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MITT Joy 125, custom de aspecto impecable

El mercado de las motos convencionales de 125 cc ha experimentado en los últimos años un importante auge, y una buena parte de la responsabilidad recae en los modelos del segmento custom, como esta MITT Joy 125.

Pepe Burgaleta

4 minutos

MITT Joy 125, custom de aspecto impecable

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Conforme ha aumentado la edad de los usuarios de las motocicletas nos hemos ido encontrando también con variaciones en la tipología de las ventas. Dejando aparte el derrumbamiento del ciclomotor, causado también en buena parte por motivos añadidos como el endurecimiento de las reglamentaciones que regulaban su acceso o el precio de los seguros, desde la llegada de la convalidación del carnet A1 a los usuarios del B con más de tres años, se produjo un aumento significativo de las ventas de scooters de 125 cc, que no tuvo un paralelismo en la de las motos convencionales con cambio manual.

Sin embargo, con el paso del tiempo este segmento no sólo se ha ido nutriendo de su público natural, los jóvenes aficionados con ganas de tener moto lo antes posible, y que habitualmente se decantan por los modelos más deportivos, sino también por un grupo de esos usuarios llegados a la moto desde el coche, y que tras pasar o no por el scooter, se ha visto atraído por la moto. Y es precisamente en ese grupo, unas personas de más edad, sin aspiraciones deportivas y en busca de una moto que resuelva problemas y no los planee, en el que las custom han resultado una alternativa.

El motor con el cilindro vertical tiene refrigeración líquida, una culata de cuatro válvulas con distribución DOHC y una estructura muy compacta

Todos estamos ya acostumbrados a ver estas pequeñas custom transitar por todos lados con habitualmente personas de una cierta edad que han encontrado en ellas la solución perfecta para sus desplazamientos habituales, e incluso su ocio. Son modelos que tienen que cumplir unas ciertas reglas, por una parte tener presencia y un aspecto de moto de mayor empaque, por otra ser económicas, y de ahí que desde sus primeros momentos de éxito hayan sido las motos procedentes de China las que se han llevado el gato al agua.

A la última

Desde aquellas primeras custom, todavía con motores refrigerados por aire y carburadores, que recordaban más que mucho a los de las veteranas Honda CB125 o Yamaha YB y SR, a las que hoy tenemos en el mercado ha habido una tremenda evolución, y esta MITT Joy 125 es un perfecto ejemplo de ello.

La Joy 125 tiene un motor de un cilindro de un octavo de litro, pero en una primera mirada parece una moto mucho más grande. Los neumáticos podrían valer para una 600 cc, tiene una distancia entre ejes de medio metro, y sus dimensiones generales son las de una moto bastante mayor. Además, al contrario que generaciones anteriores de este tipo de custom, con la llegada de la Euro 5+ ha adoptado una mecánica plenamente actual.

El motor está refrigerado por agua y cuenta con una culata de cuatro válvulas y dos árboles de levas, que permite un alto régimen de giro y lograr una potencia que está rozando el límite de la categoría A1, que son 15 CV. Con ellos la MITT logra una velocidad que roza los 100 km/h en llano pero que aumenta en condiciones favorables de viento o pendiente.

Las suspensiones son tradicionales, con una horquilla convencional de 41 mm y una pareja de amortiguadores

A pesar de haber sido llevado a esas cifras, no necesita girar especialmente arriba para lograr potencia, desde un poco más allá de mitad de régimen ya se siente en condiciones de responder a las necesidades del puño sin titubeos. Como es habitual en estos motores, el único punto en que su funcionamiento se separa de motos más grandes es la transmisión, ya que el accionamiento del cambio es algo lento, y la palanca tiene bastante recorrido. El embrague, por su parte, es muy suave de accionamiento.

Para todas las tallas

Con el tamaño que tiene, aunque el peso no le acompaña, hemos medido en nuestra báscula 165 kg con el depósito lleno, desde el momento en que te subes te das cuenta de la amplitud. Los estribos están situados en una posición media, el manillar plano es ancho y el asiento bastante bajo.

El cuadro de instrumentos, formado por un reloj digital en una carcasa redonda, se ve bien y tiene la información básica, además de poder comunicarse con el teléfono. Puedes llevar un pasajero en su asiento independiente, pero para agarrarse sólo tiene una cinta situada en su centro, justo debajo suya cuando esté subido. Además, sus estribos están bastante elevados.

No tienes mucho de que ocuparte más allá de la propia conducción, ya que como es de esperar ni hay electrónica ni ajustes de ningún tipo más allá de la precarga de la pareja de amortiguadores traseros. Tienen un recorrido bastante escaso para mantener el sillín bajo y tienes que intentar no pasar muy deprisa por los baches si no quieres sufrir el impacto directamente en la espalda.

La MITT Joy 125 tiene apariencia de moto más grande, con elementos de vanguardia, como la iluminación y la instrumentación

La horquilla, que es bastante robusta, tiene un comportamiento mejor, y junto a unos neumáticos CST que tienen un agarre mejor del esperado, dejan que la MITT siga la línea elegida con mucha precisión. En este sentido, hay que reconocer que los neumáticos orientales, especialmente los de esta firma, han avanzado en consonancia con el resto de las motos en lo que se refiere a calidad. Las llantas son en ambos casos de 16”, lo que ayuda tanto a la estética como a reducir la altura general.

Conclusión y precio

Con luces LED, espejos en los extremos del manillar, un gran guardabarros trasero, escape de doble salida y teñida absolutamente de negro a excepción de los discos de freno, las barras de horquilla y algún tornillo, la Joy 125 tiene el aspecto tanto en parado como en marcha de una moto mayor, probablemente uno de los objetivos buscados.

Por menos de 4.000 € en los que se incluye el seguro gratuito un año para mayores de 25 años, tienes una moto aparente, con unas prestaciones cerca del límite permitido en la categoría. Una forma fácil de saltar al mundo de la moto convencional con estilo y sin exigencias.

La moto está repleta de detalles custom y cuesta menos de 4.000 euros.

La MITT Joy 125 es una moto enfocada a aquellos poseedores del carnet B que ya han pasado la experiencia del scooter, clientes en buena parte ya con una edad que quieren una moto de este estilo, sin exigencias de conducción, de rodar tranquilos y enfocada a disfrutar del día a día y de paseos cortos, todo ello con una mecánica actual y a un precio ajustado.

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