La melena de Suzuka que conquistó el corazón del motociclismo.

Norick Abe

El japonés Norifumi Abe, uno de los pilotos más emblemáticos de la historia de las dos ruedas.

LEYENDA SIN CORONA.

La historia de Norick Abe es la prueba de que las leyendas no siempre se tallan entre champagne y coronas de laurel. La prueba de e que el carisma no se compra. Que la locura es pasión, según el prisma. Y, sobre todo, de que sólo muere quién es olvidado.

Su Suzuka.

Llegó al asfalto a los 15 años, y sólo tres después se hacía con el título de 500cc del All-Japan Road Race Championship. Memorable fue su wildcard en Suzuka 1994: enfrentándose a Mick Doohan y Kevin Schwantz hasta caer a tres vueltas del final. 1996 es el año recordado por el nacimiento de la rivalidad entre Mick Doohan y Álex Crivillé, pero en Suzuka todo pasaba a un segundo plano: metió más de seis segundos a Álex Criville y Scott Russell.

Idolatrado.

El carisma se tiene, y Abe lo tenía. Y se cuida. Sin querer, pero se cuida. Con una sonrisa natural, sincera y perenne. Con un estilo propio, peculiar e innegociable. Con un carácter afable, simpático y educado. Convirtiendo adversarios en admiradores y puntuales simpatizantes en sempiternos aficionados

Con las 4T llegó su declive.

Las temporadas de 2001 a 2004, años difíciles más con las cuatro tiempos, fueron su epílogo en el mundial. Pasó dos infructuosas temporadas en Superbike (con Yamaha) para volver al All-Japan. Pese a que no había logrado ganar en todo el año, su gran regularidad le permitía llegar a la última cita doble segundo en la general, con posibilidades de proclamarse campeón. En su Suzuka. Pero jamás llegó a situarse en parrilla.

7 de octubre.

El 7 de octubre de 2007, en la ciudad de Kawasaki de la prefectura de Kanagawa, un conductor hizo un giro prohibido con su camión y se llevó por delante a Norick, que iba con su Yamaha T-Max. Dos horas más tarde, falleció en el hospital.

En el corazón de la afición.

El corazón de Abe se paró, pero todavía sigue latiendo en millones de corazones por todo el mundo. Abe fue uno de esos pilotos que transcienden todas las estadísticas. Puede que sus tres victorias y sus 17 podios no le sitúen en los lugares de postín de las clasificaciones históricas, pero ocupa un rincón de privilegio para un sinfín de aficionados al motociclismo

1975-2007

NORICK ABE

Su melena irrumpió en Suzuka, su sonrisa cautivó a Japón y su corazón conquistó el mundo.