Comparativa scooter GT

El lanzamiento  del BMW C 650 GT  ha puesto en pie de guerra al segmento megascooter GT. El recién llegado alemán se enfrenta a dos japoneses, Suzuki Burgman 650 y Honda SWT 600, ya consolidados pero que enseguida se han visto «contra las cuerdas».

Andres García. Fotos: Lluís Llurba -
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Comparativa scooter GT

Mucho llevamos hablando de los nuevos scooter «C» de BMW, los rumores tomaron fuerza el pasado año, se «materializaron» en 2012, pero no ha sido hasta este verano cuando han empezado a comercializarse. Para quien aún no lo sepa, la firma alemana ha desarrollado dos megascooter que comparten estructura y motorización pero con dos enfoques claramente diferentes: el C 600 Sport apunta al segmento deportivo, por lo que rivaliza, por ejemplo, con el Yamaha T-Max, de hecho ya se vieron las caras en una comparativa el pasado nº 2.232 de Motociclismo-; y por otro lado está el Gran Turismo C 650 GT, el que ahora enfrentamos a sus más directos rivales Gran Turismo Suzuki Burgman 650 y Honda SW-T600. Los dos japoneses, sobre todo el primero, llevan ya tiempo entre nosotros, eran -hasta ahora- los dos mejores exponentes de un segmento en el que tienen también cabida algunos «quinientos» como el Peugeot Satelis, el recién estrenado Piaggio X10 e incluso los triciclos Gilera Fuoco y Piaggio MP3. El nuevo BMW entra por motor y razones obvias en ese selecto grupo de «megas» de mayor cilindrada y lo hace -una vez más- a lo grande, con un scooter potente, de sólida estructura y un equipamiento en el que no se ha dejado nada al azar. Ha puesto el listón tan alto que sus rivales le deben mirar con cierto recelo, ¿por qué? El Suzuki Burgman lleva 10 años en el mercado, un tiempo en el que solo ha recibido retoques en la transmisión y el equipamiento pero mantiene la misma estética que cuando apareció en 2002. Más reciente -de 2011- es el SW-T600, «secuela» del SW-T400 y ambos nacidos tomando como base el extinto Silver Wing del que heredan la parte ciclo y el motor con leves actualizaciones, con lo que la nueva carrocería es el principal cambio de esta versión. Ahora entiendes lo de «en pie de guerra», ¿verdad?

De los muchos aspectos a destacar de estos reyes del asfalto, hay dos que sobresalen: la comodidad en marcha y el equipamiento, dos conceptos interrelacionados que responden además a ser dos de los pilares básicos del concepto GT. Claramente el mejor equipado de serie es el Burgman al montar puños y asientos calefactables, respaldo para pasajero, cambio secuencial, regulador eléctrico del parabrisas o ABS, entre otros. Le sigue muy de cerca el BMW, cuenta con muchos de estos componentes solo que gran parte se ofrecen como accesorios opcionales, tales como el asiento calefactable, el ordenador de abordo o el baúl trasero. El equipamiento de serie del Honda es algo más austero -ABS y poco más-, algo que por otro lado hace que su precio sea mucho menor que le de sus rivales -con el BMW, el más caro de la prueba, hay más de 2.500 euros de diferencia-.

Nuestros tres protagonistas pueden presumir de ofrecer confort y espacio más que de sobra para recibir a conductor y pasajero y hacer que viajen cómodos incluso en largos desplazamientos. La postura de conducción es muy similar y todos ofrecen la posibilidad de estirar las piernas en marcha. La habitabilidad del conductor en el C 650 GT es algo mayor que en sus rivales, además su amplio escudo y el enorme parabrisas regulable hacen que la protección aerodinámica roce la perfección y no se perciban apenas turbulencias. En SW-T conduces algo más bajo, se llega mejor al suelo con los pies y el manillar queda un poco arriba, el respaldo recoge bien y el parabrisas cumple con su cometido a pesar de no contar con regulación en altura. Por su parte el Burgman cuenta con un asiento con respaldo muy confortable, la forma de la plataforma hace que las piernas no acusen fatiga y el parabrisas sube y baja con tan solo pulsar un botón de la piña derecha.

Son scooter grandes y voluminosos, con un peso a tener muy en cuenta, que les penaliza en ciudad y sobre todo al maniobrar en parado. Luego en marcha se mueven con mucha más soltura de lo que puede parecer en un primer momento al verlos en parado.

La firma alemana ha dado un golpe encima de la mesa al haber puesto final a uno de los grandes problemas que durante años lleva afectando al mundo del scooter en general -con la única excepción del Yamaha T-Max- y al de los GT en particular: ese molesto movimiento que aparece en curvas rápidas y que se denomina flaneo. El C 650 GT, al igual que su hermano deportivo, muestra un chasis muy rígido que combina acero y aluminio y que en conjunción con unas suspensiones muy efectivas consigue un rendimiento dinámico excelente y, lo más importante, que no flané. Esto si ocurre en sus dos rivales japoneses y provoca que en ocasiones haya que cortar gas a ritmos «alegres». Al conducir con moderación la cosa se iguala, incluso los japoneses pueden resultar algo más agradables de reacciones al tener las suspensiones blandas. El SW-T en este aspecto es el que peor sale parado ya que al rodar a dúo no es difícil que haga tope la suspensión trasera.

Los tres cuentan con ABS de serie. El BMW frena con contundencia, simultáneamente ambas ruedas y sin dejar correr demasiado el scooter, además el sistema no es demasiado intrusivo. El único «pero» es que el accionamiento de la maneta izquierda es duro y carente de recorrido, lo que perjudica al tacto. En este aspecto el SW-T es el que ofrece una mejor dosificación también en sistema combinado, aunque falto de potencia al contar solo con disco delantero-. El Burgman consigue detenerse en pocos metros pero hay que saber jugar con las manetas porque es el único de los tres con frenada independiente: cada maneta actúa sobre una rueda.

El propulsor de dos cilindros en paralelo que montan es otra característica común a los tres. Con 60 CV de potencia declarada es el BMW el claro vencedor, los datos que hemos registrado tanto en aceleración como en valocidad punta son ligeramente superiores a los de sus rivales. Se siente un motor lleno pero el tacto es más tosco. En el lado opuesto está el SW-T, el más discreto en cuanto a prestaciones pero una auténtica delicia en cuanto a su tacto: fino, preciso y con total ausencia de vibraciones. En esa misma línea se encuentra el Burgman 650, además su consumo es bastante contenido. Cuenta con la posibilidad de elegir entre dos modos automáticos -en los que cambia el mapa y por tanto la entrega de potencia- y uno secuencial en el que se cambia de marcha pulsando dos botones de la piña izquierda.

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