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Texto: Mattias Nilsson/ Llurba
Fotos: Ll. Llurba
Aprovechando que la etapa prólogo de la Baja España Aragón se celebraba, una vez más, en el circuito del Jarama, quedamos con Pau Soler para probar su BMW G 650X Challenge modificada, un prototipo con el que este contrastado piloto competirá en el Lisboa Dakar 2008. Del resultado que obtenga el bueno de Pau depende –y mucho- que los pilotos privados tengan una nueva alternativa para conseguir su principal objetivo: llegar al Lago Rosa. El apoyo de BMW parece total y de ahí la importancia de este modelo. Esto es lo que nos pareció su BMW G650X Challenge Dakar.
Fiabilidad ante todo
Las modificaciones que ha recibido la BMW G 650X han sido muy explícitas. Ante todo, no se ha querido tocar lo más destacable de este modelo: la fiabilidad. Por ello, el motor es exactamente el mismo, con la diferencia que Pau ha recurrido a un silencioso IXIL diseñado y homologado para este modelo de moto, con lo cual puede aumentar levemente la potencia y la forma en la que entrega ésta. A nuestro modo de ver, el modelo de serie posee un propulsor algo descafeinado. Resulta tremendamente suave, con una entrega muy progresiva y sin que su aceleración nos perturbe lo más mínimo.
Con este simple cambio, el carácter de la BMW G 650X parece otro bien distinto. Su motor se muestra más enérgico, siendo en la zona más baja donde despliega toda su ira. Por otro lado, el chasis sigue siendo el mismo, un doble viga en acero. ¿Por qué? Por el simple hecho que proporciona una excelente estabilidad y aplomo tanto en las rectas como en las curvas, sobre todo si éstas son largas y rápidas. Lo necesario e imprescindible para afrontar un rally. Además, la posición de conducción es bastante buena, aunque hay detalles como el asiento que resultan sumamente incómodos. Se han pasado con su mullido, siendo extremadamente blando. Por suerte, el prototipo de Pau es bastante más duro, aunque también más alto; un inconveniente para los que no superan los 175 cm. Otra de las cosas que tampoco nos habituamos fue la araña y los soportes instrumentación de navegación de la versión Dakar. Está claro que es cuestión de echarle kilómetros, pero nos reducía el ángulo de visión y nos producía una cierta inseguridad.
Comportamiento diferente
Eso sí, para inseguridad, el amortiguador trasero de la versión convencional de la BMW G650 X Challenge. De suspensión neumática, su comportamiento es de lo más ineficaz. Para darte un paseo por el campo o para ir a comprar el pan es «pistonudo», pero para cumplir con su verdadero trabajo es insuficiente. Por ello, Pau Soler decidió reemplazarlo por un Öhlins de exquisito tarado. De ir montado encima de un muelle extremadamente blando y sin prácticamente recorrido muerto a uno que te procura un tacto preciso y firmeza en el piso, es como vencerle al miedo. Respecto a la horquilla, ésta cumple bien y, gracias a ello, sólo se ha recurrido a los ajustes que ofrece la empresa que dirige Nani Roma, «Nani Racing». Con estas modificaciones –las más importantes de la versión Dakar de la BMW G650 X–, superar los 130 km/h con seguridad no resultaba problema alguno. Y es que, pese a los 10 kilos que gana con todos sus accesorios, se muestra muchísimo más efectiva que la G 650X de calle.
Finalmente, recalamos en la frenada, donde encontraremos exactamente lo mismo que en el modelo de serie. Sí bien, cumple las expectativas, personalmente le hubiéramos dado un mayor mordiente a sus discos. Por lo demás, la moto de Pau Soler cuenta con los ajustes y complementos necesarios para cumplir las exigencias de una carrera de estas características: como neumáticos de compuesto más duro, instrumentación Touratech, modificaciones en la caja del filtro, filtro de aire y admisión, depósito de combustible trasero en aluminio de 6 litros o protector de disco trasero, chasis, regulador y bomba de freno en aluminio. Todo ello es un claro ejemplo de que se busca robustez y fiabilidad mecánica.
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