Francia cuenta con una serie de normas específicas que los motoristas deben conocer antes de circular por sus carreteras. Entre ellas se encuentran límites de velocidad propios, equipamiento obligatorio y condiciones concretas para avanzar entre vehículos cuando se producen retenciones.
En cuanto a la velocidad, el límite general es de 50 km/h en ciudad. Fuera de poblado puede ser de 80 o 90 km/h, dependiendo del tipo de carretera, mientras que en las vías rápidas se establece en 110 km/h y en las autopistas en 130 km/h.
Los conductores con menos de tres años de permiso tienen restricciones diferentes. En su caso, la velocidad máxima es de 110 km/h en autopista, 100 km/h en vías rápidas y 80 km/h en el resto de carreteras interurbanas.
Francia también obliga tanto al conductor como al pasajero a utilizar guantes de moto homologados conforme a la norma CE. Además, ambos deben llevar un chaleco reflectante, que tendrá que utilizarse cuando bajen de la motocicleta después de una avería o un accidente. El casco debe cumplir la normativa CE y contar con elementos o adhesivos reflectantes.
Otra de las particularidades afecta a la circulación entre vehículos en los atascos, legalizada en Francia desde enero de 2025. Las motos deben avanzar entre los dos carriles situados más a la izquierda de la calzada.
Cuando el tráfico está detenido, la velocidad máxima para realizar esta maniobra es de 30 km/h. Si los demás vehículos circulan lentamente, el límite asciende a 50 km/h. El motorista deberá volver a uno de los carriles cuando el tráfico recupere la normalidad y alguno de ellos alcance al menos los 50 km/h.
No se permite circular entre carriles si alguno está en obras o cubierto total o parcialmente por nieve o hielo. El motorista también debe advertir previamente al resto de usuarios y no puede adelantar a otro vehículo que ya esté circulando entre los carriles.
Por último, Francia dispone de zonas ambientales y restricciones de acceso que pueden variar según la ciudad. Por ello, antes de iniciar un viaje es necesario comprobar si el destino exige distintivos, registros o condiciones específicas de entrada.
