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En el panorama actual de la moto de campo sigue habiendo espacio para casos como el de TM Moto. Recordemos que el fabricante italiano fue fundado en 1977 en la localidad de Pésaro, y su actividad inicial se centró en la fabricación de motos de cross y de enduro, a lo que poco después sumarían la producción de karts y motos de supermotard.
Más de cincuenta años después, la actividad de TM sigue siendo básicamente la misma, como también su filosofía de producción artesana. En unas instalaciones de 20.000 metros cuadrados y con algo más de 100 empleados para una producción de en torno a 3.000 motos al año, se elaboran cerca del 80 % de los componentes de sus motos y cada unidad es ensamblada por un mismo operario casi desde principio a fin.
Su actividad deportiva tampoco es desdeñable, especialmente en enduro, donde han logrado éxitos destacados en años recientes con hombres como Andrea Verona (2020) y, en la actualidad, con Zach Pichon.
En la escena del motocross, su presencia resulta más cíclica, recordando el protagonismo que tuvieron en la década pasada con los títulos de Samuel Bernardini en el Europeo de 300 2T.
Con la entrada en la última década y la afección de la pandemia llegó cierto repliegue deportivo en motocross, pero en años recientes han vuelto a la carga en varias categorías europeas y mundialistas con pilotos como Riccardo Pini (125), Niccolo Mannini (125), Yago Martínez (MX2), Julius Mikula (MX2) y, en el presente 2026, Cas Valk (MX2).
Variedad
En lo comercial, la gama de motocross de TM abarca ¡nada menos que 26 modelos! Estos se dividen en cinco familias de motores: con tres bloques para mecánicas de 2 tiempos; uno para las 80/85/100/112 cc, otro bloque para las 125/144 cc y otro para las 250/300 cc; más dos mecánicas de cuatro tiempos para cubrir las cilindradas de 250/300 cc y 450/530 cc.
A su vez, la gama contempla dos acabados con la introducción este año de la variante Corse (presente en las enduro 2025 y ahora en las MX), con diferencias técnicas en componentes como el embrague y la electrónica.
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Tampoco faltan curiosidades como la comercialización de las 85/100/112 con ruedas de moto grande (21/19) y el desdoblamiento de las 250/300 2T, en versión con inyección electrónica y con carburación. Ésta última es la que probamos en estas páginas, bajo la denominación formal de TM 250 MX ES, aludiendo las dos últimas siglas a la monta de arranque eléctrico.
La base motriz deriva de la estrenada en 2017, que fue cuando TM adoptó el nuevo sistema de admisión que, además de coger aire por los portanúmeros laterales, también recibía un flujo extra mediante unos canales frontales.
Por lo demás, la mecánica de la MX 250 mantiene su arquitectura clásica, desde las cotas del cilindro (72 x 66,4 mm), hasta la admisión directa al cárter por láminas (V-Force 3), el carburador Keihin PWK 38 y la válvula de escape electrónica.
Entre los cambios destacados, amén del arranque eléctrico implantado en 2025, podemos señalar la inclusión de serie, en 2019, de las tapas de encendido y embrague aleteadas, que previamente eran opcionales. En 2026, las revisiones afectan al embrague, el silenciador del escape, los deflectores del radiador, las estriberas, el ajuste del amortiguador y la decoración.
También hay continuidad en la configuración del apartado ciclo, articulado sobre un chasis de doble viga en aluminio y una singular combinación de elementos en las suspensiones y los frenos.
Las primeras recurren a una horquilla Kayaba AOS con barras de 48 mm, acompañada de un amortiguador de fabricación propia. En cuanto a los frenos, se mantiene la combinación de material delantero Brembo con componentes traseros Nissin.
Orgánica
Cada vez es menos habitual el poder probar una dos tiempos de cross y de media cilindrada, pues escasean este tipo de monturas, al menos las de nueva factura. Aun así, cada vez que lo hacemos nos embarga la emoción por el aporte de diversión orgánico y visceral que brindan monturas como la TM MX 250 ES.
Una máquina, que hemos podido catar gracias a la colaboración de Xtreme Motor, el nuevo importador de TM España con sede en Almería, y también al concesionario madrileño Motos Rego que nos ha cedido esta unidad, que estaba serie en sus componentes esenciales salvo por la monta de un manillar y estriberas diferentes a las de serie y un electroventilador -la moto venía de ser usada en una prueba de crosscountry-.
Como siempre, contemplar en directo una TM es parte del disfrute de tener una de estas monturas italianas. Quizá la novedad es la ausencia de aquella decoración blanca y celeste de las TM de hace unos años, sustituida desde 2025 por el tono “Nardo Grey” que, sin ser tan florido, sí que mantiene el efecto reclamo hacia los aficionados ajenos por ser diferente a todo lo demás.
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Sobre la MX 250 ES, encontramos sensaciones muy parecidas a la última vez que nos subimos a este modelo -allá por 2017…-, con un conjunto muy estrecho y una triangulación cómoda para el piloto, aunque con la característica posición elevada de las estriberas. Otra percepción que repite es la de unos plásticos demasiado “blandos”, con rebabas en los cantos y que no perecen encajar perfectamente entre sí.
La respuesta del motor nos parece sin duda uno de los puntos fuertes de la TM 250 2T, pues los técnicos italianos han dado con un equilibrio fantástico. En Pésaro parecen haber entendido que la 300 será la opción preferida para los quieran competir, dejando a la 250 con la alternativa propia para usuarios con ganas de diversión y buenas sensaciones, pero sin aspiraciones deportivas.
Así los pensamos porque la MX 250 ES propone un talante más progresivo, natural y lógico que la explosiva versión de hace unos años.
La precisión en la gama baja de revoluciones resulta fabulosa y muy meritoria por haberla conseguido con una mecánica de carburación, asegurando una conducción alegre y viva pero sin que el usuario sienta que la moto se le escapa de las manos y que le fatiga en pocas vueltas.
Fijaos que, en el banco de potencia, esta TM ha alcanzado una respetable cifra de 46,9 caballos, pero en el circuito se sienten más gobernables de lo que se podría pensar. El banco también confirma las sensaciones en el circuito, donde la mecánica pide subir de marcha demasiado rápido, pues a partir de 7.500 vueltas la caballería cae en picado.
Además, la dos tiempos italiana pone mucho de su parte para incrementar el disfrute de la experiencia de conducción, empezando por un arranque eléctrico que, por mucho que les pese a los puristas, supone una comodidad incuestionable. Por otro lado, el sistema de embrague también plantea un accionamiento suavísimo en la maneta sin incurrir en una modulación imprecisa.
El bastidor de esta TM también es fiel a la política de la casa azzurra de apostar por chasis estables, aplomados y seguros. Esta condición, que en otras aplicaciones sobre mecánicas de cuatro tiempos podría generar ciertos problemas, se atenúan bastante por el carácter dinámico, juguetón y suelto de las monturas de dos tiempos.
Tengamos en cuenta que las 2T destacan por sus reacciones directas y agresivas, tanto al acelerar como al frenar -poco freno motor-, con notables transferencias de peso, por lo que un plus de aplomo en estas motos transmite confianza sin penalizar mucho en materia de agilidad.
En el caso de la MX 250 ES, la italiana añade otro toque “comodón” y jovial con unas suspensiones bastante suaves y sueltas. A nosotros nos parece una cuestión de muelles algo blandos, pues tanto la horquilla como el amortiguador se comen mucho recorrido incluso en acciones de intensidad moderada -frenadas, rampas de saltos, aterrizajes suaves…-.
Tampoco es difícil hacer topes en botes más grandes, pero, incluso así, como sobre todo al pasar sobre baches, se aprecia una puesta a punto hidráulica de excelente suavidad, con tacto sensible y progresivo.
Para ir rematando, señalar que el amortiguador queda bastante escondido entre las vigas del chasis y no se accede nada bien a los ajustes; y que el equipo de frenos ofrece un comportamiento intachable, tanto delante como detrás.
Conclusión
La MX 250 ES representa la resistencia de la manufactura artesana frente a la producción en masa. La TM equilibra con maestría la nostalgia del 2T con la modernidad del arranque eléctrico, ofreciendo una potencia progresiva y un chasis sumamente estable. Aunque su puesta a punto es más jovial que deportiva, su exclusividad la convierten en una pieza de culto, también por su elevado precio.
