KTM quiere volver a ser un fabricante independiente que lleve las riendas de su propio futuro. Los responsables de la marca han llegado a un acuerdo con diferentes bancos que les han concedido un préstamo de 550 millones de euros, un dinero que KTM destinará no sólo a inyectar liquidez a la compañía, sino también a devolver a Bajaj Mobility la inyección económica de 450 millones de euros realizada en 2025, que permitió sobrevivir al fabricante austriaco.
Es un movimiento audaz y arriesgado que muestra la necesidad que tiene el fabricante de no ver determinado su futuro desde el exterior. En cierto modo, es una reivindicación de la autonomía de la industria europea ante la llegada de los gigantes industriales asiáticos, las corporaciones de China y de India.
Baja Mobility invirtió 450 millones de euros para salvar a KTM, y prácticamente no ha tenido tiempo de intervenir en los planes de desarrollo de la marca y, al parecer, ha aceptado la decisión de los directivos austriacos, pero sin renunciar a la valiosa relación comercial que tenían ambas marcas. Bajaj se ha asegurado que la producción de la gama media y de acceso seguirá realizándose en las factorías Bajaj de India, mientras que en Austria se realizará la producción y el montaje de los modelos más sofisticados, así como las áreas de diseño e investigación, que permanecerán en Mattighofen.
En definitiva, toda la producción de gran volumen pasará a realizarse en India, que es el único modo de conseguir una rentabilidad que sería imposible lograr si la producción se mantuviera en Austria.
La decisión de KTM es sin duda audaz, pero está acompañada de una serie de condiciones que ha de cumplir si no quiere verse, de nuevo, abocada a una severa crisis, que esta vez puede ser definitiva. El acuerdo con los bancos es muy estricto y refleja la determinación de los prestamistas de no ofrecer ayuda a cualquier coste. KTM tendrá que pagar un interés variable por el préstamo, que fluctuará entre el 5 % y el 9 %, en un plazo de cinco años. Durante este periodo no podrá haber reparto de dividendos: todo el beneficio se reinvertirá en impulsar el saneamiento de la compañía.
Ha sido un año frenético para KTM y una vez establecido el plan para los próximos cinco años, el objetivo inmediato es recuperar la confianza de sus proveedores, aumentar el ritmo de producción, y que la relación con sus concesionarios vuelva a ser fluida.
