Quiero añadir gratis Motociclismo como fuente preferida de Google, para no perderme vuestras noticias.
Los motoristas que utilicen gasolina podrían encontrarse con un repostaje más caro a partir de septiembre incluso aunque el precio del carburante no experimente una nueva subida. La explicación está en la reducción de la rebaja fiscal que se viene aplicando a los combustibles y que tendrá un efecto diferente sobre la gasolina y el diésel.
El precio que aparece en el surtidor no depende únicamente de cuánto cueste el petróleo o de la evolución de la gasolina en los mercados internacionales. Los impuestos y las ayudas que se aplican sobre cada litro también tienen un peso importante en la cantidad final que paga el conductor.
Y precisamente ahí estará uno de los cambios importantes de septiembre. La rebaja fiscal aplicada a la gasolina será menor que la que se venía utilizando hasta ahora, lo que puede provocar que llenar el depósito de una moto resulte más caro aunque el coste del carburante permanezca estable.
La gasolina puede subir sin que aumente realmente su precio
Puede parecer contradictorio, pero existe una diferencia entre que aumente el precio del combustible y que el conductor termine pagando más por él.
Si el precio de referencia de la gasolina permanece estable, pero desaparece una parte del descuento fiscal que se aplicaba hasta ahora, el resultado final será igualmente un aumento del importe que aparece en el surtidor.
Es decir, no tendría que producirse necesariamente una nueva subida de la gasolina en el mercado para que repostar sea más caro. Bastaría con que la ayuda aplicada sobre cada litro fuese menor.
Este es precisamente el escenario que puede darse a partir de septiembre con la gasolina.
El Gobierno había previsto retirar las ayudas progresivamente
Las rebajas fiscales sobre los carburantes se introdujeron como respuesta al fuerte aumento de los precios de la energía provocado por la crisis internacional.
Posteriormente, con una cierta estabilización de los precios, se estableció un calendario para reducir progresivamente estas ayudas.
El planteamiento era ir disminuyendo la rebaja aplicada sobre los carburantes durante los meses de verano y continuar reduciéndola en septiembre si las condiciones del mercado lo permitían.
Sin embargo, la evolución de los combustibles no ha sido igual para todos. Y esa diferencia explica por qué gasolina y diésel van a afrontar septiembre de manera muy distinta.
El diésel activa una protección que la gasolina no tiene
El elemento clave es la denominada cláusula de salvaguarda, un mecanismo diseñado para aumentar automáticamente la protección fiscal cuando el precio de un combustible se dispara por encima de un determinado nivel.
La condición establecida era que la inflación interanual de un carburante superase el 15% durante julio.
Eso es exactamente lo que ha ocurrido con el gasóleo. Su precio registró un incremento interanual del 15,7%, superando en siete décimas el límite establecido.
Como consecuencia, el mecanismo se activa automáticamente y la rebaja fiscal del diésel llegará a 20 céntimos por litro en septiembre, cuando inicialmente estaba previsto que fuese de solo cinco céntimos.
La gasolina no se encuentra en la misma situación, por lo que la reducción de las ayudas continuará afectando al precio que pagan los conductores.
Esto significa que, si durante las próximas semanas el precio del combustible y de la materia prima se mantiene estable, una menor rebaja fiscal puede hacer que el precio final de cada litro aumente.
No se trataría de que el Gobierno aplicase directamente una subida al precio de la gasolina, sino de que el descuento fiscal que reduce actualmente la factura será menor.
Para los usuarios de motocicletas este cambio tiene una relevancia especial, ya que la inmensa mayoría de motos de combustión que circulan en España utilizan gasolina.
¿Cuánto más costará llenar el depósito de una moto?
Todavía no es posible determinar cuánto costará exactamente un litro de gasolina durante septiembre.
El precio final dependerá de varios elementos, entre ellos la evolución del petróleo, el coste de los carburantes en los mercados y la rebaja fiscal vigente en ese momento.
Por tanto, no se puede afirmar que el litro de gasolina vaya a subir una cantidad concreta únicamente como consecuencia del cambio de las ayudas.
Lo que sí implica una reducción del descuento es que, manteniéndose iguales el resto de factores, el consumidor tendrá que asumir una parte mayor del precio al repostar.
La particularidad de la situación es que dos conductores pueden acudir a la misma estación de servicio en septiembre y encontrarse con una evolución completamente diferente dependiendo del combustible que utilicen.
En el caso del diésel, la ayuda fiscal será mucho mayor de lo que estaba previsto inicialmente. La rebaja pasa de los cinco céntimos previstos para septiembre hasta los 20 céntimos por litro después de activarse la cláusula de salvaguarda.
Eso supone 15 céntimos adicionales de rebaja por litro respecto al calendario inicial.
En la gasolina, en cambio, la reducción de la ayuda puede trasladarse al precio que termina pagando el usuario si el resto de componentes del precio permanecen sin cambios.
¿Significa esto que la gasolina será más cara que el diésel?
No necesariamente. La modificación de las rebajas fiscales no permite saber por sí sola cuál de los dos combustibles tendrá un precio más alto durante septiembre.
Los precios pueden continuar variando durante las próximas semanas y están condicionados por la evolución internacional del petróleo y de los productos refinados.
La mayor ayuda sobre el gasóleo permitirá compensar una parte de su reciente encarecimiento, pero eso tampoco garantiza que su precio final se reduzca exactamente 20 céntimos respecto al actual.
Del mismo modo, la menor ayuda a la gasolina no permite anticipar todavía qué cifra concreta aparecerá en los surtidores.
Los carburantes están impulsando la inflación
El aumento de los combustibles está teniendo además un efecto sobre el conjunto de los precios en España.
El Índice de Precios de Consumo aumentó cuatro décimas durante julio hasta situar su tasa interanual en el 3,6%, alcanzando su nivel más alto desde mayo de 2024.
Uno de los grupos que más contribuyó a este incremento fue precisamente el transporte, cuya tasa anual aumentó más de un punto hasta alcanzar el 6,2%.
El comportamiento estuvo relacionado principalmente con el encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos, que aumentaron más que durante el mismo periodo del año anterior.
¿Conviene llenar el depósito antes de septiembre?
Con la información disponible no se puede asegurar que repostar ahora vaya a resultar necesariamente más barato que hacerlo durante septiembre.
La razón es que la rebaja fiscal es solo uno de los componentes que determinan el precio final.
Si el precio internacional de los carburantes descendiese suficientemente durante las próximas semanas, podría compensar el efecto de una menor ayuda. Por el contrario, si el precio de mercado aumenta al mismo tiempo que se reduce el descuento, el encarecimiento podría ser más acusado.
Por eso, el cambio fiscal aumenta la presión sobre el precio de la gasolina, pero no permite predecir con exactitud cuánto pagaremos en cada estación de servicio.
Preguntas frecuentes sobre el precio de la gasolina en septiembre
¿Va a subir la gasolina en septiembre?
No puede conocerse todavía el precio exacto. Sin embargo, la rebaja fiscal será menor, por lo que si el coste del carburante permanece estable el conductor podría terminar pagando más por litro.
¿Por qué puede subir la gasolina aunque el petróleo no se encarezca?
Porque el precio final incluye también impuestos y descuentos fiscales. Si se reduce la ayuda aplicada actualmente, el precio que paga el consumidor puede aumentar aunque otros componentes permanezcan estables.
¿El diésel también tendrá menos descuento?
No. La subida interanual del gasóleo alcanzó el 15,7% en julio y superó el umbral del 15% establecido para activar la cláusula de salvaguarda. Como consecuencia, su rebaja fiscal alcanzará los 20 céntimos por litro en septiembre.
¿Se sabe cuánto costará llenar el depósito de una moto en septiembre?
No. El precio final dependerá también de la evolución del petróleo y de los carburantes durante las próximas semanas, además de los impuestos y rebajas aplicados.
¿Merece la pena repostar antes de septiembre?
No puede garantizarse. Aunque la ayuda fiscal vaya a reducirse, el precio de mercado de la gasolina puede subir o bajar durante las próximas semanas y modificar el resultado final.










