Conduccion eficiente para gastar menos

El precio de la gasolina está por las nubes: aplicando algunos trucos a tu conducción puedes gastar menos y llegar a ahorrar hasta un 30 por ciento.

Josep Armengol | 12/04/2012
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Tradicionalmente el tema del consumo de gasolina parecía algo más de interés para conductores de coche que de pilotos de motos, pero con la gasolina a euro y medio el litro ya no es así: entre amigos o en foros es habitual el debate sobre cuánto gasta tu moto o cuántos kilómetros te aguanta un depósito... y cómo conseguir mejorar todo eso.

Te puedo adelantar que no hay milagros, pero también te digo que viendo cómo conduce la mayoría cada día su moto, aplicar algunos de los trucos que funcionan (porque sí los hay útiles) puede ahorrarte fácilmente hasta un 20 por ciento en el consumo, es decir, que cada cinco depósitos te salga uno gratis... ¿Interesa verdad?

 

Seguro que algunos de los trucos que veremos los conoces o lo has oido alguna vez: llevar las presiones bajas no sólo es un riesgo para tu seguridad en moto sino que provoca mayor consumo, y un filtro de aire sucio también dispara el gasto de gasolina.

En cualquier caso tiene que quedar clara una cosa: aquí, como cuando se trata de ir deprisa o de ser más seguro, el que manda es el piloto.


Hay motos que gastan más que otras, eso está claro, pero la diferencia no está en qué conduces, sino en cómo lo conduces. La misma moto en el mismo estado de puesta a punto, puede llegar a doblar su consumo en función de quién y -sobre todo- cómo la conduzca, exactamente del mismo modo que un neumático trasero puede durar en función de tu muñeca derecha el doble o la mitad...

Al final de este artículo tienes un recuadro con el caso particular de mi T-max, que sirve para demostrar que la mecánica influye, pero mucho menos que la conducción: de una puesta a punto muy «ahorradora» (incluso empobreciendo más de lo razonable la mezcla en la inyección) a una «gastona» hay una diferencia en torno al 10 por ciento, pero la conducción cambia esto hasta un 20 por ciento o más.

Sí, ése es el poder del acelerador, de si lo tratas con mimo o bruscamente, de si lo abres sólo lo justo y necesario o a fondo sin contemplaciones.

Si has tenido la suerte de estrenar varias motos, seguramente tengas un buen recuerdo de sus primeros kilómetros, cuando estaba en rodaje y la usabas a punta de gas: iba suave y ya parecía correr mucho, dándote qué pensar eso de “cuánto correrá cuando pueda abrir gas a fondo”...

A medida que le rodaje avanza o termina y abres más gas vas descubriendo que sí, corre más, pero no tanto en proporción. Pues esa sensación de “qué bien va mi moto a punta de gas” es la que es importante recuperar para gastar poco: tienes que redescubrir cómo va tu moto cuando no te empeñas en ir gas a fondo con ella, sino que giras sólo lo justo y necesario la muñeca derecha.

Prueba a poner unas marcas con pintura blanca en puño y piña para tener la referencia de dónde está cerrado, dónde a fondo y la mitad, y verás cómo en la mayoría de motos y ocasiones basta un cuarto de gas para andar muy ágilmente, de hecho tardarás lo mismo. Y verás qué poco gastas así, claro.

Aunque no sólo se trata de abrir sólo el gas justo, sino también de saber anticiparse a la situación del tráfico y saber sacar provecho: a veces “sin prisas” se puede circular igual de rápido y de forma mucho más eficiente, sobre todo en ciudad o con tráfico denso.

El mejor truco para esto es mirar siempre adelante, al siguiente semáforo o cruce: si no vamos a poder «empalmar» (habrá que detenerse porque está rojo por ejemplo) deja de acelerar porque no tiene sentido llegar antes y esperar más; lo ideal es llegar al semáforo con el gas cortado y ya a casi cero por hora.

Por cierto que si coincides con más motos, que seguramente sí aceleran mucho para luego frenar fuerte, verás cómo se desesperan si sabes mirar bien el siguiente semáforo y te ven llegar cada vez despacito... pero a su lado siempre.

La idea es ésta: si aceleras mucho luego tienes que frenar mucho, habrás quemado gasolina, gastado neumático trasero acelerando, gastado pastillas frenando… y todo eso calentando el planeta, claro.

Por eso son tan buenos los coches híbridos en tráfico urbano (¿queda algún taxista sin Toyota Prius?) con constantes paradas y arrancadas, porque con propulsión eléctrica al detenerte recuperas gran parte de la energía usada para moverte, algo imposible cuando quemas gasolina para moverte y quemas frenos para pararte.

También en carretera es posible anticiparse, sobre todo si conoces la ruta, dónde están las curvas rápidas, dónde las que se cierran, etcétera, aunque ahí la diferencia es mucho menor que en ciudad.

Con el ejemplo de los coches, los híbridos ganan por goleada en ciudad pero no en un viaje, donde un turbodiésel moderno no tiene rival.

Cuando se trata de acumular kilómetros la conducción cuenta, pero menos, y entra en juego la moto, su puesta a punto, no sólo porque esté todo en buen estado (filtro de aire limpio etcétera, tienes un recuadro dedicado a ello) sino porque tenga un buen diseño aerodinámico, porque no hayamos roto eso con una pantalla demasiado amplia o con unas maletas, y también cuenta el desarrollo final.

Casi todas las motos vienen muy ajustadas de desarrollo, es decir, a la velocidad máxima que pueden alcanzar su marcha más larga suele estar ajustada para que el motor esté cerca de su régimen máximo (donde dé potencia máxima o esté el corte de encendido).

La idea es que el desarrollo sea «largo»: dejar de esa forma (ajustada a la velocidad máxima) la penúltima marcha (usualmente quinta) pero dejar la última como «desahogo», que permita al motor girar 1.000 o 2.000 vueltas menos rápido: casi todas las motos tienen suficiente potencia para no perder prestaciones de esta forma (pero habrá que usar el cambio más veces, reduciendo) y el consumo bajará notablemente.

Eso sí, no todas permiten hacer eso: si tienen cadena será fácil, en caso contrario posiblemente será imposible.

Evita acelerones gratuitos: si eres de los que te picas hasta con tu sombra… aprende algo de autodisciplina y evítalo. Incluso los ligeros acelerones en el semáforo, parado, acaban sumando en el consumo más de lo que parece.


Ajusta bien el ralentí de tu moto: aún quedan muchas motos, incluso de inyección, que permiten ese reglaje, y un motor bien rodado suele ser capaz de girar en torno a las 1.100 rpm sin riesgo de calarse cuando muchas veces los dejan ajustados hasta 1.500 vueltas y más.

Al arrancar el motor, no des nada de gas y embraga: así el motor girará un poco más libre y arrancará antes, y suele ser innecesario estar acelerando (es un derroche inútil). Sólo si no queda más remedio usa el estárter (si es manual).

Cambia rápido a segunda marcha al arrancar, y tiende a usar marchas largas para mantener el motor a bajo régimen. En motos con carburador, si necesitamos abrir mucho gas para acelerar en un momento dado puede ser mejor bajar una marcha para tener que abrir menos el gas que mantener una marcha larga insertada.

Mira el siguiente semáforo o cruce: si no vamos a poder «empalmar» (habrá que detenerse) dejar de acelerar porque no tiene sentido llegar antes y esperar más. Si aceleras mucho luego tienes que frenar mucho: habrás quemado gasolina, gastado neumático trasero acelerando, gastado pastillas frenando… y calentado el planeta, claro. Por eso son tan buenos los coches híbridos (¿queda algún taxista sin Toyota Prius?) porque con propulsión eléctrica al detenerte recuperas gran parte de la energía usada para moverte.

Cuando desaceleres llegando a un semáforo, o cuesta abajo, no embragues o uses punto muerto: el motor en retención no gasta «nada» (la inyección corta totalmente la gasolina) pero al ralentí sí que consume (la inyección mantiene la cantidad necesaria de gasolina para el ralentí).

Cuida tu equipamiento: una chaqueta técnica ajustada y cerrada ofrece mucha menor resistencia al avance (aerodinámica) que una textil holgada o abierta.

Un buen truco para perder peso (o no engordar) es tener una báscula al pie de la cama: cada día te pesas y así «te controlas». Pues un buen truco para gastar menos es medirlo: cuando repostes llena siempre el depósito, y pon a cerl el cuentakilómetros parcial, así bastará dividir los litros que entran por la cifra que refleje para conocer el conusmo (por ejemplo 12 litros en 240 km son 12/240=0’05 es decir 5 litros cada 100 km).

La moto aspira aire y quema gasolina: si el filtro de aire está muy sucio, la moto tiene problemas para aspirar aire y empieza a gastar más gasolina de la cuenta. Límpialo con frecuencia (soplándolo de dentro a fuera).

Monta un filtro de aire tipo K&N (algodón impregnado en aceite): aprovecha el próximo cambio de filtro para montar uno de estos, es una inversión porque retiene menos, filtra mejor y no es desechable sino reutilizable (se lava).

Presiones: en moto es clave llevarlas correctamente porque una presión demasiado baja provoca torpeza, falta de estabilidad y precisión, y puede provocar una caída (que puede ser grave si no es a baja velocidad). Además las presiones bajas aumentan el consumo de forma notable porque aumenta el rozamiento, hasta un 10 por ciento. Ante la duda, por ejemplo en una gasolinera de cuyo manómetro no nos fiemos, es mejor hinchar de más: podemos perder algo de agarre por ir sobrehinchados, pero no estabilidad (y bajaremos ligeramente el consumo).

Aerodinámica: algunas pantallas derivabrisas mejoran la protección de las de serie y eliminan turbulencias, algo que en un viaje no sólo será más cómodo sino que podrá ayudarnos a estirar las paradas para repostar. Si tu moto la tiene regulable, no la dejes en la posición más alta: prueba, desde la más baja, dónde el aire ya se desvía sin que empiecen esas turbulencias o aumente demasiado la resistencia al avance.

Cuidado con los frenos de disco en motos con años: a veces los pistones de las pinzas se gripan, no retornan bien (retenes endurecidos) y las pastillas están siempre frenando un poco. Aparte del riesgo de bloqueo (puede ocurrir) esa moto frenada  gastará siempre más gasolina.

Transmisión: una cadena en mal estado o demasiado tensa te hará perder prestaciones y aumentará algo el consumo también. Y es muy inseguro llevarla así porque si se rompe puede pasar cualquier cosa...

Desarrollo: muchas motos son capaces de “mover” desarrollos mucho más largos que los de serie. Un piñón con un diente más (o corona con dos o tres dientes menos, según qué moto será uno o lo otro lo más fácil) nos dejará una sexta de desahogo perfecta para viajar gastando menos, y no alargará la primera tanto como para que la moto no siga siendo ágil arrancando. En algunos casos (primera muy corta, trail monocilíndrica que apenas pise el campo por ejemplo) se puede ir incluso más allá y alargarlo más todavía.

Es mejor usar gasolina 98: FALSO
Salvo muy contadas excepciones, los motores están preparados (compresión) para quemar gasolina de octanaje 95 y usarla de mayor grado es desperdiciar el dinero. Y, sí, lo hemos probado con muchas motos varias veces en el banco de potencia, siempre con idéntico resultado: no se aprecia diferencia.

Agotar el depósito es un ahorro: FALSO
Cuanto más aire tengamos en el depósito, más evaporación sufrimos. Las motos suelen tener el depósito sobre, o cerca, del motor (caliente), y eso aumenta notablemente esa evaporación con lo que este efecto es aún más notable que en un coche. Si repostas a medio depósito tendrás menos evaporamiento y aprovecharás más la gasolina que pagas.

Repostar rápido es mejor (menos evaporación): FALSO
Usa siempre la mínima velocidad (menos presión) del surtidor: a mayor velocidad más evaporación (y salpicaduras) de gasolina, además de respirarlo son más pérdidas. Además la precisión de medida de los surtidores no es del 100% y a mayor velocidad de llenado, proporcionalmente mayor error (contra nuestro) tendremos.
 
Repostar por la mañana es mejor: CIERTO
Organízate tus traslados diarios de forma que te coincida poder repostar por la mañana pronto: tras la fría noche, la gasolina estará más densa y a igual volumen echado saldrás con más kilos de combustible en el depósito. Los surtidores cobran como miden: por volumen, no por peso.

Hay que evitar repostar cuando un camión cisterna descarga: CIERTO
Aunque existen varios sistemas de filtrado que evitan las impurezas, es cierto que al relllenar los depósitos subterráneos de las gasolineras desde un camión cisterna existe más riesgo de que llegue suciedad a nuestro depósito.

Con marchas largas se gasta menos: CIERTO
Un motor consume cierta cantidad por cada vuelta de cigüeñal: si para recorrer los mismos metros el motor da menos vueltas porque tenemos un desarrollo largo (o una marcha insertada más alta), gastará menos y se nota mucho.

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