"Esperaba el GP de San Marino desde hacÃa dÃas, incluso semanas. Soñaba con conseguir un gran resultado delante de los apasionados italianos, pero, el sueño se transofrmó en pesadilla a pocos metros de la meta. La carrera fue bonita, espectacular, siempre muy correcta, y Pol Espargaró estuvo muy bien e impuso un ritmo rápido al final.
En la última curva yo me sentÃa mejor que él y estaba convencido de que podrÃa superarle. Frené fuerte, me metà por dentro, llegué al vértice y cuando estaba convencido de haberlo conseguido... se me cerró la dirección. No pude hacer nada para evitar la caÃda y, está claro, empujé a Pol hacia fuera, él no tenÃa ninguna culpa.
En ese momento se me cayó el mundo encima y cuando acabé en la arena con el español pensé sólo en la ocasión perdida. Pedà perdón a Espargaró pero él, comprensiblemente, reaccionó diciendo algunas palabras de más y rompiéndome la cúpula de la moto de un puñetazo. Como decÃa luego Valentino Rossi, deberÃa haberme puesto de rodillas y pedirle perdón otra vez, pero en lugar de eso perdà la cabeza con ese gesto del que me arrepentiré toda la vida. Al volver al box habÃa tantÃsimos periodistas esperándome que cometà otro error, diciendo cosas que en realidad no pensaba. Supongo que es algo que puede pasarle a cualquiera en caliente, después de una carrera como ésa con un final como ése tan deportivamente dramático.
Por la noche, reflexionando en lo que habÃa ocurrido, me avergoncé por mi gesto contra Espargaró y por lo que dije en directo en televisión. Tengo en gran estima a Pol, es un piloto muy rápido, y en general respeto a todos los pilotos que como yo intentamos hacer lo mejor en nuestro trabajo. Pido perdón a todos, a mi equipo, a mis patrocinadores, a los aficionados al motociclismo... Estoy seguro que algo como esto no volverá a pasar nunca".