Fabio Quartararo: Punto de partida

Píldoras 2020, capítulo 25: Fabio Quartararo, octavo en el Mundial de MotoGP 2020.

Fabio Quartararo durante el GP de España que inauguró MotoGP 2020
Fabio Quartararo durante el GP de España que inauguró MotoGP 2020

Se hizo la noche en MotoGP 2020 y a Fabio Quartararo le quedó poco más que el recuerdo de lo que pudo ser y no fue. Un BMW que no llena el vacío en su sala de trofeos. No se trata ya de no haber puesto su nombre en la placa del cilindro plateado que crece con los campeones de la categoría reina, es que tampoco acabó en el podio final. Ni siquiera pudo repetir el quinto puesto de su año de rookie.

Si el éxito depende de las expectativas generadas, la temporada de Quartararo ha sido algo parecido a un fracaso. Si se analiza desde una perspectiva más global, el francés ha conseguido tres victorias en la categoría reina antes de cumplir los 22 años, algo que de la actual parrilla solo puede decir Marc Márquez.

En apenas 20 meses, la carrera deportiva del joven piloto francés ha sido una montaña rusa que deja a Portimao en un parque de toboganes. Cuestionado antes de debutar, error de bulto y vuelta rápida en su estreno, podios como churros, luchas de última vuelta con Márquez, contrato asegurado con Yamaha oficial, una victoria, otra victoria, pequeña crisis, tercera victoria y gran crisis. Para volverse loco.

Todo eso ya son historias y recuerdos de un viaje fascinante de la mano del Petronas, con el que debutó de la mano, viviendo las luces y las sombras de MotoGP, pasando del vino y las rosas al vinagre y los cactus. Un cursillo acelerado de aprendizaje.

Fabio Quartararo rompe a llorar en el podio de Catalunya
Fabio Quartararo rompe a llorar en el podio de Catalunya

También ha revivido, magnificado, lo que supone ese yin y ese yang a nivel mediático. Cuando hace años se le encumbró como ‘the next big thing’ (frase hecha utilizada en inglés de difícil traducción que en español coloquial vendría a ser como ‘lo próximo que lo va a petar fuerte’) para después condenarle al ostracismo al no llegar los resultados, fue siempre en los pequeños recuadros al margen que tienden a ocupar categorías como Moto3 o certámenes como el FIM CEV.

MotoGP es eso elevado al cubo. Cuando los focos te apuntan, el blanco de tus ojos refulge como si fuera piedra lunar, y al sonreír los dientes resplandecen como diamantes. Por el contrario, cuando esos mismos focos te dan la espalda para buscar a otro que ocupe tu lugar, la sombra proyectada por tu cuerpo se vuelve alargada como la de los cipreses.

Quartararo ya lo sabe. Para bien o para mal, ha tenido que aprenderlo todo en apenas dos temporadas. Ha podido hacerlo, al menos, dentro de la protección de un equipo independiente, siempre algo menos expuesto que una marca oficial. Dicha protección también se le acabó: en 2021 será piloto de fábrica de Yamaha a todos los efectos, y encima lo será ocupando el hueco de Valentino Rossi.

Para bien o para mal, empezará de cero. Sin tener todavía 22 años, cuando acabe la eterna noche invernal y los focos de Qatar hagan la luz en medio del desierto, Fabio Quartararo estará en el punto de partida.

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