La Benelli TRK 702 X se diferencia de modelo estándar por la monta de llantas de radios y con diámetro de 19 pulgadas la delantera, frente a las llantas de aleación y de 17 pulgadas en ambos ejes del modelo básico. Con ello, se busca aumentar las capacidades “adventure” de la 702 X.
La trail italiana está impulsada por un motor bicilíndrico en línea de 698 cc, con doble árbol de levas y cigüeñal calado a 180 grados. La marca declara una potencia máxima de 70 CV y 70 Nm de par motor.
Una mecánica, que carece de ayudas electrónicas y mapas de motor diversos, pero que fue revisada en 2025 conforme a la homologación Euro5+ y que también está disponible en versión limitada para carnet A2 (bajo un precio de 7.290 euros).
Simplicidad
El chasis es de tipo multitubular en acero, con subchasis desmontable y basculante de doble brazo en aluminio. En el apartado de las suspensiones encontramos componentes de firma propia, mediante una horquilla invertida no regulable pero que destaca por su generosa dimensión, al contar con barras de 50 mm de diámetro. El monoamortiguador trasero sí que ofrece opciones de ajuste, tanto para la precarga del muelle como para las dos vías hidráulicas.
Los frenos se valen de un doble disco delantero de 320 mm y uno trasero de 260 mm, gestionados por un sistema ABS que se puede desconectar. El cuadro de instrumentos recurre a una pantalla TFT de 5 pulgadas con sistema de conectividad. La dotación de serie incluye barras de protección laterales, cubremanetas, toma USB y caballete central, siendo posible añadir como accesorios puños y asiento calefactables y maletas.
En este enlace puedes consultar la ficha técnica completa de la Benellli TRK 702 X.
Satisfaccción
Uno de los innegables atractivos de la TRK 702 X se encuentra en su precio, con una ajustada tarifa de 7.590 euros que no impide un comportamiento global satisfactorio.
En general, ofrece un conjunto sencillo en lo tecnológico pero complaciente en lo práctico, situándose como una buena opción para los que busquen una trail media con la que cubrir desplazamientos cotidianos de forma cómoda y eficaz, sin renunciar a un plausible uso ocioso en viajes más prolongados.
El puesto de mandos resulta de lo más natural, con un manillar de altura medio-alta pero bastante proyectado hacia el piloto, por lo que los brazos quedan en una posición descansada. El asiento se siente bajo y contrasta con un depósito de notable volumen; aunque más a lo alto que a lo ancho, pues las piernas también permanecen relajadas sobre unas estriberas altas y adelantadas.
El parabrisas cubre bien en vías de velocidad media pero no es regulable a mano, mientras que el cuadro de instrumentos propone una organización clara, aunque sin apenas opciones de configuración.
Facilidad
En marcha, el chasis ofrece unas reacciones nobles y con la percepción de que el piloto está muy integrado en la moto, con el peso bajo y centrado, en contraste con otras trail más “altivas”.
Con un avance de dirección de 105 mm, relativamente corto para una trail, la Benelli destaca por su gran agilidad en conducción urbana y carreteras reviradas, siendo por tanto más manejable de lo que se puede pensar por su peso de 238 kilos en lleno.
Las suspensiones cumplen con unos tarados suficientemente firmes para controlar las reacciones del chasis en la mayoría de las situaciones, aunque el tacto no resulta tan fino como el de otros modelos más sofisticados. Los frenos también ofrecen un rendimiento más que satisfactorio pese a prescindir de componentes de renombre.
El motor propone un buen equilibrio, con una estirada menos incisiva que otros modelos con similar mecánica de 698 cc pero con un mapa de motor que se muestra más directo y alegre en la gama baja de revoluciones, como así lo indican las mediciones realizadas en nuestro banco de potencia.
