Segunda mano: Montesa Cota 315 R

Ha sido la última montura de la saga Cota dotada de mecánica de dos tiempos. Y aunque hace diez años que no se vende, aún hoy es una moto actual, cotizada y con clientes que la buscan usada. Una clásica, moderna.
Santi Ayala -
Segunda mano: Montesa Cota 315 R
Segunda mano: Montesa Cota 315 R

Corría el año 1997 cuando Montesa presentaba su Cota 315 R como relevo de la 314. Los ingenieros plantearon una moto fiel al estilo de la marca con un chasis doble viga de aluminio, fabricado por los italianos de Verlicchi, siguiendo la tendencia marcada por Beta, siendo éstas las dos únicas firmas que apostaron por el costoso proceso de producir bastidor «alu».

Honda suministraba la mecánica –llevaba las siglas HRC en las tapas- de 249 c.c., en medidas de diámetro por carrera en la línea de la competencia (72,2 x 61 mm), y con  cambio de cinco marchas (para reducir peso), embrague hidráulico, carburador Dell´Orto de 26 mm…

 

En sus siete ediciones la 315 ha mantenido su arquitectura tal cual, sólo cambiando la decoración –el rojo se ha alternando con el negro y el blanco- y reemplazándose, en el año 2000, la horquilla Paioli inicial por una más efectiva y duradera con el uso, Showa.

Precisamente, si por algo destaca esta moto es por haber demostrado ser una montura altamente fiable y muy efectiva. Avalada además por los éxitos deportivos de cinco Campeonatos del Mundo, cuatro con Doug Lampkin y uno con Marc Colomer –varios modelos llevaban el número «1» sobre el depósito que las recordaba como Campeonas-.

Dinámicamente la Cota 315 R, que sigue estando en plena forma aún con su edad, tiene un motor que destaca por su potencia (17 CV), gran respuesta a bajo régimen y unas cifras de par realmente competitivas (2,6 mkg.). Además, consigue subir muy bien de vueltas, resultando una de las mecánicas más fáciles de exprimir tanto para el piloto «pro» como para el aficionado.

Lo que no funciona nada suave es el embrague, que peca de brusquedad, sobre todo, si la moto no se emplea para competir. El cambio de cinco marchas obliga a usar bastante la primera. La autonomía se reduce bastante al montar un depósito pequeño, de 2,7 l.

Sin duda la moto tiene una excelente calidad y hablando de calidades, destaca el excelente funcionamiento del sistema de amortiguación Showa, cuya principal virtud es la perfecta homogeneidad entre ambos trenes.

Sin embargo, todos estos componentes se ven levemente empañados por una cifra de peso algo elevada, 75 kilos vacía, para poder entrar en la batalla que encabezaba Gas Gas, con sus 69 kg. La accesibilidad mecánica no era perfecta pues cuesta llegar a la caja del filtro, como en la actual 4RT.

Montesa cambió al 4T cuando tuvo que dejar de fabricar la 2T al no superar las normas de contaminación de entonces. Visionaria ella, pensó que ése sería el futuro aunque se ha quedado sola en su pensamiento.

Garantizada

Pocos puntos débiles tiene esta montura que presume de ser híper fiable y robusta. El punto más delicado es la caprichosa carburación, pues cuesta afinarla. Lo mejor es reemplazar el Dell´Orto por un carburador Keihin, con el que se pone a punto perfecta. Incluso en la época se cambiaba la culata por otra que ofrecía la industria auxiliar para disponer de un par aún mayor y una mejor respuesta. Por otro lado, el precioso silencioso de aluminio coge holgura y se mueve bastante –lleva una petaca que encaja sobre el codo intermedio, que con las vibraciones coge holgura-. Y en algunas mecánicas, como en casi todas las 2T, los rodamientos del cigüeñal suenan, momento en el que se deben cambiar. Para mejorar la respuesta del embrague una propuesta válida es la de montar los discos actuales de la 4RT, con los que se gana progresividad a la par que resistencia del conjunto.

La horquilla Paioli de las primeras versiones tenía unos retenes algo débiles y un reglaje de extensión algo rebotón. Ninguna pega se le puede poner a la Showa usada desde el 2000 ni al amortiguador japonés, que lleva desde el inicio de la serie 315.

Disponer de una Cota 315 R supone una buena idea pues tendréis una montura de mucha calidad, efectiva para trial de zonas o de excursión, y de la que hay unidades baratas e incluso de bajo precio con muy buenas preparaciones.

Por 1.800 euros tenéis unidades de mucha valía en cuanto a su estado y equipamiento extra. Y por menos de mil euros encontráis monturas de buena salud mecánica aunque no tan impecables en su presencia física. Que sean aún monturas cotizadas y buscadas habla de su valía.

 

EVO

4.230 €

1997

+ Motor efectivo

- Autonomía escasa

 

4.380 €

1999

+ Manejabilidad

- Ruido pastillas delanteras

 

4.799 €

2003

+ Conjunto efectivo

- Accesibilidad mecánica

 

4.799 €

2004

+ Equilibro general

- Peso elevado

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