MotoGP

Pedro Acosta, HDLR

Llegó la cuarta parte de la saga de Pedro Acosta, que por fin ha logrado ganar con KTM en MotoGP.

Swinxy

3 minutos

Pedro Acosta celebra su primera victoria en MotoGP

Quiero añadir gratis Motociclismo como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.

Activar ahora

“Se creían que vendía humo hasta que vieron el fuego”.

Apenas han pasado seis años desde que Pedro Acosta conquistó la MotoGP Rookies Cup. De aquellas ya decían que apuntaba maneras y no era para menos, ya que arrancó aquel 2020 ganando las seis primeras carreras, algo casi impensable en la copa monomarca.

Lo corroboró ya en su debut en el Mundial de Moto3, donde ya se quedó a punto de tocar el cielo en su primera carrera. Lo tocó en la segunda y lo asaltó a final de año al proclamarse campeón del mundo como rookie.

En Moto2 tuvo que ser a la segunda, pero se plantó en MotoGP con dos títulos mundiales antes de cumplir los 20 y un discurso que venía a decir algo así como ‘no tengo talento, tengo pico y pala’, además de reivindicar siempre su orgullo de barrio vaya donde vaya.

Su desembarco en la categoría reina con los colores de GasGas, pero siempre de la mano de KTM. Tuvo otras ofertas, claro, pero es imposible olvidarse del primer amor. Lo que pasa es que, poco a poco, fue descubriendo que las historias nunca son como en los cuentos.

No faltaban las voces que decían que regaba flores muertas, que con poquito hacía jardines en las grietas y le estaba quedando pequeña la maceta.

Pedro Acosta justo después de proclamarse campeón del mundo de Moto2 2023

Llegaron los podios, sí. Pero también las caídas, las derrotas, las frustraciones. Por momentos, Acosta llegó a sentirse como un actor maldito en el papel equivocado. El champán y las victorias de otras categorías -en las que KTM le había llevado al cielo y no quería bajar- se empezaban a convertir en nuncas y jamases, preguntas y ojalás.

Por mucho que insistiera en el mantra de aprender de la derrota y echarle pelotas, el tiempo pasaba y cada vez estaba más cansado de fingir que estaba bien y no pensaba en esa primera victoria.

Seguramente en ese momento no era consciente de que si las cartas son malas, no es culpa del croupier, pero poco a poco fue entendiendo que, si vale la pena, no puede ser sencillo; y que,.

No tuvo que ser fácil para un chaval de poco más de 20 años que había visto a su padre pescador empeñar el barco de pesca para sufragar su sueño de ser piloto, darse cuenta de que los mejores marineros no fueron forjados en mares en calma; y que no importa las veces que caigas, importa cuántas te levantas.

Todo eso lo ha ido aplicando en este 2026, en el que Acosta ha entendido que los errores del pasado fueron puertas del futuro, minimizándolos para sacar petróleo de su RC16 ante las motos italianas. Pasan los años y es como un vino tinto, lo que hizo que las marcas se le rifasen y que pudiese elegir destino para 2027 como compañero de Marc Márquez en Ducati.

Pedro Acosta ha logrado en Austria su primera victoria en MotoGP

Necesitaba demostrar (y, sobre todo, demostrarse) que las voces críticas que decían que no era la flecha, era el indio, estaban equivocadas. Sin embargo, eso le añadía una dosis de presión extra, ya que no quería irse de KTM sin la cuarta parte de la saga de victorias: tras Rookies Cup, Moto3 y Moto2, faltaba la de MotoGP.

Había logrado ganar al Sprint en Tailandia, pero no era suficiente. Y ni siquiera cruzó primero la línea de meta. Iba a hacerlo en el Sprint de Austria, en casa de KTM, pero se fue al suelo en una cagada importante, como él la definió. Pero claro, como desde que llegó a MotoGP no vio ganar tampoco a ningún compañero, no hubo de donde aprender, fue fallar hasta acertar.

Y así fue. Seguramente su (hasta ahora) primera victoria en MotoGP se empezó forjar en su (hasta ahora) última caída. El domingo salió a pista con la mentalidad de quien puede decirse a sí mismo: ‘Ni uno me echa el guante, es imposible alcanzarme’. Del que sabe que se ha ganado el respeto, no con palabras, con hechos.

En apenas 24 horas todo había cambiado. Si el sábado le dolía el cuello por la cadena pesada que llevaba arrastrando, el domingo ya le dolía el coco por la corona de ganador de MotoGP.

56 carreras después, por fin pudo decir que lo que vive despierto es mejor que lo que sueña; y que, tras ocho años de relación con KTM, los círculos están cerrados… como un Audi, la marca a la que pertenece Ducati. Pero eso será el año que viene. De momento, el domingo pudo llamar a su padre y decirle:

Lo conseguimos, viejo, el **** pelotazo.

Todo este camino sin atajos”.


*Las frases en negrita están extraídas (literales o parafraseadas) del disco 'HDLR vol. 4', de Natos, Waor y Recycled J.

Etiquetas:

Relacionados