Ossa Explorer 2013. Prueba Moto Verde

Muchas formas hay para matar el tiempo libre: crucigramas, cine y la televisión, vídeo juegos, practicando deporte… pero si queréis tomar el fresco dando un paseo en moto ocioso y con asueto, la OSSA Explorer es una óptima solución como pasatiempo. Llamativa, divertida, silenciosa, cómoda y pausada.

Santi Ayala Fotos: Jaime De Diego. Colaboran: Alfredo Gómez y Motos ALFA -
Ossa Explorer 2013. Prueba Moto Verde
Ossa Explorer 2013. Prueba Moto Verde

Nos remontamos al año 1972 y a la ciudad de París. Entonces OSSA lanzaba por vez primera la mítica Explorer con la pretensión de ofrecer una aventurera cómoda, ligera, fácil de conducir y válida incluso para disfrutarla tanto en la montaña como en la ciudad.
Cuarenta años más tarde el espíritu Explorer vuelve a renacer con la misma filosofía pero con las soluciones técnicas del Siglo XXI.

En el pasado las motos de trial excursión tuvieron mucho predicamento como consecuencia de la demanda de modelos que no fuesen orientados a la competición pero sí con uso «explorador». Las motos de trial son ideales por la respuesta de su motor y dimensiones contenidas para un fin rutero pero incómodas en su posición de conducción al no tener dónde sentarnos y escasas de autonomía por su pequeño depósito.

Corregir esos peros son los mismo que ha acometido OSSA al toma la Explorer la base de la Ossa TR280i, manteniendo su motor de inyección 2T con cilindro «girado» y el mismo chasis. Recordad que en éste el depósito de combustible ocupa la parte delantera del bastidor es una pieza más del mismo que cubica 2,7 litros. Un volumen que se aumenta hasta los 7,6 en la Explorer mediante un tanque añadido de plástico, con la boca de llenado arriba, aunque el tapón no tiene llave. Por encima de él queda el largo, grande y cómodo sillín que se asienta sobre un nuevo subchasis en tubo de acero que incluye anclaje para los estribos del pasajero –la moto está homologada biplaza-. Por cierto que el asiento tiene llave y, bajo él encontramos un útil hueco para llevar herramienta, documentación, algún pequeño objeto…

Hablando de llaves, la Explorer usa ese mismo llavín del asiento para el contacto colocado en el lado derecho de la placa portafaro delantera, fácil de acceder pero expuesta a los golpes. Quizás lo lógico habría sido instalarla junto a la instrumentación digital que lleva la Explorer en la que, por cierto, sí hay testigo de reserva –no sufrimos como la TR280 que no hay información sobre el nivel de gasolina ni visual ni con indicativos electrónicos-.

Dado que uso no está orientado a la competición y, con el ánimo de rebajar su precio de venta, algunos componentes se han reemplazado por otros de menos enjundia. Es el caso de la horquilla Marzocchi con barras de aluminio que se reemplaza por otra de origen asiático, con los tubos de acero. El amortiguador Öhlins no se encuentra en la Explorer pues hay un Ollé, no regulable. Anotad que la llanta trasera es de tipo convencional, no «tubeless», y los neumáticos son Pirelli.

De todas formas si queréis, por 500 euros más, OSSA ofrece la Explorer R con la misma configuración ciclo de la TR 280.
Por cierto que en lo que hay diferencias entre uno y otro modelo es en el motor, propulsor que en la Explorer también es versión 2013.
Os refresco lo que se ha cambiado: culata; mapa de gestión electrónica; conectores eléctricos; bomba de agua; tiro del acelerador más directo; embrague con otro latiguillo más ancho y los discos más resistentes... Los rodamientos internos y el eje del cigüeñal se han mejorado así como la facilidad para mantener el filtro, con soporte en forma de cono, extraíble sin herramienta. El acceso a la caja es mejor al haber sacado fuera de ella la bobina, la ECU de la inyección y otros elementos que ocupaban su espacio dentro.

Que razón tienen este decir y que encaja perfectamente con el ideario de la Explorer. La OSSA garantiza diversión pero sin necesidad de tener que ir acelerados. Ni por motor ni por chasis conviene salirse de madre en exceso porque no es la pretensión. La moto del trébol garantiza diversión de forma cómoda y segura con sensaciones de excursión. Como se suele decir la moto para ir a por el pan saliendo por la pista que tenemos delante de la casa de ocio y haciendo unas sendas. Pero, incluso, nos podemos atrever con el trial pues lo permite, aunque, claro está, por su mayor peso, no en las mismas condiciones que con la TR. Hablamos de 78,6 kilos, vacía, ¡doce más! que su hermana trialera. Un alto peso en términos trialeros pero un bajo peso en requisitos endureros. Total que el manejo es óptimo para cualquier nivel de pilotaje que practique el aventurismo alpino en dos ruedas a motor, moviéndose con soltura. Un propulsor al que la forma de entrega la potencia, tan dócil por la inyección, le viene sensacional para este uso caminero. No hay malas pulgas, no tenemos «la mirada del tigre» ni tampoco sentimos la mala uva de otro tipo de mecánicas. Silenciosa, sosegada, progresiva, dócil… Lo dicho ideal para ir el «off road» de asueto. Incluso con el desarrollo de cambio «largo», al montar corona de 38 dientes, se suaviza aún más la entrega de potencia, aunque, claro está, cambio dejar rodar con más deshago en las interzonas de todo terreno. Eso sí, al al comprar la moto podéis escoger entre ésta corona de 38 o bien la de 42 habitual del trial, con la que acortáis el desarrollo y subiréis mejor las trialeras. Zonas de dificultad que se pasan mejor que con una enduro, en términos coloquiales, con la «gorra».

Tranquilidad pues con la Explorer a la que, por cierto, como en la TR, es un remolona para la puesta en marcha y, en algunos momentos, llega a crispar. Eso sí, al tener el asiento más alto, podemos dar las patadas sentados que es más cómodo. No temáis que hemos dicho más alto, no que sea alto el asiento. El «no asiento» de la TR queda colocado a 635 mm del suelo y el «sí asiento» de la Explorer sube a 850 mm. Bajito aún para que llegue toda la familia y para que también las chicas que, en general y, sin ofender, les suele costar más llegar al suelo con esta moto asienten bien sus pies. A los mandos la posición es original: muy estrecha entre las piernas, pero con las rodillas algo elevadas, el manillar avanzado… ¡Ah¡ y si lleváis acompañante, esté queda un poco en posición «subido al gallinero». Pero espacio, en el asiento, hay de sobra para los dos.

Lo que no aguanta muy bien el peso de ir acompañado es la suspensión. El material de serie es funcional pero no se le puede exigir demasiado. La horquilla tiene cierta aridez y tosquedad con lo que no le entusiasman mucho las piedras ni los saltos. El amortiguador no es de volverse locos pero muestra más suavidad y afabilidad.

Para frenar disponemos del material AJP de la trialera al que, si le damos mucha caña en zonas rápidas, podemos fatigar. Por eso, el disco trasero aumenta su tamaño en el kit biplaza para asegurar buena retención.
Utilizable propuesta la de OSSA, provechosa y valiosa para un sano uso aventurero.

Lo más

  • Moto práctica
  • Propulsor afable
  • Buena autonomía


Lo menos

  • Arranque caprichoso
  • Detalles de acabado
  • Horquilla de tacto seco

Renacer interesante del concepto Explorer para ofrecer un tipo de moto aventurera de la que no hay muchas opciones en el mercado. El motor responde con una dulzura que apetece montar horas de paseo.

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