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Identificar a la nueva KTM 790 Duke, cuya ficha técnica tienes en este enlace, es posible simplemente observando su nuevo grupo óptico delantero. Esta naked media abandona el icónico faro de doble óptica vertical, que durante casi una década definió el rostro de las KTM, para pasar al de la nueva generación de la firma austriaca, ese conjunto pentagonal, que ya está presente en sus hermandas mayores. No es este el único cambio, ya que su remodelación es profunda y afecta a su corazón mecánico, su ergonomía y su comportamiento dinámico.
El propulsor bicilíndrico en paralelo de 799 cc ha recibido actualizaciones en su gestión. Aunque la versión de acceso sigue rindiendo los 95 CV, que se sitúan como límite para poder ser limitada y conducida con el carné A2, la versión libre ha visto incrementada su potencia máxima hasta alcanzar los 105 CV a 9.500 rpm. Lo que permanece inalterado, y es una excelente noticia para los amantes del empuje en medios, es su cifra de par máximo: 87 Nm.
Este bloque motor se sigue integrando en el conocido chasis multitubular de acero al cromo-molibdeno, cuya seña de identidad técnica sigue siendo el basculante de fundición de aluminio con costillas a la vista, anclado por la parte exterior del chasis. KTM ha aprovechado la remodelación de esta nueva versión para “afilar el bisturí”, logrando una apariencia más madura gracias a un motor ahora pintado íntegramente en negro, paneles laterales revisados y un subchasis con una geometría optimizada.
Ergonomía deportiva
El verdadero trabajo de ingeniería no se ha quedado en la superficie. Los diseñadores de KTM han buscado una mayor integración del conductor para mejorar el "feedback" del tren delantero, una de las áreas más demandadas por los usuarios más deportivos. La posición de conducción es ahora más agresiva, pero sin llegar a ser radical. Para lograrlo, el conductor se sitúa en una posición más adelantada, tras un depósito que ha reducido su anchura en la zona de contacto con las rodillas, facilitando los movimientos laterales.
El manillar tiene ahora una curvatura menos pronunciada y las estriberas se han desplazado siete milímetros hacia atrás y dos milímetros hacia arriba. Estos cambios geométricos permiten unas mayores inclinaciones. Además, el nuevo asiento, aunque más plano para favorecer la libertad de movimientos, cuenta con un acolchado más generoso, lo que compensa la mayor firmeza del conjunto en rutas de larga distancia.
En la báscula, la cura de adelgazamiento ha permitido anunciar un peso en orden de marcha de 185 kg, si bien nuestras mediciones con el tanque lleno sitúan la cifra real en 188 kg, un valor que sigue siendo extremadamente competitivo en su segmento.
Sobre ruedas
Una vez en marcha, las modificaciones ergonómicas demuestran su valía. El tren delantero transmite ahora una información mucho más nítida, permitiendo al piloto sentir el grado de agarre de los Bridgestone Battlax Hypersport S23 desde el momento en que inicia el giro hacia el ápice de la curva.
La horquilla invertida WP APEX de 43 mm ha dado un salto cualitativo al ofrecer ahora ajustes de compresión y extensión de serie, además de un incremento en su recorrido de diez milímetros, alcanzando los 150 mm. Por su parte, el tren trasero también gana recorrido hasta los 170 mm, con un amortiguador ajustable en extensión y precarga. Este aumento en el recorrido de las suspensiones busca un equilibrio difícil, absorber las irregularidades de las carreteras secundarias más descuidadas sin perder la compostura.
En tramos revirados, la 790 Duke hace gala de una agilidad asombrosa, obedeciendo a la menor insinuación sobre el manillar. No obstante, este enfoque hacia la comodidad tiene una contrapartida, un tarado del amortiguador trasero algo blando para ritmos muy altos a alta velocidad, donde se puede echar en falta ese aplomo de las versiones R. Afortunadamente, las nuevas posibilidades de regulación permiten mitigar esta tendencia según el gusto del usuario.
Frenos propios
El carácter del motor sigue siendo uno de sus mayores activos. No es solo la potencia, sino la forma en que entrega el par desde bajas revoluciones, permitiendo salidas de curva fulgurantes sin necesidad de jugar excesivamente con el embrague. La caja de cambios, de relaciones cerradas, está perfectamente escalonada para un uso deportivo, aunque el asistente de cambio, que es opcional, sigue exigiendo un accionamiento decidido con el pie para evitar puntos muertos o cambios imprecisos entre marchas cortas.
En el apartado de frenos, encontramos otra novedad, la introducción de un sistema íntegramente desarrollado por WP, sustituyendo los componentes anteriores de J.Juan. El resultado es una frenada con una dosificación ejemplar y un punto de presión muy claro en la maneta. Si bien los pilotos más radicales podrían demandar un mordiente inicial más seco, la potencia total es más que suficiente para detener la moto con seguridad en cualquier circunstancia de carretera abierta. Además, la inclusión de serie de manetas regulables es un detalle de ergonomía que se agradece.
La digitalización de la 790 Duke no se queda atrás. La pantalla TFT cuenta con un nuevo tratamiento antirreflejos que soluciona los problemas de visibilidad bajo sol directo. La lógica de menús sigue siendo la referencia del mercado por su sencillez e intuición. Aunque los modos de conducción más avanzados, como el modo "Track" y el control de tracción ajustable siguen vinculados a paquetes de software opcionales, aunque KTM ha decidido mantener un precio de salida de 8.799 euros.
