Su carácter lo marcan
sus llantas de 16 pulgadas y si el año pasado lideró con firmeza
su categoría en esta ocasión ha tenido que ceder paso
a tres rivales de renombre, el Peugeot Geopolis, el Piaggio
Beverly y el nuevo Derbi Rambla.
Quizá esta unidad
sin apenas rodaje le ha pasado factura al Scoopy y es que
cuando nos pusimos a sus mandos apenas contaba en su
marcador con 10 escasos kilómetros. Esto le ha hecho por
ejemplo perder puntos en las pruebas de frenada pues ni las
pastillas delantera y ni las zapatas traseras estaban ni mucho
menos a su nivel correcto y, seguramente, unos cuantos
kilómetros más las hubieran puesto a pleno rendimiento.
Aún así el Scoopy cuenta con frenada combinada, con unas
suspensiones cómodas y firmes y, sobre todo, con un tacto
de motor exquisito. La suavidad de su monocilíndrico de refrigeración
líquida e inyección es sin duda marca de la casa.
Su mal común lo encontramos bajo el asiento pues no
tendremos espacio para guardar un casco integral, algo que
compensa su plataforma plana. Se echa en falta una siempre
útil pata lateral.
| LO MEJOR
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<td><p>-Comportamiento<br>
-Suavidad<br>
-Agilidad</p>
</td>
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LO PEOR
|
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-Tambor trasero
-Suavidad
-Protección |
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