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Marc Márquez, el Dorian Grey de MotoGP

El nueve veces campeón del mundo volvió a ganar en Aragón pese al maltrecho estado de su cuerpo.

Swinxy

2 minutos

Marc Márquez, el Dorian Grey de MotoGP

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Corría el mes de abril de 1891 cuando vio la luz el libro ‘El retrato de Dorian Grey’, la única novela del poeta y dramaturgo irlandés Oscar Wilde, la versión ampliada del cuento que había publicado el año anterior en una revista mensual literaria.

La obra, considerada un clásico moderno, trata sobre un joven atractivo llamado Dorian Grey que se deja llevar por el hedonismo de la aristocracia y, para preservar su belleza -plasmada en un retrato pintado por su amigo-, expresa el deseo de vender su alma para que envejezca el cuadro y no él. El deseo se cumple y es su retrato el que sufre las consecuencias de su envejecimiento y su vida libertina.

En algún momento, puede que allá por 2010 cuando apenas contaba con 17 años, Marc Márquez hizo un pacto con el motociclismo. Con un talento innato como don equiparable a la belleza de Dorian Grey, empezó a dejarse llevar por el hedonismo de la adrenalina y a disfrutar de las carreras como si los años no pasaran por él.

Y así fue, o al menos así pareció, durante mucho (muchísimo) tiempo. Lo que empezó como un cuento en la vieja categoría de 125cc se ha acabado convirtiendo en todo un clásico moderno del motociclismo, una novela cargada de felicidad, fiesta y diversión donde el protagonista se ha ido codeando con la aristocracia del mundo de las dos ruedas.

Sin embargo, mientras su talento le llevaba a lo más alto del podio una y otra vez, era su cuerpo el que iba pagando las consecuencias. Concretamente su brazo derecho, que después de seis o siete operaciones, se encuentra afectado de un modo más que visible.

La impactante imagen de Marc Márquez donde se aprecia el estado de su brazo derecho

En la última carrera celebrada en Motorland, tuvo que enfrentarse a Pedro Acosta, que para mucha gente es lo más parecido a su versión más joven. Por si hubiera cualquier duda, Marc Márquez se llevó la victoria y demostró, una vez más, que conserva intacto el talento de sus 17 años, pese a que su cuerpo/retrato esté a punto de doblar dicha edad.

A estas alturas de la vida, Marc Márquez ya se ha dado cuenta de que el hedonismo sobre ruedas no lo es todo en la vida, y se está asegurando de no poner en la misma cesta todas las gallinas de su felicidad. Sabe perfectamente que está en la recta final de su carrera deportiva, y que llegará el momento en el que su cuerpo/retrato será incapaz de sostener su talento/belleza.

Igual que Dorian Grey llegó a esconder su retrato en el ático para no ver las consecuencias de sus actos (aunque luego subía en secreto de forma constante), Marc Márquez procura no enseñar las consecuencias de tantas operaciones sobre su cuerpo; pero las ve todos los días en el espejo.

El día que cuelgue el casco su cuerpo lo celebrará. Pero, hasta entonces, seguirá disfrutando del placer hedonista que le reportar descorchar champán en lo alto del podio de MotoGP. Al menos, mientras su retrato aguante.

 

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