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La Kawasaki Z1100 SE, cuya ficha técnica tienes en este enlace, se presenta como un ejercicio de refinamiento sobre una base legendaria. Hereda la agresividad de sus antecesoras, pero revela un carácter más suave y una facilidad de conducción que contrasta su presencia, la gran Z que lleva al extremo el placer de la potencia controlable y del equilibrio.
Desde el nacimiento de la mítica Z1 en 1972, el modelo ha mutado de forma intensa, y desde su renacimiento ha abandonado el chasis de espina central en favor del bastidor de doble viga de aluminio, y ha adoptado diferentes motorizaciones, todo en busca de mejorar sus prestaciones sin perder su identidad.
Otras marcas han entrado en una carrera para superar los 200 CV, pero Kawasaki ha decidido mantener a su gran Z en una posición más equilibrada. Los 136 CV declarados por el nuevo modelo se mantienen fieles a una base motriz probada, sin adoptar la de la ZX-10R de superbike, logrando centrarse en el uso constante y en un precio competitivo: 12.475 € para la versión estándar y 14.275 € para la variante SE.
Salto a los 1.100 cc
El motor de la Kawasaki Z1100 es una evolución del anterior. El incremento de cilindrada hasta los 1.099 cc se ha logrado aumentando la carrera de los cilindros de 56 mm a 59 mm, una decisión que busca, ante todo, fortalecer la entrega de par en la zona media. Este cambio viene acompañado de nuevos árboles de levas, muelles de válvula rediseñados y pistones optimizados. Además, se han modificado los conductos de admisión para mejorar el flujo de gases, resultando en una respuesta más inmediata a bajas y medias revoluciones. Una de las novedades de esta versión es la incorporación de un acelerador electrónico, que permite una gestión del motor mucho más precisa.
En términos de rendimiento, el par máximo alcanza ahora los 113 Nm. Lo más destacable no es solo la cifra máxima, sino el fortalecimiento de la curva: entre 5.000 y 8.000 rpm, donde ofrece un empuje notablemente superior al de la antigua Z1000, eliminando cualquier bache. También la transmisión ha sido revisada con una quinta y sexta marchas más largas, orientadas a reducir el consumo en trayectos de crucero, aprovechando la mayor solvencia del motor. La llegada del acelerador electrónico ha abierto las puertas para que el control de tracción y el ABS funcionen de manera diferenciada en las curvas. Hay cuatro modos de conducción: Sport, Road, Rain y un modo Rider totalmente configurable.
El equipamiento se completa con un asistente de cambio rápido, que actúa tanto en subidas como en reducciones, control de crucero de serie y un sistema de frenada integral. En el apartado de conectividad, la moto estrena una pantalla TFT a color de 5 pulgadas con navegación paso a paso y el sistema Rideology de Kawasaki, que permite la interacción mediante comandos de voz a través del smartphone.
Refinamiento
El chasis de la Z1100 se mantiene fiel al bastidor de aluminio de doble viga que abraza el motor por la parte superior. No obstante, se han realizado ajustes ergonómicos para mejorar el control, y el manillar es ahora 22 mm más ancho y está situado 13 mm más adelantado. Este cambio carga algo más de peso sobre el tren delantero, lo que se traduce en una mayor agilidad en los cambios de dirección.
La versión SE cuenta con mejores componentes, ya que mientras que la versión estándar tiene suspensiones Showa, la SE incorpora un amortiguador trasero Öhlins S46 con mando remoto para la precarga, lo que permite un ajuste rápido y preciso según la carga o el estilo de conducción. En el tren delantero, se cuenta con pinzas y discos firmados por Brembo que, junto a los latiguillos metálicos, ofrecen un tacto de frenada más firme y directo que el sistema Nissin de la versión básica.
El diseño exterior de la Z1100 sugiere una conducción radical, pero en marcha, la realidad es otra. La posición de conducción es natural, con el piloto bien integrado en el conjunto. Al arrancar, tras superar el periodo de calentamiento del catalizador, el motor se estabiliza en un susurro mecánico al que sigue una suavidad, que es la nota dominante.
La SE marca la diferencia
Gracias al nuevo mapa de inyección y al acelerador electrónico, la entrega de potencia es progresiva pero contundente. El motor empieza a empujar de verdad a partir de 6.000 rpm y no desfallece hasta superar 10.000 rpm, ofreciendo una elasticidad que permite circular en marchas largas con total despreocupación. Con una velocidad máxima que supera con facilidad los 240 km/h reales, la Z1100 se sigue comportando como un misil, pero ahora civilizado.
En tramos de curvas, el amortiguador Öhlins de la versión SE marca la diferencia. Proporciona una estabilidad superior a la salida de las curvas, evitando que la parte trasera se hunda excesivamente. Es algo más pesada que sus rivales directas, unos 10 kg por encima de la media del segmento, pero se traduce en una pisada muy sólida y segura.
La Kawasaki Z1100 no pretende ser la moto más rápida en circuito ni la más extrema del escaparate. Es una naked de alta cilindrada pensada para el mundo real, con un motor lleno de par, una electrónica que aporta seguridad sin ser intrusiva y una parte ciclo que, especialmente en la versión SE, raya a gran altura. Kawasaki ha conseguido actualizar un icono sin traicionar sus orígenes, es una opción para quienes buscan el músculo japonés de la vieja escuela, pero con la sofisticación técnica del siglo XXI.
