Ruta del Cid (VI)

Proseguimos el Camino con rumbo ya al Mare Nostrum, su itinerario nos desvelará cómo la huella mudéjar da paso a su original testigo árabe, pero antes, recorreremos un buen trozo de Castellón, que puede presumir de tener la mayor orografía de nuestra piel de toro.
Marcos Blanco / Fotos: Juan Sanz -
Ruta del Cid (VI)
Ruta del Cid (VI)

El nacimiento del Jiloca, que mana en la misma población de Cella, marca nuestro inicio de la ruta. Pero poca compañía encontraremos en él, ya que su curso se adentra hacia el interior de la meseta en busca del río Jalón, vertiendo más tarde en el grandioso Ebro, que a su vez culmina en el Mediterráneo; idéntico destino al nuestro pero que nosotros alcanzaremos, primero buscando la TE-V-9021 por su salida este, que enseguida nos conducirá a nuestra vieja conocidal, la N-234. Esta parte con funciones de vía de servicio de la concurrida A-23, además de más tranquila que aquella, nos descubrirá rincones de la ruta mucho más interesantes. Sin ir más lejos, la misma ciudad de Teruel, máxima expresión del mudéjar.
Tras la obligada visita, dejamos la capital turolense por la despejada carretera hasta llegar a La Puebla de Valverde, que todavía conserva, y en muy buen estado, el Portal de Teruel, vestigio de la muralla que protegía la población y donde también encontramos una desproporcionada iglesia, la de Santa Emerenciana, en la que destaca su portada manierista, acorde al tamaño del templo, pero sin rastro de la arquitectura mudéjar. Paciencia, todavía tendremos ocasión de encontrarla más adelante a lo largo del Camino.

 

SIERRA A DENTRO


Tomamos la A-232 que nos llevará a Valbona, localidad natal de Francisco Piquer, que a principios del siglo XVIII fundó, lejos de aquí, el Santo y Real Monte de Piedad de las Ánimas del Purgatorio, más tarde, Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, y modelo para todas las cajas de ahorro actuales. Lástima que el ejemplar modelo haya sucumbido a la desmedida codicia humana.
Llegamos a la medieval Mora de Rubielos, dominada por el castillo de los Fernández de Heredia, con origen musulmán, y donde también encontramos la ex Colegiata de Santa María. Aquí nuestra vía hace un pronunciado giro a la derecha que nos conducirá a la Rubielos de Mora, cual juego de palabras entre los nombres de las vecinas poblaciones, y que atesora una cuidada arquitectura. Al terminar la enriquecedora visita, retomamos la carretera, que ascendiendo nos permite una privilegiada vista sobre ella, aunque más arriba encontraremos un cómodo mirador para tal menester. A partir de aquí el paisaje pasa a ser serrano, en concreto el de la Sierra de Gúdar Javalambre, cobrando protagonismo el desnivel; además de un asfalto claramente más deficiente. De hecho, nosotros coincidimos con las obras de su mejora, por lo que justo en esta zona encontraremos la traicionera grava. Fuentes de Rubielos y sus 962 metros de altura es el techo de la ruta, donde a partir de ahora iremos perdiendo cota paulatinamente, aunque con alguna notable excepción, hasta avistar el Mediterráneo. Cambiamos de vía por una más serpenteante y estrecha carretera, jalonada por un diverso bosque compuesto por pinos, sabinas y robles, que nos acercará a Olba, acostada sobre una ladera del río Mijares, en el estrecho valle de mismo nombre. Será nuestro guía hasta bien entrados en la vecina y próxima Castellón. Al pie de la carretera, Los Ibáñez y un poco más allá Los Lucas, éste en proceso de rehabilitación a título particular, nos despiden de la baturra región; aquí cambia el nombre de la vía por el de CV-20, donde el asfalto recupera su calidad al entrar en la Comunidad Valenciana.
Cruzamos el discreto río Rodeche, frontera natural entre ambas Regiones, y enseguida otro puente nos sitúa al margen derecho del río Mijares. Puebla de Arenoso y su torre del campanario nos dan la bienvenida a la provincia más montañosa de España –sí, por estas latitudes y más célebre por sus playas–, y que cuenta con la única plaza triangular de la Comunidad Levantina. Junto a él nuestro fluido guía se embalsa formando el pantano de Arenoso, a la vez que nosotros llegamos a una entretenida zona de curvas que desembocan en un impresionante desfiladero al superar el muro de la presa, proporcionándonos espectaculares vistas de sus cortados hasta prácticamente la entrada de Montanejos. Famosa por sus balnearios y fuentes termales, resultan indicadas para el baño durante todo el año. Aquí nos separamos del río Mijares, cambiando de carretera y que nos llevará a Montón por un divertido trazado coronando más arriba en el puerto de Arenoso, ya en las estribaciones de la Sierra de Espadán. La C-195 es una carretera digna de peregrinación para los más entregados al disfrute de la conducción, como nos mostró su recorrido. La bajada nos conducirá a Caudiel, y poco más allá retomamos a la N-234 a la altura de Jérica, que ya no abandonaremos hasta divisar el Mediterráneo, aunque su denominación sufrirá diferentes cambios de nomenclatura.

 

MARE NOSTRUM


Junto a la más transitada A-23, alcanzamos la monumental Segorbe, Torres Torres, y finalmente Sagunto, la antigua Murviedro, que atesora múltiples reclamos, como su anfiteatro romano o su castillo en el promontorio aledaño, visible desde mucho antes de su arribe. A partir de aquí, cambio radical de escenario con la presencia del Mediterráneo a la vez que nos adentramos en la fecunda huerta valenciana, salpicada por las llamativas cúpulas de cerámica de sus iglesias, hasta nuestro destino final, la capital del Turia.

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