Una de las ventajas de matricular una moto de cross es el poder tener «dos motos en una». Imaginaos el poder desplazarse a aquel circuito de cross que tenéis a treinta kilómetros de casa sin necesidad de tener que disponer de un vehÃculo, remolque, etc. Claro que para que todo esto transcurra dentro de la legalidad y que la moto funcione perfectamente después de la «mutación», tendréis que haber seguido una serie de pasos, tanto a nivel administrativo y legal (papeleo, inspecciones técnicas, pruebas en laboratorio...) como técnico (montaje de los diferentes accesorios, verificación de su funcionamiento...), que, para poder ser realizados por un particular «en el garaje de casa», distan mucho de ser sencillos e incluso viables económicamente.
Homologada
Lo primero que hay que tener en cuenta para entender el trabajo que lleva este tipo de transformación, que nos permitirá matricular nuestra moto de cross, es que no se trata simplemente de «ponerle luces y matricularla». Cualquier vehÃculo que tenga que circular por las vÃas publicas -de nuestro paÃs y de cualquier otro civilizado- debe estar «homologado». Esto quiere decir que tiene que cumplir con una serie de requisitos a nivel de emisiones de gases, ruidos, frenado, luces, instrumentación... que deben ser certificados mediante una inspección individualizada por laboratorios oficiales (INTA, IDIADA...).
Luego, admitidos por el Ministerio de Industria y, finalmente, aprobados mediante la inspección técnica (ITV) correspondiente. Una montaña de trabajo que, independientemente de que se cuente con los medios técnicos para hacerlo de forma correcta, en el caso de un particular requerirÃa tal cantidad de tiempo y desplazamientos que convertirÃa la operación en inviable.
Además, tampoco se trata simplemente de montar todos los elementos que podéis ver en el recuadro adjunto, sino que cada uno de ellos debe cumplir con una serie de requisitos legales que van desde el tono del claxon a la inclinación del soporte de la matrÃcula, pasando lógicamente por el uso de luces homologadas y, por supuesto, cumplir a rajatabla con unos niveles de emisiones de gases y ruidos acordes a las normativas vigentes.
Si ves que es muy complicado llevar a cabo todos estos requisitos, te aconsejamos que acudas a alguna de las empresas que se dedican a la homologación de vehÃculos, que las hay, y seguro que os llevarán a cabo esta operación.
Piezas a instalar para la homologación
Proceso administrativos
Pruebas a superar en un laboratorio acreditado por el Ministerio de Industria