Yamaha WR 250 1992, una de las primeras enduro de la marca

Bajo las siglas de «WR», Yamaha comercializaba por primera vez en 1989 un modelo destinado de forma específica a la práctica del enduro. Con ella empezó la saga de enduro WR, familia y siglas que ahora sigue viva.
Joan Carles Orengo | Moto: J.F. Sánchez «Pou» -
Yamaha WR 250 1992, una de las primeras enduro de la marca
Yamaha WR 250 1992, una de las primeras enduro de la marca

La gran evolución técnica que disfrutaron las motocicletas de off road en la década de los ochenta, con la implantación de tecnologías como la refrigeración líquida, los frenos de disco o las suspensiones traseras monoamortiguador, normalmente tenía su avanzadilla en la especialidad del motocross, tanto por su carácter intrínseco de búsqueda de las máximas prestaciones como por la facilidad que suponía sacar al mercado un producto que no hiciera necesario el pasar por la «inquisición» que representaban las homologaciones necesarias a efectos legales para su matriculación. Una vez desarrolladas y probadas dichas tecnologías en el campo puro de la competición, pero con el banco de pruebas que ofrecía su comercialización a los clientes finales, su aplicación al resto de disciplinas era mucho más sencilla.

De esta forma, el «acercamiento» entre los modelos de motocross y enduro se fue haciendo cada vez más estrecho y de las adaptaciones realizadas por particulares se pasó a la producción en fábrica de motocicletas de esta última especialidad directamente derivadas del cross y un clarísimo ejemplo es la serie WR de Yamaha, que nació en 1989 con la cilindrada de 125 c.c., ampliándose progresivamente a los 250 y 500 c.c., incluyendo para algunos mercados la más exótica de 200 c.c. -a España llegaron unidades, por medio de importadores paralelos-. La iniciativa partió de la presión ejercida por los importadores francés e italiano, principales mercados de la especialidad, creándose de esta forma unos modelos destinados en principio tan solo a estos países, pero que debido a las facilidades aduaneras entre los miembros de la CEE, rápidamente se fueron difundiendo fuera de sus fronteras. Motos que lograron éxito deportivo junto al comercial deseado.

Las Yamaha WR se distinguían exteriormente de aquellas por su equipo de luces obligatorio para su homologación, lo que incluía unos guardabarros adaptados al mismo, un nuevo silenciador, una llanta trasera de 18” en lugar de 19” y un depósito de combustible de 13 litros, mayor capacidad obtenida a través de una mayor altura del mismo. A nivel mecánico lo más importante era la nueva relación de cambio, con una primera más corta y una quinta más larga, una menor relación de compresión y una altura de asiento más reducida.

CAMBIO MÁS ABIERTO

Directamente derivadas de las YZ de motocross, estas motocicletas recibieron la denominación de WR, acrónimo de «wide ratio», por su relación más abierta de cambio y también por la ampliación del abanico de clientes potenciales que suponía su posibilidad de matriculación. Yamaha Motor España tardó muchos años en importar de forma oficial estos modelos, pero gracias a la gestión de los importadores paralelos y al ansia de material competitivo que tenían los aficionados españoles al enduro, poco a poco se fueron viendo estas codiciadas WR en las carreras nacionales, siendo el modelo que ilustra este artículo uno de los primeros en llegar a España y que se conserva en un estado prácticamente original.

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