Wayne Rainey quedó impresionado con el buen trabajo de Sete, y en 1997 le ofreció una Yamaha YZR 500, con la que el joven debutante realizó excelentes carreras. Sin embargo, la ausencia de patrocinadores del equipo le dejó fuera del mismo en 1998. La lesión de Takuma Aoki durante la pretemporada permitió a Gibernau ocupar la plaza de éste a lomos de una Honda NSR 500 V bicilÃndrica de la escuderÃa Repsol Honda, con la que conseguirÃa su primer podio en el Mundial. Las dos siguientes temporadas permaneció vinculado al equipo Repsol Honda, ya sobre las NSR tetracilÃndricas, logrando la quinta posición final en 1999. Tras una mala campaña en 2000, fichó por Suzuki, con quien ganarÃa su primer Gran Premio en 2001, en Valencia.
La entrada en escena de la categorÃa de MotoGP le alcanzó a lomos de una moto poco competitiva como la Suzuki, pero no se desanimó. En 2003 regresó a Honda, en esta caso en el equipo satélite de Fausto Gresini, con el que se convertirÃa en el único piloto capaz de apretar a Valentino Rossi hasta el lÃmite. Fue subcampeón en 2003 y 2004, y llegó a liderar el Mundial ese año. Pero en 2005 las circunstancias fueron adversas, y un cúmulo de caÃdas y problemas técnicos le dejaron más retrasado y sin opciones de ganar carreras, aunque sumó varios podios.
En 2006 cambió de aires y fichó por Ducati. Su acoplamiento a la moto italiana fue excelente, pero nuevamente el infortunio, en forma de problemas técnicos y lesiones, se cebó en él, dejándole fuera de combate por sus fracturas de clavÃcula a lo largo de ocho de las 17 carreras de la pasada temporada.
Sete se retira tras 173 Grandes Premios disputados, con 9 victorias, 30 podios, 13 “poles” y 8 vueltas rápidas. De entre los pilotos españoles, sólo Alex Crivillé cuenta con un palmarés superior al suyo. Con su marcha sólo quedan en activo tres pilotos de su generación: Carlos Checa, José Luis Cardoso y Gregorio Lavilla.