El sistema, que ya funciona en otros paÃses, se basa en instalar cámaras en los semáforos, que regulan la saturación de la vÃa principal. Si el conductor no respeta la señalización del semáforo, una cámara situada a unos metros fotografiará la matrÃcula del coche infractor y procesará la multa, que es de 300 euros más la pérdida de cuatro puntos del carné.
En un principio, se instalarán en la salida del Xanadú (km. 23 de la A-5) y en el Plaza Norte (km. 19 de la A-1). En el caso de Barcelona, el Ayuntamiento ha decidido multiplicar por cuatro el número de cámaras en los semáforos, que pasará de 8 a 38.
Según Francesc Narváez, concejal de Movilidad en la Ciudad Condal, las cámaras ayudan a reducir la siniestralidad en los cruces más problemáticos de Barcelona.