Moto Guzzi Hispania 65

La Moto Guzzi Hispania 65 fue durante más de una década la moto más vendida en España y marcó una época.
Ildefonso García. Fotos: Joan Carles Orengo -
Moto Guzzi Hispania 65
Moto Guzzi Hispania 65

El 15 de marzo de 1921 Emanuele Vittorio Parodi, su hijo Giorgio y el amigo de este último, Carlo Guzzi, fundaron en Génova la «Sociedad Anónima Moto Guzzi» con una fábrica sita en Mandello Tonzanico (que más tarde se llamaría Mandello del Lario). Su símbolo es el águila, enseña de la aviación italiana durante la I Guerra Mundial en honor a Giovanni Ravelli, el cuarto fundador, aviador famoso y piloto de carreras de motos.

Tras la II Guerra Mundial en 1946 la empresa pasa a llamarse Moto Guzzi S.p.A. y, con la idea de conquistar a nuevos clientes, decide fabricar su primer modelo de dos tiempos: conocido como Guzzino 65. El diseño había sido de Antonio Micucci y solo en los tres primeros años se produjeron 50.000 unidades. El modelo había sido pensado para la dura postguerra, y supuso un económico medio de transporte para aquellos que necesitan desplazarse cada día para ir a trabajar en tiempos realmente difíciles donde había escasez de casi todo.

La Motoleggera 65 era muy fácil de utilizar y apenas pesaba 45 kg.A pesar de tratarse de un modelo muy humilde en su concepto sirvió como base para en 1948, en Suiza, alcanzar el récord mundial de velocidad en el kilómetro y la milla. Cuando dejó de producirse en 1954 se habían fabricado casi 72.000 unidades, tanto para el mercado italiano como para la exportación. Durante 10 años fue la «motoleggera» (modelo de menos de 100 cc) más vendida en Europa.

Judío errante

A nuestro país llegó Óscar Ravá, que en los años 30 había sido una de los colaboradores más importantes de Vincenzo Lancia. A la muerte de este asumió la dirección comercial de Lancia, pero debido a su condición de judío en 1938 se vio obligado a dejar su puesto de directivo tras la promulgación en Italia de las leyes raciales fascistas. Ravá fundó en nuestro país en 1942 Motorhispania, una empresa para el comercio y reparación de vehículos a motor, además de ser concesionario de coches y camiones Lancia. La crisis económica española en plena posguerra lastró los resultados. Entonces alcanzó un acuerdo con Carlo Guzzi para producir motos económicas bajo licencia que serían comercializadas con la marca Moto Guzzi Hispania.

El éxito es inmediato y pronto Motorhispania se convierte en uno de los fabricantes más importantes de España. En el imprescindible «Historia del motociclismo en España», se dice que: «La fabricación correría a cargo de talleres auxiliares, reservándose para sí solo el montaje final, es decir, poca mano de obra propia para una gran producción, pero eso sí, confiando las labores a firmas de prestigio: los motores a empresas de aviación, Elizalde/Industrias Subsidiarias de Aviación, y los bastidores a Bicicletas Rabasa/Estampaciones Metálicas Tió. La idea era tan buena y la calidad tan garantizada que la pequeña utilitaria Guzzi 65, de la que se llegaron a producir más de 100.000 unidades, pronto alcanzó el número uno del ranking de ventas, gracias también a su excelente diseño».

En un anuncio de 1958 se cantaban las excelencias del modelo que: «debido a su escaso peso y gran estabilidad, su empleo está exento en absoluto de peligro. El precio es de 11.900 ptas en toda España. Se puede adquirir con plazos mensuales de 447,50. El consumo es de 2 litros efectivos por 100 kilómetros. Una moto “65” usada se vende siempre cobrando una buena parte de su precio. Es como tener un talón que usted puede hacer efectivo en cualquier momento».

Desde el comienzo de su producción en España a finales de los años 40 la Moto Guzzi Hispania se vendía a un precio que no llegaba a las 10.000 ptas, permaneciendo casi sin variación durante años. A mediados de 1958 subió a 11.700. A finales del año siguiente, en pleno Plan de Estabilización, llegó a costar 14.249 ptas. En sus 15 años de permanencia en el mercado no llegó a superar las 15.500 ptas (93,16 euros). No hay tampoco que perder de vista que a mediados de los años 60 un electricista oficial de primera ganaba unas 1.500 ptas a la semana, una secretaria 1.000 ptas, y un ingeniero 5.769 ptas.

A comienzos de la década de los años 60 el Código de Circulación cambia y entonces se marca para los ciclomotores un límite de 50 cc, lo que convierte de inmediato a la 65 en una moto con todo lo que esto conlleva: necesidad de matriculación y de sacarse el carné de conducir. El cambio de legislación supuso un golpe terrible para el «langostino» y en 1962 las ventas cayeron más de un 50 por ciento. La 65 se dejó de fabricar en España en 1963 y continuó en producción el modelo de 49 cc. No solo hubo que reducir la cilindrada del pequeño monocilíndrico sino montar unos pedales practicables obligatorios por la legislación de la época, lo que fue una pesadilla.

Este pequeño «saltamontes» en realidad fue muy grande, pues puso su granito de arena para solucionar los problemas de movilidad de decenas de personas en la España de la postguerra. Su fiable y sencillo motor de 2T, las conseguidas suspensiones (por paralelogramos la delantera) y con un muelle (casi a lo cantiléver) la posterior la hicieron apta para las carreteras y caminos de la época. Una pequeña gran moto que ha entrado por derecho propio en la historia del motociclismo español y europeo.

El excelente libro «Moto Guzzi Hispania. Las Cinco Magníficas» de Maurizio Gaudenzi ha supuesto una eficaz fuente de información a la hora de publicar este artículo.

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