Prueba rápida de la Kawasaki ZX-10R orientada al mercado de segunda mano. Una de las superbike más potente de su época.
Con 171 CV verificados en el banco de potencia, fue la superbike más potente que pasó por nuestras manos.
El lanzamiento de la Kawasaki ZX-10R en 2008 supuso un cambio con respecto a su antecesora en muchos aspectos. La carrocería se renovó por completo y adoptó unas ópticas delanteras que posteriormente heredó la Ninja 600.
El motor, una vez más, aumentó de potencia. En el banco verifi camos una potencia de 171 CV a la rueda (188 CV declarados), lo que la hacía posicionarse como la superbike más potente que tuvimos en la redacción en aquel año. Sin variar el peso y con unas geometrías de dirección algo más conservadoras respecto a su antecesora, no deja de ser una moto desarrollada para mostrar un rendimiento óptimo en circuito, muy exigente si se quieren explorar sus verdaderas posibilidades.
Lo lógico sería que el usuario «tipo» tuviera un nivel de pilotaje alto y que la utilizara para correr o hacer tandas. Pero la realidad es bien diferente ya que la mayoría de ZX-10R de segunda mano han sido utilizadas exclusivamente por la calle y muchas cuentan con muy pocos kilómetros. El reciente lanzamiento de la versión 2010 ha ayudado a que los precios sean aún inferiores a lo que últimamente se ofrecen las motos deportivas.