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Resulta habitual el considerar las motos de cross como modelos competición de venta al público. Una descripción que nos parece bastante acertada, aunque no del todo precisa, pues también existe un alto porcentaje de usuarios que las tienen como afición deportiva y lúdica.
Y, ¡ojo!, porque hay practicantes que no lo afrontan como un pasatiempo cualquiera, sino que se toman en serio el disfrutar de su hobby al máximo y lo integran en su estilo de vida.
Aunque, que os vamos a contar a vosotros, fieles lectores de MOTO VERDE desde hace cuarenta y siete años, que en algún momento seguramente habéis encajado en ese perfil de usuario, incluso antes y/o después de haber estado activos en la competición.
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Un ejemplo de esta tipología de usuario lo tenemos en la figura de Evelio Yusta, donostiarra de nacimiento pero con residencia actual en Soria, quien llegó al mundo del motocross por pura vocación. No fue el típico chaval que heredó la afición de algún familiar y que ya tenía la moto comprada antes de nacer, sino que descubrió su gusto por la modalidad en su etapa adolescente y fue entonces cuando consiguió su primera moto de cross.
Evelio ha disfrutado también de la competición a nivel autonómico y nacional, y ya fuera yendo o no a las carreras, siempre ha buscado compaginar la vida laboral con sus aficiones, encabezadas por el motocross pero entre las que también se incluyen el enduro, el surf y la música.
Asesoramiento maestro
En los últimos tiempos, para todo lo relacionado con las motos, Yusta tiene su centro de referencia en Mastercross, la tienda con sede en Guadalajara especializada en el off road.
Al frente de la misma se encuentra Eloy Martínez, otro apasionado del “mx” que tiene a Yusta no solo como un buen cliente, sino como un gran amigo con quien compartir jornadas en los circuitos, días de carreras, excursiones de enduro y viajes por toda Europa para asistir a los circuitos más emblemáticos del Mundial.
Una de las últimas aventuras compartidas por Evelio y Eloy les llevó a Estados Unidos para presenciar las primeras carreras del AMA Supercross y rodar también en circuitos tan emblemáticos como el de Glen Helen.
Tras unos cuantos años decantándose por motos de la marca Husqvarna, y especialmente atraído por el modelo de 350 cc, Evelio sintió que el momento de retornar a los fabricantes japoneses y, aconsejado por un confeso “Hondista” como Eloy, terminó haciéndose con una CRF 250. Eso sí, ante la dificultad para encontrar unidades de 2025 a la venta, de las que hubo muy pocas en nuestro país, Yusta hubo de conformarse con la versión de 2024, aunque esta vicisitud le llevó a procurarse una buena personalización de su nueva montura.
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La primera de las operaciones fue más bien de camuflaje, al instalar la carrocería del modelo 2025 en su CRF ’24. Sabed que los plásticos del depósito encajan perfectamente, sin modificación alguna, y apuntad también que la forma de diferenciar a simple vista una CRF ’24 de una ’25 es por la posición del tirante superior del subchasis -más elevado en la primera, y más bajo en la segunda-.
También se han incluido unos adhesivos personalizados que, en conjunción con la funda de asiento y los puños del manillar, apuestan por una singular decoración en blanco y azul, por la razón que nos explica el propio Evelio: “siempre me ha gustado tener motos llamativas y diferentes a los colores originales. Por ejemplo, tuve una Suzuki de color verde y una Husqvarna negra, así que esta vez también tocaba cambiar el rojo de la Honda”.
A nivel técnico, también se ha procurado vitaminar el motor mediante un conjunto de escape FMF, con silenciador Factory 4.1 y colector Megabomb, ambos en titanio. De la gestión electrónica se encarga una centralita Vortex, que incluye tres diales para “carburar” el suministro de gasolina a diferentes regímenes del motor, aunque con la contrapartida de quedarse anulado el segundo mapa que incluye de serie la CRF 250 -recordad que la versión 2024 todavía carecía de control de tracción, que se introdujo en la actual 2025-.
Otro añadido importante lo encontramos en el embrague, con material de Rekluse, pero no el mecanismo automático sino el sistema Core de la marca americana que, por alguno no sabe, recurre a un mayor número de discos y separadores para conseguir una transmisión de la fricción más eficiente.
La preparación se completa con la puesta a punto de las suspensiones, pero sin que en Mastercross hayan creído necesario modificar las válvulas sino jugando con los niveles de aceite y la calidad de este.
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Complaciente
La CRF 250 de Yusta es desde luego una de esas motos que llaman la atención en los boxes de los circuitos, y dentro de los mismos tiene buenos argumentos para complacer a su piloto.
Al subirnos a esta Honda lo primero que apreciamos es el excelente agarre que proporciona la funda artesanal de Mastercross, que sujeta bastante mejor que la funda de origen. También nos llama la atención el suavísimo tacto de la maneta de embrague y los precisa que resulta su modulación, con un punto de desconexión muy rápido y notable.
La respuesta del motor también nos parece complaciente y si bien el banco de potencia no revela un gran incremento de prestaciones, en pista sí apreciamos un tacto de gas más inmediato y una estirada más plena en altos.
En este sentido, y sabiendo que hace un par de años pudimos comprobar el rendimiento de la anterior generación de la CRF 250 2022-2024 con escapes Akrapovic y Yoshimura, y ahora con un FMF; podemos concluir que el sistema americano reporta una mayor mejoría arriba, mientras que el esloveno lo hace abajo y el japonés se sitúa en un término intermedio. Información que quizá resulte útil para los propietarios de esta moto y que piensen en un cambio de sistema, con datos empíricos en la mano.
Volviendo a centrarnos en la Honda de Evelio, otro apartado que nos ha sorprendido gratamente es el de las suspensiones, al encontrar un compromiso muy logrado entre suavidad inicial y firmeza en la segunda mitad del recorrido. También se aprecia una interacción más lógica entre la horquilla y el amortiguador, que elimina el nerviosismo delantero de la CRF 250 ’24 y consigue un comportamiento del chasis más natural, noble y predecible.
La mejora tiene mérito pues se ha logrado básicamente sobre el material de serie, lo cual demuestra que en ocasiones los usuarios se vuelven locos gastando en piezas especiales y preparaciones costosas cuando, para un uso aficionado, muchas veces basta con poner bien a punto el material de origen.
Preparación
Motor
- Conjunto de escape FMF en titanio: silenciador Factory 4.1 con colector Megabomb.
- Centralita de inyección Vortex.
- Embrague completo Rekluse -mecanismo interior y tapa-.
- Filtro de aire Funnel Web.
- Caja del filtro con más entrada de aire -abertura con rejilla de protección metálica-.
- Cadena de transmisión RK Gold reforzada.
- Aceite de motor Motul 300V.
Parte ciclo
- Suspensiones puestas a punto por Mastercross -ajuste de niveles de aceite, pero sin revalvulado-.
- Manillar Renthal Twinwall.
- Manetas de embrague y freno delantero Pro Taper XPS.
- Puños Odi “half waffle” en azul.
- Kit de plásticos Polisport en blanco.
- Funda de asiento Mastercross.
- Adhesivos Team Mastercross corrugados.
- Embellecedores de motor Xtrig anodizados.
- Neumáticos Dunlop con el logo en vinilo.














