La compraventa de una moto de segunda mano entre particulares obliga al comprador y al vendedor a cumplir una serie de requisitos. Os los exponemos a continuación.
Para empezar, es evidente que la matrícula y el número de bastidor deben coincidir con los datos de la documentación.
Aunque no es requisito legal, mira, aunque sea por encima, que todo funciona correctamente (luces, intermitentes, claxon...) y que no haya ruidos raros ni goteos de líquidos varios por ningún sitio.
El impuesto municipal («numerito» del ayuntamiento) debe estar pagado y, en principio, la ITV pasada. Se puede transmitir sin ITV al día, pero en Tráfico no expedirán el permiso de circulación (pero sí tramitarán el cambio de titularidad).
El vendedor debería entregar el libro de revisiones y manual de usuario, todas las copias de las llaves de la moto, facturas de compra anteriores...
Una vez todo está en orden, hay que firmar un sencillo contrato de compraventa. Se trata de un contrato privado, con una copia para cada parte (se firman las dos).
El contrato debe reflejar el nombre y apellidos del comprador y del vendedor, los datos de la moto (marca, modelo, número de matrícula, número de bastidor, la fecha y hora de la operación, el número de kilómetros de la moto, y el importe –señalar cómo se hace el pago, si en metálico, cheque, transferencia–...).
El siguiente paso es el de ir a Hacienda de la comunidad autónoma, para pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales.
Una vez pagado el impuesto, hay que realizar la transferencia oficial en la DGT (Tráfico), pagando una tasa. En Tráfico verifican, además de que se ha pagado la tasa, si está pasada la ITV, recibo bancario de que se ha pagado el numerito del ayuntamiento, el permiso de circulación y la ficha técnica de la moto, los contratos de compraventa, el justificante del pago a la comunidad autónoma, y los originales de los DNI.
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