Ribera Sacra y Cañones del Sil

Es éste un lugar que ideamos en nuestra mente cuando, de forma instintiva, pensamos en un viaje para recuperar energías. Lejos del ruido y el bullicio, solos la moto y tú con viñedos, Románico y las gargantas del río Sil como únicos testigos. Desconecta y disfruta.

Luis López. Fotos: Juan Sanz -
Ribera Sacra y Cañones del Sil
Ribera Sacra y Cañones del Sil

Estarás de acuerdo conmigo en el hecho de que cualquier excusa es válida para dejar de pensar en los problemas cotidianos; la dificultad radica en ponerlo en práctica… Si puedes, si eres capaz de marcar en el calendario un día en rojo en busca de la paz y el silencio que todos, en algún momento, tanto anhelamos, te aconsejo que pongas rumbo a la ruta que aquí te proponemos. Visitamos hoy un lugar donde la calma y el sosiego imponen su ley, ¡divinos mandamientos! Elementos indispensables que, para nuestra desdicha, se nos resisten, aunque como bien sabes nos gusta cambiar de ambiente, conocer nuestra «piel de toro» rodando en moto por todo tipo de carreteras y visitar lugares más o menos recónditos, con el depósito de nuestra compañera lleno y un buen puñado de kilómetros por cubrir. Así, nos situamos en la capital gallega de Ourense que, en realidad, será el punto más transitado de los que nos encontraremos en el camino; algo que no lo desmerece ni mucho menos. Bien es cierto que nos esperan lugares de extremada belleza, pero también cuenta con su encanto la urbe donde el Miño es el principal protagonista y, cómo no, las aguas termales a las que los romanos eran tan aficionados. ¿Qué tal una ruta por las termas de Chavasqueira, Burgas, Tinteiro y Outariz? Buen comienzo, relajados y preparados para adentrarnos en la Ribera Sacra.

Dicen que en plena Edad Media, los monjes fieles seguidores de la iglesia católica elegían estas tierras por su capacidad para lograr una total y absoluta introspección; el entorno perfecto para romper la barrera de lo humano y alcanzar lo divino, donde la tranquilidad ayuda a encontrarnos a nosotros mismos. Es lo que buscamos en pleno siglo XXI y lo que perseguimos a los mandos de la Tiger Explorer, la moto perfecta para todo tipo de carreteras. Así es el recorrido que ya iniciamos abandonando Ourense por la OU 536 hacia Esgos, lugar a partir del cual comenzamos a disfrutar de un trazado que se convierte en más sinuoso, y un ambiente que en nada nos recuerda a la urbe que acabamos de dejar atrás. Después de disfrutar en el Alto del Rodicio, llegamos a Castro Caldelas, donde casi sentimos la presencia del Sil del que, por cierto, volvemos a separarnos no sin antes visitar el casco histórico medieval de esta localidad donde destaca, por méritos propios, su fortaleza. En la puerta verás los escudos de sus propietarios originales, los Condes de Lemos.

Buscamos ahora por la OU 536 A Pobra de Trives, en un tramo que comienza demasiado recto para lo que nos espera, nada menos que el Alto de Cerdeira y Trives, atravesando el puente romano sobre el río Bibei. Buen asfalto, no demasiado tráfico y curvas por doquier nos «obligan» a apretar el tricilíndrico británico. Pasamos el Alto de la Ermita por la OU 636 hacia Larouco hasta llegar a A Rúa de Valdeorras. Desde aquí nos aguarda un más o menos largo tramo de carretera nacional donde recuperamos, en cierto modo, parte del bullicio de una arteria de comunicación de la zona, aunque no demasiado. La verdad es que con tantas curvas enlazadas apenas apreciamos la afluencia extra de «público», y es la proximidad de Quiroga la que nos avisa de la presencia, entre sierras, de Monforte de Lemos. Una ciudad situada originariamente en el Monte de San Vicente, justo el punto donde hoy puedes pernoctar en el Parador junto a la Torre del Homenaje, lugar donde el comercio y la artesanía medievales hicieron de Lemos una esplendorosa y próspera ciudad.

Nos encontramos a caballo entre las provincias de Lugo y Ourense, siendo el Sil la frontera natural entre ambas. Es momento de acercarnos a sus aguas por la LU 903, al sur de Monforte hasta llegar a Teixeira. A partir de aquí seguimos de forma fiel el cauce del Sil en busca de los afamados miradores, siempre rodeados de laderas repletas de viñas donde el hombre, desde hace siglos, ha aprendido a salvar los escollos naturales para obtener el fruto de la uva con unos caldos reconocidos mundialmente, sello de identidad de la Ribera Sacra. Así llegamos a Parada de Sil y al monasterio de Santa Cristina, la iglesia de Santa Mariña y la capilla de San Antón, fieles vestigios de la profunda religiosidad que ha dominado en toda la zona desde el medievo.

Entre los más representativos y afamados de la red de miradores de la Ribera Sacra se encuentra el de Cabezoás, todo un lujo para los sentidos donde la vegetación parece fundirse con las aguas del Sil en plena garganta. Unos kilómetros más adelante, a nuestra derecha y por carreteras tan estrechas que apenas circulan un par de coches en ambos sentidos, nos situamos a los pies del Sil. Aquí nos llama la atención la actividad del catamarán que surca el río en un paseo de unos 90 minutos, donde una grabación nos explica con detalle los secretos del entorno.

Desde la orilla, volvemos a la carretera que acompaña al río, regresando a la quietud que nos envolvía desde unos kilómetros atrás. Una vez en Loueiro, contamos con la opción de llegar a la carretera de Ponferrada por Luíntra o continuar por la ribera del río circundando las gargantas. Así nos topamos con su desembocadura, lugar donde las aguas del Sil y el Miño se funden en un solo cauce camino del Atlántico. Al tiempo llegamos a la N 120, vía que nos lleva de vuelta a Ourense acompañados del Miño a nuestra derecha. Atrás quedó la quietud de una zona dominada por cañones y viñedos, con imágenes grabadas en nuestra memoria difíciles de olvidar. Es momento de degustar el fruto de la tierra, recuerda, con Denominación de Origen.

Castro Caldelas
Esta magna fortificación data del siglo XIV y, para nuestra sorpresa, puede ser visitada de forma gratuita a diario entre las 10 y las 21 horas. Residencia palaciega y fortaleza medieval, consta como buen ejemplo de arquitectura defensiva y militar de tres torres cuadrangulares, patio de armas y un acceso empinado desde la plaza del ayuntamiento que da lugar a unas vistas, desde lo alto de sus torres y muros, privilegiada para el control de toda la zona. En su interior encontramos el espacio ideal para cobijar un centro cultural donde se albergan exposiciones y una biblioteca.


Nuestra Señora de la Antigua
En Monforte de Lemos encontramos un extraordinario ejemplo de grandiosa arquitectura contemporánea del madrileño monasterio de El Escorial. Conocido también como el Colegio del Cardenal Rodrigo de Castro, su fundador, este centro escolapio muestra nada menos que 110 metros de longitud, con una fachada simétrica monumental, dos claustros neoclásicos y una iglesia de planta de cruz latina en cuyo interior encontramos el sepulcro y una estatua orante del fundador. Vemos en la antigua sacristía, hoy convertida en el museo del Colegio, dos obras de El Greco: San Lorenzo y San Francisco. Las obras comenzaron en 1593 impulsadas por arquitectos jesuitas, finalizando tres siglos después, en 1913.


Embarcadero de Santo Estevo
Uno de los atractivos que encierra el Sil y sus cañones es precisamente el recorrido surcando sus aguas. En el embarcadero de Santo Estevo, situado en la parte abierta central del cañón en pleno Concello de Pantón, encontraremos el acceso al catamarán que nos adentra a los cañones superiores, sin duda una de las zonas más espectaculares del recorrido al conseguir la vista más cercana y bella de esta maravilla natural. Llama la atención a su vez la cercanía de los afamados viñedos y la erosión natural de las rocas.


San Esteban de Ribas de Sil
Habilitado como Parador Nacional, el monasterio benedictino de San Esteban de Ribas de Sil te ofrece todos los requisitos para recrear la vida monacal que, durante la Edad Media, prevaleció en toda la zona. Enclavado en un espacio natural privilegiado situado al norte de Nogueira de Ramuín, justo en la ladera meridional del río, cuenta con la curiosidad de combinar estilos que van desde el románico al barroco. Destaca en este sentido la magnífica conservación de sus tres claustros, románico, gótico y renacentista.

A pesar de lo tortuoso de algunas de las carreteras de la ruta, la Tiger Explorer ha hecho honor a su apellido con unas ganas inagotables por descubrir sus entresijos. Tanto la dulzura de su motor, siempre con potencia útil a cualquier régimen, junto con una posición extremadamente relajada y unas suspensiones agradables que filtran cualquier irregularidad de forma eficaz, consiguen que disfrutes de la ruta al máximo. Además, lo parco de su consumo permite que te olvides de repostar una vez inicias la marcha con el depósito lleno, lo que supone toda una ventaja teniendo en cuenta la escasez de surtidores a lo largo del recorrido.

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