Esta dura carrera de 380 km sobre pista seca, escurridiza y con mucho polvo tuvo como cuartel general la hermosa ciudad de Portalegre. En tierras lusas José Manuel Pellicer no pudo pasar de la quinta posición ya que se le atragantó un poco la etapa prólogo y salió a carrera el domingo bastante retrasado. Los pilotos portugueses, que conocen bien la carrera y el terreno fueron durÃsimos rivales y obligaron a Pellicer a sudar sangre en los adelantamientos.
De esta forma, haber recuperado hasta la quinta plaza era para el de Benicarló más que satisfactorio: «Nunca habÃa corrido en un terreno como éste, la moto estaba continuamente derrapando. El recorrido transcurrÃa entre caminos y fincas valladas, lo que hacÃa muy difÃciles los adelantamientos. Los portugueses preparan muy bien esta carrera, asà que me voy de aquà muy contento. He aprendido mucho y he acabado fÃsicamente muy entero».