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La QJMotor SRK 600, cuya ficha técnica tienes en este enlace, es una naked de orientación deportiva, que tiene varias configuraciones, ya que la versión que podemos considerar como “libre” anuncia 55 CV, que son exactamente los que ha dado en nuestro banco de potencia, pero se complementa con otra limitada a 35 kW para el segmento A2. El propulsor es un bicilíndrico en línea de 554 cc con cotas cuadradas y una estructura tradicional, que comparte con su hermana del segmento trail, la SRT.
QJMotor es una de las marcas de las que más vamos a oír hablar en los próximos tiempos. Se trata del principal escaparate del gigantesco grupo industrial Geeley, al que además de los automóviles con su propio nombre, que, por cierto, ha llegado a un acuerdo con Ford para comprar un 34 % de la planta de Almussafes en Valencia, donde se fabricarán en el futuro cinco modelos, le pertenecen las firmas de automóviles: Volvo, Polestar, Lotus, Lynk & Co y Proton, además de contar con una importante participación en Mercedes-Benz. Y además, tienen parte de Benelli y Keeway.
En breve vamos a asistir a una explosión de nuevos modelos de media y alta cilindrada de una de las firmas que aspira a liderar el panorama de las dos ruedas a nivel global. Como aperitivo, ya dispone en España de una gama de más de 30 modelos si sumamos diferentes versiones, y entre ellas esta SRK 600 lanzada la pasada temporada como evolución de la 550.
Base conocida
Este motor deriva del que equipaba anteriormente la SRK 550, que disponía de homologación Euro 5 y que fue sustituida por la 600, y cuya potencia ha disminuido ligeramente, ya que anunciaba anteriormente 61 CV. Este propulsor no plantea nada especial, no tiene acelerador electrónico y sus asistencias electrónicas se limitan al control de tracción, que se puede desconectar y la posibilidad de elegir entre dos modos de gestión de la respuesta del motor, además del consabido ABS, que se completa con un sistema de frenada combinada para evitar rebotes en la rueda trasera.
El bastidor es un multitubular de acero de sección redonda que se complementa con un basculante de doble brazo también de acero que en su lado derecho tiene forma de banana para dejar espacio para la salida del tubo de escape. Las suspensiones llegan firmadas por Marzocchi, con una horquilla invertida delantera de gran sección, 52 mm, que es completamente regulable, y un amortiguador trasero de la misma marca con ajuste de precarga e hidráulico en extensión.
En este sentido la moto está muy bien equipada, aunque el amortiguador, en posición muy inclinada, está anclado directamente al basculante. Los frenos con discos de 320 mm, disponen de pinzas de cuatro pistones y anclaje radial firmadas por la propia QJMotor, que se complementan con una bomba radial. Más allá de esto, se ha instalado un cuadro TFT con conectividad mirroring con el teléfono móvil, dos tomas USB, iluminación LED, intermitentes con avisó de alarma en frenadas bruscas, piñas retroiluminadas y manetas regulables.
Bien resuelta
Todo esto sería papel mojado si más allá de la ficha técnica, la moto no respondiese dinámicamente, pero la verdad es que si tenemos en cuenta a que uso está dirigida, es una moto que llega a resultar sorprendente. Pesa poco, los 190 kg declarados se han convertido en 192 kg en nuestra báscula, y el asiento, medido a 800 mm, se complementa con una buena accesibilidad de manera que es válida para cualquier talla.
El manillar está situado relativamente alto, de lo que resulta una posición poco cargada y cómoda para trayectos largos a una velocidad en la que el viento no canse mucho. Con 185 km/h de velocidad máxima, aunque miente mucho, marca a esa velocidad 205 km/h, y menos de 15 segundos en los 400 m, es una moto que puede considerarse realmente rápida en su categoría.
La curva de par es muy plana, lo que se traduce en una buena respuesta desde muy bajo régimen, a 3.000 rpm el motor ya tiene músculo, y sigue así hasta el final, con un empuje muy lineal a lo largo de unas 6.000 rpm. No hay casi vibraciones, lo que redunda en la comodidad de la conducción, y aunque no hay asistente de cambio ni acelerador electrónico ni los cambios plantean problemas de tacto, aunque el selector no es especialmente rápido, ni las transiciones del acelerador en posiciones parciales provocan brusquedades en la marcha.
Menos de 5.000 euros
El chasis también está orientado a una conducción confortable y sin blandas con un recorrido no muy largo. La posibilidad de regular tanto la precarga como los hidráulicos te da un cierto margen para adaptarla a tus gustos o al tipo de carretera. En cualquier caso, dinámicamente es una moto que también cumple, con una agilidad suficiente y una buena estabilidad, aunque hay que reconocer que los Bridgestone Battlax Hypersport S23 ayudan en este aspecto.
Aunque las ayudas electrónicas son bastante intrusivas, el tacto de los frenos, sin ser sobresaliente, ofrece el tacto y la potencia necesarias, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de una moto orientada a clientes en su mayoría A2, y muchos que han llegado a ella atraídos por su atractivo precio.
Hay que reconocer que uno de los atractivos de la SRK 600 es su relación calidad/precio, ya que con un precio de 4.999 €, no sólo incluye el equipamiento comentado, sino también una garantía de seis años y seguro gratuito durante el primer año. Sin duda que este es uno de sus grandes argumentos. Por eso, cuando te bajas de ella, la miras y te preguntas: ¿realmente sólo cuesta esto?
