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La Ducati Streetfighter V2 S, cuya ficha técnica tienes en este enlace, es heredera de una saga que siempre ha estado íntimamente ligado a las naked más deportivas del catálogo de Borgo Panigale, y tradicionalmente, cada evolución suele implicar un incremento en las prestaciones. Sin embargo, la llegada de una nueva versión menos potente que su predecesora ha resultado ser una sorpresa.
Ducati ha apostado por una receta distinta para mantener la efectividad dinámica, ampliando al mismo tiempo el espectro de usuarios potenciales. Según la firma, a pesar de la reducción de potencia, la moto es igual de rápida gracias a un profundo trabajo de aligeramiento que ha permitido ahorrar 18 kg.
Un cambio significativo se encuentra en el propulsor. Se ha abandonado el motor Superquadro de 955 cc y 153 CV, para dar paso a una mecánica más enfocada al uso diario. Se trata de un nuevo bloque V2 a 90° con distribución variable para las válvulas de admisión, de 890 cc y 120 CV. Este motor es 9,4 kg más ligero que el Superquadro, lo que influye directamente en la agilidad y respuesta. Una de sus mayores virtudes para el usuario de calle es la entrega de par desde bajo régimen. Aunque en ciudad se percibe una ligera irregularidad justo al soltar el embrague, donde el gas y el motor parecen no estar totalmente conectados por debajo de 3.000 rpm, una vez superado ese umbral el bloque se transforma. El sonido se vuelve más intenso y las vibraciones en el manillar o el depósito desaparecen, ofreciendo una experiencia refinada.
Llena a todo régimen
En conducción deportiva por tramos de montaña, la respuesta es alegre y constante. Aunque carece de la "patada" del motor anterior, compensa con una linealidad que te permite estirar las marchas hasta las 10.500 rpm sin estrés. Los regímenes medios se sienten llenos y la sensación de aceleración entre curvas sigue siendo plena. En el banco de potencia, la cifra real se ha quedado ligeramente por debajo de los 120 CV declarados, pero en la práctica resultan más que suficientes. El comportamiento del motor se gestiona mediante tres modos de potencia: en el modo "sport" la reacción es inmediata; en el "road" se suaviza manteniendo la potencia máxima; y en el modo "rain" se limita a 95 CV para condiciones de baja adherencia. Además, existe una versión de 35 kW para usuarios del carnet A2.
La electrónica de Ducati continúa siendo un referente en el sector. El sistema incluye un control de tracción de 8 niveles, rápido y nada intrusivo, un sistema antiwheelie de cuatro niveles ajustable y un control de freno motor con tres posiciones para adaptar la entrada en curva al estilo del piloto. A pesar de los cambios técnicos, las prestaciones frente al cronómetro son muy similares al modelo anterior, en la aceleración de 0 a 400 metros sólo cede tres décimas, y en la recuperación en sexta marcha la diferencia es de apenas nueve décimas. Según los técnicos de la marca, en circuitos de pruebas como Vallelunga, los tiempos entre la versión nueva y la antigua son prácticamente idénticos, e incluso los pilotos con menos experiencia logran rodar medio segundo más rápido.
En el ámbito de la carretera, la suavidad es la nota dominante. A velocidades legales de autopista, el motor sorprende por su finura para tratarse de un bicilíndrico deportivo, contando además con control de crucero de serie. El sistema Ducati Quick Shift 2.0 funciona con gran precisión en carretera, permitiendo reducciones rápidas y subidas de marcha limpias sin necesidad de usar el embrague.
Todo nuevo
Otro elemento que ha cambiado por completo es el chasis, ahora es un cajón de aluminio dentro del que se ubica la caja del filtro de aire, con el motor, como es habitual en la marca, encargándose de sujetar la parte trasera y el basculante, que tiene el amortiguador anclado en el lateral izquierdo con un sistema de bieletas.
El chasis monocasco, desarrollado con tecnología de MotoGP y Superbike, es fundamental en la reducción de peso. La ergonomía ha sido revisada para mejorar el confort sin perder el espíritu de ataque. Ahora se carga menos peso en las muñecas y el asiento es más estrecho y accesible al suelo, lo que, sumado a la estrechez del depósito, facilita las maniobras. Los estribos, a pesar de su apariencia, ofrecen un buen agarre deportivo, y aportan un toque exótico al conjunto.
El tren trasero presenta un basculante de doble brazo, inspirado en la Panigale V4 de Ducati Corse, que ha crecido 30 mm en longitud para aportar mayor estabilidad y una mejor conexión con el neumático trasero Bridgestone Battlax Hypersport S23 de medida 190. A pesar de haber perdido el icónico monobrazo, la ganancia en agilidad y precisión es notable gracias a la drástica reducción de masa total.
Versión ‘Special’
Existen dos versiones del modelo y esta S se distingue por equipar suspensiones Öhlins en lugar de la combinación Marzocchi/Kayaba de la versión estándar. También incorpora una batería de litio, configuración monoplaza, Ducati Power Launch y Pit Limiter. El conjunto de suspensiones Öhlins NIX30 ofrece estabilidad y un aplomo que inspira confianza, aunque requiere ciertos ajustes personales para evitar que la horquilla se hunda en exceso bajo frenadas fuertes con las potentes pinzas Brembo M50.
El sistema de frenado cuenta con ABS en curva regulable en tres niveles: el nivel 3 para baja adherencia, el nivel 2 que permite levantar el tren trasero y el nivel 1 orientado exclusivamente a circuito. En curvas rápidas, la Streetfighter V2 demuestra una gran precisión, permitiendo correcciones de trayectoria sin esfuerzo. La versión S incluye además un amortiguador de dirección Öhlins, que mejora la estabilidad del tren delantero.
En definitiva, Ducati ha creado una naked deportiva de última generación cuyas prestaciones y tecnología están diseñadas para ser disfrutadas por un público más amplio, alejándose de las exigencias físicas y técnicas de las supernaked de más de 200 CV, pero manteniendo toda la esencia y el carácter de la marca italiana.













