Estamos ante una moto de enduro sin compromisos, en la que el uso alternativo al puramente deportivo «off road» no está previsto, y esto ha permitido a BMW decantarse por soluciones radicales que ayudan en la consecución de competitividad pura.
La
BMW G 450 X se mueve gracias a un propulsor diseñado expresamente para esta moto, monocilÃndrico de cuatro tiempos con refrigeración lÃquida, doble árbol de levas en cabeza, cuatro válvulas, inyección electrónica y un tamaño muy reducido incluso para su categorÃa. BMW promete 50 CV de potencia máxima.
El bastidor es de tubo de acero inoxidable con un basculante de aluminio que presenta la particularidad de que su eje es concéntrico al piñón de salida del cambio, lo que elimina problemas de tensión de la cadena y convierte en más neutra la respuesta en aceleración.
Para la suspensión hay una horquilla invertida de buen tamaño delante, y un amortiguador directo detrás, mientras que un par de discos se encargan de la faceta frenante. Las fibras que cubren el conjunto son muestra inequÃvoca de la vocación exclusivamente campera de la
BMW G 450 X, que no comparte prácticamente nada con las G 650 ya conocidas.