Comparativa maxi scooter

Suzuki Burgman 650, Gilera GP 800, Honda SW-T 600 & Yamaha T-Max 500. Prueba comparativa de cuatro maxi scooter: el Suzuki Burgman 650, el Gilera GP 800, el Honda SW-T 600 y el Yamaha T-Max 500.
Josep Armengol. Fotos: Lluís Llurba | 08/06/2011
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Hacía mucho que no hacíamos una comparativa de scooter grandes, y la aparición del recién renovado Honda SW-T 600 era la excusa perfecta para ello. Víctor, el jefe de pruebas de Motociclismo, que es muy pillo, sabía que yo entraría al trapo y no sólo aprobé la propuesta sino que me ofrecí voluntario a escribirla...  Además de director de nuestro mensual Scootermanía, soy usuario de este tipo de motos y con cada uno de estos modelos de la comparativa tengo acumulada mucha experiencia, miles de kilómetros, así que aquí estamos.

No me gusta empezar por el final, pero tampoco voy a esconder que tengo un Tmax, y creo que es justo enfocar las cosas desde esa perspectiva: el Yamaha es el ganador de esta comparativa. ¿Amor de padre? No, sencillamente es el más completo y sus defectos son pequeños o subjetivos. Sí, es cierto que según lo que estés buscando tus prioridades podrían ser distintas, así que enfocaré esta prueba desde ese punto de vista (para qué y para quién son cada uno).

Día a día
Estos scooter son lo más parecido a una alfombra voladora sobre ruedas: te llevan de origen a destino lo más rápidamente posible (incluso mucho más allá de las velocidades legales) y lo hacen con comodidad y seguridad. Son suaves, con posturas inmejorables, protección al viento perfecta o casi, facilidad de pilotaje (acelerar y frenar sin tener que usar los pies), buena estabilidad y muy buenos frenos.

Elaspecto deportivo del Yamaha no debe engañarnos: su posición y suspensiones son tan cómodas como las del Honda o las del Suzuki, aunque su asiento sí es más alto que el de sus rivales japoneses. Las diferencias serias empiezan en su capacidad de carga: el Gilera sólo permite guardar un casco bajo su asiento, el Tmax algún otro objeto (o un maletín u ordenador), pero ambos están muy lejos de la capacidad del Honda o de la del enorme Suzuki. Si necesitas llevar en algún momento un casco guardado más algún otro objeto grande, Yamaha y Gilera están a la cola de tu lista (salvo que aceptes montarles un baúl trasero).

Si vas a llevar pasajero con frecuencia, el factor equipaje cuenta mucho pero el de la comodidad también: el Suzuki engaña, su amplio asiento con respaldo es menos cómodo que el de sus rivales porque le faltan estribos plegables (fuerza las piernas del pasajero) y la transmisión -a veces brusca al cortar gas- también le incomodará. Así las cosas, el Honda (capaz y cómodo para los dos) gana muchos enteros.

Donde el Honda falla, y es lo que marca las diferencias entre estos cuatro scooter como la capacidad de carga, es cuando tenemos prisa o queremos pasar a un ritmo más alegre de pilotaje. La renovación del Silver Wing no ha conseguido mejorar (o apenas) los problemas de estabilidad de aquél y el SW-T 600 es un scooter para disfrutar en conducción relajada: si le buscamos las cosquillas mostrará su cara menos amable y cuidado a no llevar las presiones perfectas o algo altas incluso (es más sensible de lo normal a este factor, tan crítico y olvidado a veces).

Además, Honda y Suzuki no tienen «tren delantero» digno de tal nombre, sus horquillas son blandas y apenas aguantan el potencial de sus frenos, mientras el Gilera se defiende si conducimos con fluidez aunque sea rápido. Aquí es donde el Tmax arrasa, sencillamente no hay color y su tren delantero conseguirá que quien venga de una moto, incluso deportiva, no eche de menos sensaciones ni precisión.

La suspensión trasera del Honda va un poco a su aire, las demás son correctas, pero el Tmax no tiene, incomprensiblemente, reglaje de precarga: como si fuera lo mismo un piloto de 60 kg que piloto y pasajero sumando entre ambos 200 kg. Es su mayor fallo junto al hueco relativamente pequeño (pero quizás suficiente).

Carretera
Con todo su aspecto deportivo, y su fenomenal comportamiento, el motor del Tmax es una hermanita de la caridad comparado con el de los demás. Para empezar con 499 centímetros cúbicos (poco apretados) está en obvia desventaja. Además su transmisión (embrague y cambio) viene de serie puesta a punto muy conservadora y le falta garra acelerando o recuperando (al cortar/abrir). Digo «de serie» porque es fácil -¿obligado?- cambiar eso con rodillos más ligeros o directamente otro variador entero, que le da al Yamaha el genio que merece.

Curiosamente el carácter tan suave del motor y transmisión Yamaha (el embrague es delicioso moviéndose entre coches) pegaría mucho más con el Honda, que exige una conducción relajada y sin prisas, pero cuyo motor parece pedir siempre guerra (es bestial cómo empuja una vez rodado). El Suzuki corre mucho y puede llevarse deprisa sin problemas (pero sin brusquedades), y su particular cambio automático le destaca de los otros al recuperar («baja marchas» él solo), además hay que aplicarse mucho para que llegue a rozar en curva.

Ah, eso sí: debe quedar muy claro que aquí el rey absoluto en cuanto a motor se refiere es el Gilera. Tampoco hay que ser muy listo para descubrir que un 800 debe andar bastante más que un 500 ó 600/650, pero es que además este 800 está muy bien aprovechado. Suena a gloria (dan ganas de dar acelerones sólo para escucharlo) y encima gasta poco en uso normal. Además, con su enorme depósito de 18 litros su autonomía no tiene igual.

El mayor problema del Gilera viene un poco de su motor: la arquitectura V2 obliga a que sea alto (los bicilíndricos en línea de los otros van «tumbados» muy cerca del suelo) y así su centro de gravedad es bastante más alto, algo que enseguida ves incluso moviéndolo en parado. Al acelerar, pero sobre todo al frenar, las transferencias de pesos son mayores y la horquilla acaba hundiéndose más de lo que nos gustaría en frenadas fuertes, descargando la rueda trasera, aunque su tarado es a priori correcto. Lo suyo son las vías rápidas, donde se escapa sin remedio, aunque a fondo (más de 180 km/h de marcador, es decir, rozando la pena de prisión si nos pillan) el tren delantero nos inquieta un poco al perder precisión de pisada.

And the winner is...
El Tmax es la elección clara si vienes de una moto y no quieres echar de menos su comportamiento, el Honda puede ser un fidelísimo compañero para el día a día, y sigue sin existir nada tan cercano a una Goldwing como el Burgman. Tampoco hay otro scooter con un motor tan rápido como el del Gilera. Tú sabrás qué es lo que necesitas...

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