Tesoros de las que ya sólo queda su humo azulado.

Legendarias deportivas japonesas de 2 Tiempos

Si a lo largo de la historia las carreras y las motos de calle han tenido un nexo común, sin duda han sido las deportivas de 250 cc que los fabricantes japoneses lanzaron al mercado en los años 80. Motos creadas a imagen y semejanza de las motos de Gran Premio con que se ganaban los campeonatos del mundo.

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De la competición a la calle.

Eran modelos muy ligeros, con las prestaciones que permitían las leyes locales en cuanto a potencia, y además se podían potenciar fácilmente para ser empleadas en las carreras locales. Todo lo que se aplicaba en las carreras, se integraba rápidamente en las motos de calle.

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De la competición a la calle.

Los chasis de aluminio, los basculantes de tipo banana o monobrazos, las válvulas electrónicas, los sistemas de admisión con carburadores especiales. Las versiones de carreras complementaron las estándar, y estas 250 cc de dos tiempos, se convirtieron en las rivales naturales de las 400 cc de cuatro tiempos y cuatro cilindros con la misma orientación.

1984-1993

HONDA NSR250 R/SP/SE

A principios de los 80 no tuvo más remedio que reconocer la realidad y empezar a participar con motores de dos tiempos en 500 cc. Pero casi al mismo tiempo que sus motos oficiales ganaban sus primeros títulos de la mayor cilindrada, Honda se introdujo también en los 250 cc, lanzando desde el comienzo versiones de calle similares a las de carreras.

1984-1993

HONDA NSR250 R/SP/SE

En 1984 llegaron las primeras Honda NS250R con motores de dos tiempos de dos cilindros en V a 90°. La primera Honda NSR se lanzó en 1986, y después de sufrir algunos cambios, se estrenó en 1988 una versión SP. Más tarde, en 1991 Honda volvió a reformarla, hasta llegar a su versión definitiva en 1993, que disponía del mismo basculante monobrazo de las oficiales y de las versiones carreras cliente.

1985-1995

YAMAHA TZR250R

Yamaha fue desde sus inicios una de las firmas que apostó con más intensidad por los motores deportivos de dos tiempos. De hecho, sus primeras motos de 250 cc ya disponían de una estructura que convirtieron en clásica, los dos cilindros paralelos.

1985-1995

YAMAHA TZR250R

Cuando el Mundial cambió en los 80 con la entrada de las motos oficiales de Honda, Yamaha sustituyó sus motores de cilindros en línea por otros en V, e hizo lo propio con sus modelos comerciales. La denominación RD fue jubilada y nacieron las TZR en el año 1985 como evolución suya.

1987-1996

SUZUKI RGV250 GAMMA

Suzuki fue la tercera firma participante en el Mundial de 250 cc durante los años de apogeo de las deportivas de esta cilindrada en Japón, y también la firma que más impulsó la categoría en Europa.

1987-1996

SUZUKI RGV250 GAMMA

Creó su primera RGV de motor con cilindros en V en 1987. Inicialmente los motores tenían un ángulo entre los cilindros de 90°, que luego se redujo en 1993 a 70°. Se distribuían versiones limitadas para Japón y libre para Europa, que superaban los 60 CV. Las RGV fueron unas de las motos mejor equipadas, se les instaló horquilla invertida en 1991, dotada con basculante banana con dos escapes saliendo por el lado derecho, y con la adición de versiones SP.

1988-1992

KAWASAKI KR-1S/R

Kawasaki fue la firma que más se separó del resto en la pelea de las 250 cc superdeportivas de los 80, y también una de las que más tarde y con menor intensidad lo hizo. Fue la única firma japonesa que no se involucró en esos años en los GP's, y comparada con sus rivales, las KR-1 eran unas motos que podrían considerarse un tanto anodinas, ya que ni tenían horquillas invertidas, ni basculantes de tipo banana, ni siquiera unas carrocerías con decoraciones.

1985-1986

Honda NS400R

La firma japonesa lanzó un modelo de calle basado en la misma estructura de competición: tricilíndrica con motor de dos tiempos. La restringió a 400 cc, que era la cilindrada máxima en Japón para que los jóvenes pudieran acceder a ella. Tampoco era una moto especialmente potente, estaba al nivel de las 250 cc preparadas de la época, pero llegó precedida del título que Freddie Spencer logró en 1983 en 500 cc con la NS500.

1985-1986

Honda NS400R

Tenía la misma disposición de los cilindros que la MVX, con una pareja orientada hacia delante y otro hacia arriba con un ángulo de 90°, lo contrario de las NS500 de carreras, y ya con válvulas de escape y la alimentación en el centro de la V. La NS400R se llegó a importar a Europa, pero sus ventas, como las del resto de las grandes dos tiempos deportivas no fueron muy altas, y de hecho sólo estuvo en producción un par de temporadas.

1984-1989

SUZUKI RG500 GAMMA

Suzuki fue la primera firma que creó una moto carrera cliente de cuatro cilindros para el Mundial de la categoría de 500 cc. Empleaba un motor de cuatro cilindros en cuadro y de alimentación por válvulas rotativas. La Suzuki era la moto más potente de su categoría, casi al mismo nivel que las grandes cuatro tiempos de un litro, pero mucho más ligera.

1984-1989

SUZUKI RG500 GAMMA

Las RG500Gamma alcanzaban casi los 240 km/h, pero no llegaron a tener el éxito de sus rivales de cuatro tiempos, además de disponer de unas bandas de potencia más estrechas y mayores consumos.

1983-1995

YAMAHA RD 350

Las 2T deportivas de Yamaha dieron un salto adelante importante cuando apareció la primera versión con refrigeración por agua a principios de los años 80. Con un motor dotado de las válvulas de escape electrónicas YPVS de Yamaha, y también de un sistema de suspensión trasera con bieletas en vez del habitual cantiléver.

1984-1986

YAMAHA RD 500

Una de las mayores atracciones de los salones de otoño de 1983 fue la aparición de la versión de calle de la Yamaha 500 de Gran Premio, la RD500LC. Dejaba atrás a sus hermanas de 250 y 350 cc, y prometía un nuevo estándar en las motos deportivas.

1984-1986

Yamaha RD 500

El chasis seguía las mismas líneas de las motos de competición, y la suspensiones estaban a la última en ese momento, con una sistema monoamortiguador con bieletas y horquilla dotada de sistema antihundimiento. A pesar del impacto mediático inicial, la Yamaha, como sus congéneres, no logró superar a las grandes cuatro tiempos en el favor del público y tuvo una breve vida comercial.