Prueba de la Yamaha XT1200ZE Super Ténéré

Tras su retorno en 2010, la Super Ténéré se ha erigido como una maxitrail muy agradable y confortable. Para mejorar esas cualidades, este año llega con un funcionamiento más refinado, mayor protección para su piloto, suspensiones electrónicas y mejor equipamiento.
Víctor Gancedo. Fotos: Yamaha -
Prueba de la Yamaha XT1200ZE Super Ténéré
Prueba de la Yamaha XT1200ZE Super Ténéré

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La Super Ténéré es una de los motos más míticas de Yamaha. Fue producida en versión «siete y medio» entre 1989 y 1998, y tras unos años con la denominación archivada, la marca de los tres diapasones decidió recuperarla para poner nombre a una totalmente nueva XT1200Z que llegó al mercado en 2010. Tres años más tarde y con la intención de mantenerla en la cresta de la ola de uno de uno de los segmentos más populares del momento, en la fábrica de Iwata han incorporado interesantes mejoras en su moto más aventurera y han creado dos variantes que se diferencian en el equipamiento y, por tanto, en el precio. La básica mantiene la denominación XT1200Z de su antecesora y va costar 13.999 euros, y las más completa añade una «E» a ese mismo nombre y su precio se ha fijado 1.000 euros más arriba.

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Técnica

La Super Ténéré no ha recibido un cambio radical, pero sí se ha remodelado en algunos apartados y se ha desdoblado en dos versiones. La mayor parte de las novedades que ha recibido son comunes a las dos variantes. El funcionamiento del motor se ha refinado, con conductos de culata más amplios, árboles de levas más ligeros y nuevos segmentos, además de mejoras en embrague y cárdan para suavizar reacciones. También se ha actualizado el funcionamiento de la caja de cambios y modificado los parámetros de los modos de motor (Sport y Touring). Otras novedades son instrumentación LCD con indicador de relación de cambio engranada, soporte central para GPS, control de velocidad automático, intermitentes de LED, manillar de aluminio de diámetro variable y torretas más altas, pantalla más grande y regulable en altura, tapas laterales de motor y silenciador, así como pata de cabra de alumino y espoiler delantero bajo el grupo óptico. La versión «E» equipa, además, suspensiones con regulación electrónica, caballete central, puños calefactables, parrilla portabultos, asas para el pasajero y asiento trasero más mullido.

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A prueba

Durante la presentación de la renovada Super Ténéré en Italia hemos tenido el gusto de probar la versión más sofisticada y cara, cuya novedad más importante es que incluye un sistema de suspensiones con regulación electrónica desarrollado por KYB que actúa sobre los hidráulicos y los muelles de ambos ejes. También se anuncia una ligera mejora en la potencia máxima (2 CV), pero en lo que más se ha trabajado ha sido en suavizar el funcionamiento del bicilíndrico en paralelo de 1.199 cc, con una nueva cartografía y mejoras en culata, caja de cambios y transmisión. Por otro lado, también se aprecia más lujosa, especialmente cuando estamos situados a sus mandos, gracias a una muy completa instrumentación de LCD, a un manillar de aluminio que se ancla a unas nuevas torretas un poco más altas y a una pantalla con un área mayor, con la posibilidad de ser regulada en cuatro posiciones y con 60 mm de recorrido total. Igualmente desde fuera se aprecia más vistosa debido a las botellas de la horquilla con un tono dorado más vivo que el de su antecesora y a las nuevas tapas traseras, realizadas en plástico negro al igual que la aleta delantera y las grandes tapas delanteras que cubren el radiador y el grupo termodinámico. Yamaha anuncia una posición de conducción un poco más erguida y relajada, pero la verdad es que esto apenas se percibe, pues los puños del manillar han subido solo unos pocos milímetros.

Lo que sí se aprecia nada más sentarte sobre su asiento es que las piñas son de nueva factura y en la izquierda hay más botones o pulsadores. Además de los más habituales (intermitentes, luces y bocina), destacan el de navegar por el menú, el de regular las suspensiones electrónicas y los puños calefactables, y los dos del control automático de velocidad, equipamiento de serie de la XT1200ZE junto a dos modos de motor, control de tracción con dos niveles de actuación y desconectable, y ABS. Al ponerla en marcha el sonido es muy similar. El característico rumor grave de su gran bicilíndrico con la muñequillas de sus bielas desfasadas 270 º se mantiene sin cambios. Al acelerar en vacío ya se aprecia que no es un motor especialmente rápido para subir de revoluciones, con un régimen máximo en torno a las 8.000 rpm. Digamos que el modelo a seguir por Yamaha al desarrollar este propulsor fue el bóxer de aire de la R 1200 GS de finales de la década pasada y esa esencia le sigue impregnando, aunque sí es verdad que se percibe cierta evolución.

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Durante esta presentación tuve ocasión de probar una unidad de la versión anterior, y en la nueva Super Ténéré la respuesta es más suave y constante desde bajo régimen, con una mayor sensibilidad a nuestras requerimientos sobre el puño del acelerador, lo que se agradece al efectuar maniobras a baja velocidad y al circular entre coches. También se nota una mayor suavidad al efectuar retenciones utilizando el freno motor. Además, Yamaha declara un ligero aumento de potencia a altas revoluciones, pero en la práctica apenas existen diferencias, conservando un carácter sosegado y plano, sin demasiada «pegada» a partir de 6.000 rpm y obsequiándonos con cierta rumorosidad al mantenerlo a regímenes máximos con continuidad. De todos modos, como otras maxitrail, lo suyo es conducirla abusando de sus buenos «medios», sin necesidad de exprimirla, especialmente si nuestro itinerario discurre por carreteras estrechas y con muchas curvas como las que abundan al sur de la ciudad de Nápoles. Por otro lado, el accionamiento de su caja de cambios es agradable y las operaciones sobre la palanca se realizan con gran facilidad. También las reacciones del cardan son muy neutras a pesar de no contar con articulaciones o sistemas «suavizantes».

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Confort

Al escribir sobre las maxitrail, en MOTOCICLISMO siempre hemos destacado a la Super Ténéré como una de las más cómodas de su clase, si no la que más. Su posición de conducción es muy natural y el paso de los kilómetros apenas nos causa fatiga. Además, la pantalla regulable en altura mediante palomillas, tiene un nuevo diseño y es más ancha en su parte superior, por lo que la protección que nos brinda es mejor, y se ve acrecentada por los amplios cubremanos que ya poseía su antecesora. La ergonomía de esta Yamaha es también una de las más logradas para mantenernos de pie sobre los estribos al practicar una conducción por pistas de tierra. Con 265 kg declarados en orden de marcha, sorprende que en este terreno es una de las maxitrail más indicadas, demostrándonos que es una más que digna heredera de la denominación que luce en su carrocería. Circulando sobre asfalto, la XT1200ZE es una moto que no posee el carácter radical de otras maxitrail y sigue apostando más por el confort de marcha, demostrándonos también que es una de las mejores ruteras de su segmento. Sí es cierto que las nuevas suspensiones electrónicas nos permiten ir adaptándola a cada tipo de carretera, al tipo de conducción que deseemos practicar o a la cantidad de carga que deba soportar, pero sus planteamientos la acercan más a una sport-turismo que a una deportiva.

Cuando escribí la prueba de la primera XT1200Z en 2010 recuerdo que comenté que hilando fino y realizando una conducción sin brusquedades y con anticipación, la Super Ténéré permitía mantener ritmos ligeros y disfrutar en carreteras muy reviradas. Ahora la horquilla permite realizar apoyos más fuertes y retrasar las frenas de manera considerable. Hay que tener en cuenta que si la endureces demasiado, la parte delantera se hunde menos en las frenadas, pero también su dirección es menos rápida a la hora de entrar en las curvas. Hay que buscar un punto intermedio para lograr el equilibrio correcto entre aplomo y agilidad. Esta Yamaha destaca siempre por ser una moto que se conduce sin dificultades añadidas y su completa electrónica es un aporte a la seguridad que nos permite adaptarla a las condiciones del asfalto de forma fácil y rápida, aprovechándonos además de los 84 distintos reglajes disponibles para las suspensiones, de los modos de motor y del control de tracción.

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Conclusión

Yamaha ha pulido con acierto algunos aspectos de la Super Ténéré. Al observarla salta a la vista que los cambios que ha recibido no han sido drásticos, pero sí es verdad que han hecho que sea un modelo aún más agradable en líneas generales, con un mejor aplomo en todo momento y contando con un equipamiento más aparente y lujoso. La suavidad e inmediatez con la que responde su motor es ahora elogiable. También lo es el completo equipamiento que posee la versión «E» de estas páginas. Las suspensiones electrónicas que incorpora contribuyen a que podamos ajustarla a cada momento, reduciendo oscilaciones indeseadas al practicar una conducción deportiva o al mantener cruceros elevados por vías rápidas. La nueva instrumentación LCD es también un aporte muy interesante. Yamaha nos está demostrando con sus últimos modelos que es un ejemplo a seguir en este apartado. La de la XT1200ZE es compacta, legible y aparente, y el manejo de sus funciones es sencillo y lógico a través de las piñas.

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