La Guardia Civil de Tráfico prepara una de las medidas más llamativas de los últimos años para reforzar la vigilancia en carretera este verano: la incorporación de 30 motos camufladas para detectar infracciones entre motoristas y conductores. La idea es sencilla pero muy efectiva. A diferencia de las clásicas motos blancas y verdes fácilmente reconocibles a distancia, estas nuevas unidades pasarán prácticamente desapercibidas entre el tráfico normal.
El objetivo principal será controlar comportamientos peligrosos en carretera durante una de las épocas con más desplazamientos del año, especialmente en rutas frecuentadas por motoristas durante fines de semana y vacaciones. Con estas motos infiltradas, los agentes podrán circular mezclados con otros usuarios sin llamar la atención, detectando infracciones de manera mucho más discreta que hasta ahora.
La medida llega además en un momento donde la DGT está aumentando claramente el nivel de vigilancia sobre las motos, especialmente en carreteras secundarias y zonas de curvas donde suelen concentrarse muchos accidentes. Excesos de velocidad, adelantamientos peligrosos o maniobras de riesgo serán algunas de las principales conductas que buscarán controlar estas nuevas patrullas camufladas.
Todo esto se suma además a la expansión de nuevos radares invisibles, controles LIDAR y vehículos sin rotulación que la DGT ya está utilizando en distintas carreteras españolas. Precisamente por eso, cada vez resulta más complicado anticiparse a los controles simplemente detectando un coche patrulla o una moto oficial a distancia.
Por el momento no se han detallado todos los modelos que utilizará la Guardia Civil ni las provincias donde comenzarán a operar prioritariamente estas motos camufladas. Sin embargo, la intención es clara: reforzar la vigilancia durante los meses de verano y aumentar la capacidad de detección de infracciones en tiempo real.
La llegada de estas motos supone además un cambio importante en la estrategia habitual de control en carretera. Porque ahora los agentes ya no necesitarán ser visibles para vigilar. Y este verano, muchos motoristas podrían cruzarse con una patrulla… sin llegar siquiera a darse cuenta.
