Hace un par de años, Triumph arrancó una nueva era en su centenaria histórica con la comercialización de una gama de motos de baja cilindrada, pensada para los más jóvenes y los que se adentran por primera vez en el mundo de las dos ruedas.
Creadas específicamente para el carnet A2, estas ‘cuatrocientos’ eran las primeras monocilíndricas desde que se refundó la empresa a mediados de los años 80. Nacían de la asociación con el fabricante indio Bajaj y con la intención, de paso, de ganarse un trozo del pastel en el gigantesco mercado asiático.
Sus primeras integrantes eran versiones a escala de modelos de mayor cilindrada: la Speed y la Scrambler, esta última en versiones X y XC. Las últimas novedades de 2026 recuperan denominaciones que han estado alguna vez presentes en el catálogo de Triumph: Tracker y Thruxton. Dos interpretaciones muy reconocibles de lo que sería una moto de flat track y una cafe racer, pero con el sello inconfundible que la marca inglesa aporta en cada una de sus creaciones.
Motor potenciado
De cara a este año, el propulsor de un cilindro ha recibido una serie de mejoras. Se trata de la primera evolución de la mecánica TR-Serie, que supone un incremento del régimen de giro máximo para elevar la potencia en un 5 % hasta alcanzar los 42 CV a 9.000 rpm (2 más que sus hermanas de cilindrada).
Si ya de por sí era difícil encontrar rivales de su categoría con estas prestaciones, Triumph equipa además algunos detalles de clase alta como el embrague antirrebote, acelerador electrónico ‘ride by wire’ y control de tracción desconectable.
El chasis es un tubular de cuna simple en acero, con el subchasis trasero atornillado y basculante de aluminio. La suspensión cuenta con una horquilla invertida de 43 mm de diámetro 140 mm de recorrido y monoamortiguador trasero de 130 mm, regulable en precarga. Mientras que el sistema de frenada lo confía a un disco delantero de 300 mm mordido por una pinza ByBre de anclaje radial y otro disco trasero de 230 mm, con ABS de doble canal.
Estilo flat track
El diseño de la Triumph Tracker 400 es uno de sus puntos fuertes, con esa estética minimalista inspirada en la competición sobre óvalos de tierra. Con un manillar ancho y plano, junto a estriberas retrasadas que favorecen una postura al ataque.
Un minúsculo cupolino preside el faro con tecnología full-LED, un depósito de líneas cuadradas, asiento amplio con tapa de colín extraíble para convertirlo en biposto y un silenciador de doble salida elevada.
Equipa llantas de aleación de aluminio de 17” calzadas por los Pirelli MT60 RS mixtos, para darle ese aire a off road. Los gráficos de inspiración deportiva y sendos portanúmeros laterales que lucen el 400, mantienen ese espíritu de competición.
Triumph nos convocó en Marbella para la presentación internacional de sus nuevas cuatrocientos que, en persona y con las diferentes decoraciones que se comercializan, entran por los ojos. Con la baza estética a su favor, tenía que convencerme de la mecánica, porque reconozco que experiencias pasadas me han hecho desconfiar de los motores monocilíndricos, por el nivel de vibraciones que a veces son insoportables.
En marcha
Fue un alivio comprobar que, aunque algo vibra, nos es ni mucho menos molesto y apenas se nota un ronroneo en los estribos y en los retrovisores. Pero nada que suponga un problema para hacer kilómetros, y te lo digo de manera categórica porque hicimos unos 200 de ruta por la sierra de Málaga.
Lo más divertido de conducir este tipo de motores pequeños es que, en tramos revirados, necesitas estar continuamente jugando con el cambio. Tienes que ser muy preciso para ir siempre en la marcha apropiada y llevarlo alegre de vueltas para que no haya ningún bajón de rendimiento.
La verdad que en este monocilíndrico encuentras chicha casi a cualquier régimen y el embrague antirrebote dulcifica este juego de subida y bajada de marchas. Un detalle que me gustó en este sentido es que, a pesar de que el cuadro de instrumentos es en gran parte analógico, tiene una pequeña pantalla con mucha información y donde se aprecia muy bien tanto el cuentavueltas como la marcha engranada.
Por el contrario, los frenos me parecieron la parte más floja del conjunto, aunque es una buena ayuda la retención del motor para ir jugando entre curvas sin tener que tirar mucho de ellos. En algún momento pudimos exprimir en autovía el motor y las agujas del velocímetro llegaron más allá de los 160 km/h.
Al ataque
Su postura es la típica del flat track, con los codos abiertos, que te permite tener mayor control en el tren delantero y facilita hacer cambios de dirección de manera rápida y sencilla. De hecho, puedes tirar la moto a un lado con los brazos y mantener el cuerpo erguido sin ninguna dificultad. Y si ya te quieres dar un homenaje, puedes sacar la pierna y sentirte en un óvalo por un momento.
Es muy maniobrable y fácil de domarla desde el principio, convirtiéndose en esa moto-escuela para principiantes con el carnet A2. También el tarado de las suspensiones es más agradable, y fija la ruedas en el suelo en todo momento.
Pese a su estética tan personalista, la Triumph Tracker 400 es una moto muy lógica para la ciudad. En el entramado urbano encuentra perfectamente su sitio, por la agilidad para sortear obstáculos y esquivar los atascos de la gran ciudad y la altura del asiento, a 805 mm del suelo, y peso, 173 kg con depósito lleno, juega a su favor a la hora de detenerse en los semáforos plantando los pies con seguridad.
Colores, precio y disponibilidad
Con un diseño que no pasa desapercibido, su selección de colores llamativos hace que destaque aún más. Se comercializa en tres decoraciones: Aluminium Silver, Racing Yellow y Phantom Black. Y cuenta además con un buen número de accesorios para personalizarla aún más
La Triumph Tracker 400 estará disponible en los concesionarios oficiales de la marca desde este mes de abril, a un precio de 6.245 euros, con cuatro años de garantía sin límite de kilometraje.
FICHA TÉCNICA
Precio: 6.245 €; Motor: 1 cil. Refr. líquida; Distribución: DOHC 4 V; Diámetro x carrera: 89,0 x 64,0 mm; Cilindrada: 398 cc; Compresión: 12:1; Potencia máx. dec.: 30,9 kW (42 CV) a 9.000 rpm; Par máx. dec.: 37.5 Nm a 7.500 rpm; Alimentación: Inyección electrónica; Modos de conducción: No; Ayudas electrónicas: TC; Acc. Embrague: Cable; Cambio: 6 relaciones; Transmisión sec.: Cadena; Chasis: Híbrida de doble viga/perimetral acero; Basculante: Doble brazo de aluminio; Geometría: 24,4°/107,6 mm; Suspensión del.: Horquilla invertida; Diámetro barras/Recorrido: 43 mm / 140 mm; Reglajes: No; Suspensión tras./Recorrido: Monoamortiguador / 130 mm; Reglajes: Precarga; Freno del.: Un disco de 300 mm; Pinzas: 4 pistones; Freno tras.: Un disco de 230 mm; Pinza: Un pistón; ABS Tipo / Desconec.: Estándar / No; Rueda del.: 110/70-17". Llanta 3,00"; Rueda tras.: 150/60-17". Llanta 4,00"; Cap. Depósito: 13 l; Peso lleno: 173 kg; Dist. entre ejes: 1.371 mm; Altura asiento: 805 mm.
