Aparte de las motos de carreras que fueron las precursoras en montar seis cilindros en lÃnea, Benelli fue la primera en sacar al mercado modelos con seis en lÃnea, concretamente la 750 Sei y la 900 Sei. Eran unas motos deportivas, con elementos curiosos como la cadena doble de la 900 cc (doble corona y doble piñón de ataque, lógicamente), y que llamaron la atención de toda una generación de moteros europeos que babeaban por el refinamiento técnico que entonces suponÃan. Si le preguntas a Dennis Noyes, que las probó a fondo con ese estilo personal que le caracteriza (no, me has entendido mal, en este caso creo que no se cayó), te contará mil y una aventuras de aquellas Benelli, pero si no recuerdo mal, la que más me impactó era una prueba que consistÃa en poner una moneda de canto sobre el depósito y acelerar en vacÃo hasta tropecientas mil vueltas… ¡y la moneda aguantaba sin caerse!
Poco después salió la Honda CBX 1000 también con seis cilindros en lÃnea y también refrigerada por aire, y además provista de un motor con una finura indescriptible. La Honda puso su granito de arena a la aportación a la fama de las japonesas de aquella época, de las que se decÃan que tenÃan motores interminables y bastidores de alambre.
Le siguió la Kawasaki Z 1300, con motor de la misma configuración pero con refrigeración lÃquida y con cardan en la transmisión final, y todavÃa sonaba mejor con el filtro que el agua suponÃa para los ruidos mecánicos. Sin dejar de ser un barco, esta moto estaba mejor equilibrada de chasis y propulsor, lo que en su época suponÃa muchos kilos de peso total.