Tradicionalmente, el Gran Premio de las Naciones, denominación que recibió la cita italiana del Mundial de Velocidad hasta 1990, se disputaba en el majestuoso enclave del circuito de Monza. Allí empezó su historia en 1922, y salvo en contadas ocasiones durante la década de los años 30 del pasado siglo, la carrera pasó a realizarse en el circuito romano de Littorio, e incluso llegó a cambiar de denominación pasando a llamarse Gran Premio de Italia bajo la influencia de gobierno fascista de Mussolini.
Pero tras la II Guerra Mundial, Monza volvió a ser el escenario italiano, y la carrera se denominó de nuevo, Gran Premio de las Naciones. Desde que el Campeonato del Mundo se puso en marcha en 1949, Monza fue siempre la prueba de cierre, hasta que en 1969 la Federazione Motociclistica Italiana (FMI) decidió que fuera Imola el escenario del Gran Premio. Fue una decisión sin mayor trascendencia de no ser por la rabieta del conde Agusta, que molesto por salir de su tradicional feudo de Monza –la sede de MV Agusta se encontraba muy próxima al circuito lombardo- decidió no alinear su equipo en Imola. Poco importaba, porque Giacomo Agostini había ganado ya los títulos de 350 y 500.
El Mundial regresó a Monza en 1970 pero volvió a viajar a Imola en 1971, para regresar definitivamente a Monza en 1972. Parecía que allí volvería a quedarse para siempre, pero tras la tragedia de 1973, un accidente múltiple producido en la primera vuelta de la carrera de 250, que se cobró la vida de Jarno Saarinen y Renzo Pasolini, Monza salió del calendario del Mundial. La pista dejó de considerarse segura, se sometió a varias reformas, introduciendo sus diferentes variantes, y no volvió a albergar un Gran Premio del Mundial hasta 1981. De esta forma, Imola volvió a ser escenario del Gran Premio de las Naciones en 1974 y 1975, pero para la edición de 1976 la FMI decidió que la carrera se realizara en una nueva pista: Mugello.
Terrible Mugello
El Autodromo del Mugello se construyó en 1972, respondiendo a una iniciativa del Automóvil Club de Florencia. Desde los años 20, las carreteras de la zona conformaban un larguísimo trazado en el que se disputaban carreras automovilistas que llegaron a alcanzar gran prestigio. El recorrido, conocido como “Circuito Automobilistico Toscano” fue ajustándose con el tiempo hasta alcanzar los 66 kilómetros de longitud en los años sesenta, y atravesaba las localidades de San Piero a Sieve, Scarperia, Violla, Firenzuola, Selva y San Lucia. Pero en la edición de 1970 hubo un accidente en el que falleció un espectador, y aquello puso fin a las carreras de turismos en carretera. Y así fue como se concibió la construcción de un circuito permanente: el Autodromo del Mugello.
Las obras empezaron en 1972 y la pista estuvo plenamente operativa en 1974. Ferrari es la propietaria de la pista, de ahí que desde el principio la actividad se centrara fundamentalmente en el automovilismo, pero tras lo sucedido en Monza, y las dificultades económicas por las que pasaba Imola, la FMI pensó que Mugello podría ser una excelente opción para realizar el Gran Premio de las Naciones de 1976. El trazado no era diferente al que conocemos hoy, pero estaba claramente definido como un circuito automovilístico, con agudos arcenes y barreras metálicas en el fondo de las escapatorias, que tampoco resultaban excesivamente amplias. Pero nadie le puso un pero.
La muerte de Tordi no trastocó el programa de carreras, y se dio la salida a la de 250. En la séptima vuelta, Buscherini tuvo una fuerte caída. También fue trasladado al hospital, con lesiones internas, y esa misma tarde falleció. El Gran Premio completó todo su programa sin mayor alteración.
Buscherini y Tordi
Otello Buscherini y Paolo Tordi tenían la misma edad, 27 años, y formaban parte de esa generación de pilotos romagnolos que habían crecido rodeados de motos. Buscherini era de Forlì y Tordi de Cesena, y desde niños sintieron la pasión de la velocidad, y debutaron en las carreras en el tramo final de la conocida Mototemporada Romagnola, esa serie de carreras de primavera que desde los años 50 se disputaban a lo largo de la Emilia-Romgna: Cesenatico, Milano Marittima, Cervia, Rimini, Riccione…
Buscherini debutó en el Mundial en 1970, compitió en 50, 125, 250 y 350, pero sus mejores resultados los logró en 125 con Malanca, la marca italiana con la que fue cuarto en 1974 y con la que ganó dos grandes premios en 1973, además de conseguir una tercera victoria en 1975 con una Bimota 350.
Tordi comenzó a una edad madura en las carreras, con 22 años, en 1971, y su éxito más notable fue la victoria en la Concha de Oro de Imola, en la carrera de 250 de 1973. Paradójicamente, la de Mugello era su primera carrera en el Mundial.
Tras los accidentes de Buscherini y Tordi, el Gran Premio de las Naciones regresó a Imola en 1977, pero Mugello volvió a ser escenario del Mundial en 1978. Durante mucho tiempo desapareció del calendario. Entre la edición de 1978 y la de 1994, año en el que ya como Gran Premio de Italia está siempre presente en el Mundial, Mugello sólo acogió la carrera en dos ocasiones: 1985 y 1992. Ahora es una pista imprescindible en MotoGP, pero tardó casi dos décadas en alcanzar esta condición.









