Moto clásica: OSSA Desert 350 Dakar 1982

La discutible fiabilidad de la OSSA Desert no pudo ser puesta a prueba al enfermar el piloto al segundo día de entrar en África tras beber agua en mal estado y verse obligado a abandonar.
Texto y fotos: Joan Carles Orengo. Motocicleta original restaurada, expuesta en el Museo de la moto de Bassella. -
Moto clásica: OSSA Desert 350 Dakar 1982
Moto clásica: OSSA Desert 350 Dakar 1982

Creado en 1979 por Thierry Sabine, el Rally París-Dakar es sin duda alguna la competición de motor más mítica y legendaria de la actualidad, en la que los pilotos españoles, obvia decirlo, han tenido un papel protagonista en los últimos años. Pero al contrario de hoy en día, la repercusión mediática en nuestro país de las primeras ediciones de la prueba era muy limitada, por la falta de tradición española en este tipo de pruebas y, especialmente por el hecho de que la participación en la misma era en un elevado tanto por ciento predominantemente galo.

Pero todo cambió a partir de 1982 gracias a la valentía de un pionero: Juan Porcar. Conocido periodista, fotógrafo y polifacético piloto amateur, fue el primer español en sentir la llamada del Dakar y sobre todo, el primero en participar en dicha prueba. Gesta que hizo, además, con una moto «hecha en casa»: una OSSA Desert 350, sin duda alguna una mecánica poco adecuada para las condiciones de la prueba -era, junto con las motos del equipo oficial Husqvarna, la única 2T de la larga lista de inscritos-. Pero… ¿no estábamos hablando de aventuras…?

Esta combinación de factores hizo que, a pesar de que la historia se saldara con un prematuro abandono, el Dakar entrara con enorme fuerza en el panorama deportivo español.

Todo terreno

La moto que eligió Porcar para su primera incursión dakariana, la OSSA Desert 350, era una todo terreno que había nacido en su momento para las carreras americanas de cross-country. En teoría era el modelo español más adecuado para la aventura africana, además de que Porcar ya la usó en el Rally de Túnez y contaba con cierta experiencia con ella.

La preparación para el Dakar era muy sucinta, y se limitaba a elementos de fiabilidad y funcionalidad. La incorporación más evidente era un entramado de tubos que hacían a la vez de subchasis trasero y parrilla portabultos (si, en aquellas ediciones del Dakar, los pilotos llevaban equipaje…), puesto que el elemento original había mostrado fragilidad en sus participaciones previas en Túnez.

Al tratarse de una 2T, el consumo era elevado y la autonomía mínima suponía un problema, contando que además, había que llevar el aceite de la mezcla. Para remediarlo, se adoptó un depósito artesanal de 30 litros y, un soporte entre el faro y el manillar, para llevar el aceite, todo ello complementado con un bidón extra de 5 litros en la mochila del sufrido piloto. También se cambió el carburador de origen Bing por un Amal de menor consumo, siendo esta la modificación más importante en el motor.

La tendencia de la OSSA a gripar se solucionaba con dos pistones de recambio en la mochila, siendo el primero de ellos utilizado ya en plena autopista a tan solo 200 km. de la salida de París. Aunque, lamentablemente esto ya no supuso un problema añadido, pues el Dakar de Porcar se acabó por temas de salud a los dos días de entrar en África.     

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