Moto clásica: Montesa prototipo Impala Cross 1962

En 1962 Montesa empezó a poner a prueba el motor que en un futuro inmediato equiparía a la mítica Impala. La especialidad del motocross se mostró como un laboratorio ideal para ello.
Texto y fotos: Joan Carles Orengo. -
Moto clásica: Montesa prototipo Impala Cross 1962
Moto clásica: Montesa prototipo Impala Cross 1962

El nacimiento de Bultaco en 1959 obligó a Montesa a replantearse muchas cosas. La primera de todas, forzar la marcha de la evolución de sus modelos, que se tradujo en el desarrollo de un nuevo motor conocido como «monobloque», al aunar en un mismo conjunto el grupo termodinámico y el cambio, a diferencia del que equipaban hasta el momento las fiables y gloriosas, pero ya superadas técnicamente Brío.

Otra decisión fue el retorno de forma seria a la competición, cuyo abandono había sido el principal punto de desencuentro entre Permanyer y Bultó, los fundadores de la marca. Bultaco apostó desde el primer momento por el «off road», una vertiente del motociclismo que no pasaba de ser anecdótica al sur de los Pirineos, pero que en varios países europeos estaba tomando una especial relevancia, con lo que se abrían muchas posibilidades para la exportación de nuestras motocicletas, cuya ligera concepción basada en el motor de 2T encajaba muy bien con las exigencias del uso deportivo fuera del asfalto.

Pere Pi

Fruto de estas contingencias, en 1960 Montesa decide crear su propio equipo de motocross, siendo el primer paso fichar al as del momento, Pere Pi, quien militaba en las filas de Derbi y que, además de sus innegables dotes como piloto, aportaba también una notable capacidad para poner a punto las motos. Y esto era precisamente lo que más necesitaba Montesa: una moto adecuada.

Las primeras actuaciones de Pi lo fueron a los mandos de unas Brío 110 más o menos modificadas, logrando ya el Campeonato de España en 1961 con una moto conocida internamente como «La Cabra» -nombre que años más tarde se recuperaría para bautizar a la legendaria saga Cappra- pero la temporada siguiente entró en escena el nuevo motor Impala, lo que supuso un importante salto cualitativo para Montesa en esta disciplina, que así contaba ya con un propulsor equivalente al de su máxima rival Bultaco y con unas grandes posibilidades de evolución.

En torno a este motor se creó este primer prototipo de la Impala Cross de serie, que saldría a la venta un año después, para el que se desarrolló una parte ciclo completamente nueva, basada en un chasis de simple cuna desdoblada por debajo del motor y dotado de múltiples refuerzos, una horquilla delantera Ceriani sin los guardapolvos que caracterizaban a las Brío, un doble amortiguador trasero, guardabarros y manillar elevados, etc. Con él Pi renovaría ese mismo año de 1962 su doble título de Campeón de España en las cilindradas de 125 y 250 c.c.

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