motor, el cambio más evidente es la adopción de un carburador Amal en lugar del Bing y un volante con mayor inercia, que facilitaba el uso tranquilo de la moto.

Pocos meses después, Montesa lanzaría una tercera versión denominada «H» que sustituiria a la «K» y en la que se adoptaban algunas de sus características, como por ejemplo el carburador Amal, aunque con un difusor de mayor diámetro, que pasaba de 32 mm a 34 mm.

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