Accesorios imprescindibles para viajar

Es inevitable, lleves lo que lleves y por larga que sea la lista a la que vas haciendo muescas según vas metiendo cosas en la maleta, siempre echarás algo en falta. Sin embargo, hay una serie de cosas que conviene no dejarse en casa si viajas en moto.

Marcos Gil. fotos: Lluis Llurba -

No me preguntes cómo demonios éramos capaces hace sólo unos años de quedar con una semana de antelación con alguien en un lugar determinado y encontrarnos, y por qué ahora si no llevamos el móvil a la vuelta de la esquina estamos perdidos. Nos habremos atontizado, pero hoy en día salir sin móvil en moto es algo que no se nos ocurriría hacer. Si lo llevas en una bolsa estanca en época de lluvia, mejor. Y acuérdate de coger también el cargador.

Algunos dirán que puede deteriorarse y dejarte en la estacada y sin blanca en cualquier momento por un fallo en la banda magnética, por doblarla en exceso al guardarla mal o con prisas en un bolsillo al repostar mientras alguien te mete prisa… Cuídala y lleva siempre dinero en metálico por si acaso. Nuestro colaborador Iván Montes, afina aún más: «lleva siempre a mano una billetera falsa y con poco dinero. Si te intentan robar, dáles esa».

Tanto si hablamos de una escapada invernal (sal y/o barrillo de la carretera, lluvia) como si es en otra época (nubes de insectos), un líquido o unas toallitas limpiadoras para la pantalla te evitarán un susto por falta de buena visión. Si además tiene propiedades antivaho, mejor que mejor.

¿No habrás sido tan “listo” de quitar la herramienta original de la moto? Puede ser mala de narices, pero ocupa muy poco y te puede sacar de algún apuro. Todas sus piezas no son imprescindibles, revísala porque a veces hay alguna que puede resultar indispensable para alguna tarea de mantenimiento/reparación.

Igual te valen para curar una herida de forma higiénica que para solucionar un contratiempo como un pinchazo. Obviamente, nunca al revés… Los de vinilo son preferibles si no sabes si eres alérgico al látex. Algunos los usan también para protegerse del frío y el agua si no tienes unos guantes «guapos», pero ten en cuenta que no traspiran.

En manos de McGuiver, junto con la cinta americana, podrían servir hasta para fabricar un arma de destrucción masiva. En las de cualquiera pueden tener múltiples aplicaciones, cuestan, pesan y ocupan poco… Elígelas buenas, de las que no se parten con sólo tensarlas un poco.

Sí, ya sé que tienes un estupendo (y seguramente caro) seguro que incluye asistencia en carretera para éste y otros contratiempos, pero si no has leído la letra pequeña puedes encontrarte con alguna sorpresa, como que no te cubre si estás en una pista con tu moto trail… Unos «gusanos» y unas bombonas de aire comprimido te sacarán del apuro. Ahora, no sirve de nada llevarlo si no sabes usarlo. Practica en casa con una superficie horadada.

Sólo unas palabras para recordarte lo único que cabe decir en este sentido: no te los olvides, ni los de la moto ni los tuyos. Incluso, en países como Marruecos, si vas en pareja no está de más llevar el libro de familia, si no vives en pecado. A un compañero le robaron la moto de su chica en Marruecos y en la comisaría le soltaron: «Para buscar la moto de su esposa necesitamos saber que esta mujer es su esposa»; así de simple.

Tu mejor aliado si no quieres acabar sonado o aturdido por el ruido del aire después de horas a los mandos. Con ellos, cuando llegues al final de tu etapa, la sensación de cansancio es menor y te apetecerá algo más que tirarte a descansar.

Al menos uno de disco para no ponérselo en bandeja a los chorizos. Sencillo y rápido de poner, si llevas otro menos manejable quizá empereces a la hora de ponerlo sólo para hacer una pequeña parada.

Si las usas, no olvides el estuche con recambio. De lo contrario te puede pasar como a nuestro editor, que una vez tuvo que volver de un viaje con un ojo tapado con un parche improvisado porque se le rompió una lentilla: «me pasó por no conservarla bien por la noche. En esta situación es mejor ponerse un parche pirata que ver bien con un ojo y ni tres en un burro por el otro. Acabarás mareado».

Los hay pequeños y son más fiables que los que te puedas encontrar por tu camino. Si has pinchado y reparas tú, podrás poner la presión correcta y controlar si la reparación funciona. Mejor uno de aguja, y te olvidas de la pila.

Los más veteranos de la redacción insisten en ello y la verdad es que tiene sentido, máxime cuanto más largo sea tu viaje. Incluso alguno nos ha confesado que lleva dos: «y una vez, hace más de 20 años (nota del autor: esto demuestra que nuestro neurótico anónimo no soy yo, que casi ni había nacido entonces) coincidí por ahí con un inglés dando la vuelta por España en moto. Hicimos varios cientos de kilómetros juntos y el tío tan feliz con mi compañía hasta que me confesó que no llevaba llave de repuesto. Le empecé a decir todo lo que le podía pasar, y le acabé por amargar el viaje, je, je».

Te la puedes ahorrar si tienes un móvil de esos que son más inteligentes que tú, aunque mejor llevar una y no malgastar la batería de «el comodín de la llamada», ¿no crees?

Una aberración para los viajeros más clásicos y puristas, que prefieren el mapa analógico, plastificado o forrado y con más pliegues que la cara de Chavela Vargas. Es cierto que el mapa conservará vestigios de tu ruta: anotaciones, manchas del sabroso chorizo que te salvó de desmayarte por inanición… y además no gasta batería. Pero el navegador también es un sufrido compañero al que echarle las culpas de todo y con el que desahogar tu rabia por perder la ruta. Tú eliges.

Si en un afán de ahorrar equipaje prescindes de calzado cómodo para cuando no vayas en moto, cuenta con que alguna rozadura o ampolla te saldrá en los pies. Y más si es verano. Unas tiritas o mejor aún, un paquete de Compeed, serán tu mejor aliado.

Que sí, que ya sabemos que en los tropecientos kilómetros que le llevas hechos a tu moto no has cambiado la bombilla del faro, pero el amigo Murphy ahí está, preparado para dar el golpe cuando menos te lo esperas. Echa una al equipaje y algunos fusibles por si acaso.

Sal de casa con las medicinas que tomes habitualmente distribuidas en un pastillero. Si eres alérgico a la picadura de avispas, no olvides una dosis de Urbason. Igualmente, lleva algo para la gastroenteritis, la diarrea, el dolor de cabeza. Hay botiquines en las tiendas de montaña que te sorprenderán por lo reducido de su tamaño.

Imprescindible en verano, ya sea en formato líquido (crema), o sólido, (una gorra o sombrero plegable). La primera te sirve también si eres amigo de ir con pantalla clara que no te proteja del sol la parte de cara, pero mejor si los combinas. Vaselina o cacao para los labios.

Mejor que la linterna de toda la vida ya que te permite usar las manos. La linterna en la boca mientras planificas sobre el mapa la etapa de mañana queda muy bien en las pelis, pero es un atraso. Los de LED además gastan muy poca energía y las pilas duran mucho si las administras bien.

Si te quedas tirado en una carretera mal iluminada, te hará infinitamente más visible para los demás conductores. Las hay pequeñas y con sistema de sujeción por imanes que puedes colocar en el depósito si es de chapa, o en el guardarraíl en el caso de que lo haya, si no, en los discos de freno o cualquier otra parte de acero.

Con él evitas que el caballete lateral se hunda si estacionas en un lugar con suelo blando. Levantar una moto, en especial si vas solo y con la moto cargada hasta las orejas, con el mosqueo que da verla espanzurrada en el suelo es un mal trago que te puedes ahorrar.

Si llevas un poco de hueco de sobra no está de más llevar algo más de herramienta que la propia de la moto. El trajín de un viaje intenso puede aflojar alguna pieza y sin herramienta… estás fastidiado. Un maletín con una pequeña carraca con cabezas de allen y de destornillador suele ser suficiente.

Todo un clásico. Si no tienes una, ya estás tardando para pedírtela por tu cumpleaños, reyes, santo, día del padre/madre… Si el mini estuche de herramientas no te cabe definitivamente, al menos con esta herramienta puedes hacer algo; aunque sólo sea pinchar las tapas en los bares. Queda muy chic. Ojo al manejarla porque con tanto «gadget», lo mismo tienes que recurrir al botiquín, porque hemos quedado que lo llevabas, ¿no?

Si tus maletas o mochilas de viaje están un poco «hartas de vivir», usar bolsas de basura como membrana impermeable suele dar buen resultado. Tampoco está de más llevar alguna de repuesto para improvisar unas botas de agua si las has dejado en casa. En los supermercados también encontrarás bolsas pequeñas con cierre hermético que son muy útiles.

Usar una pequeña bolsa hermética para llevar algún fruto seco, caramelo o barrita energética puede ser la diferencia entre pasarlo mal por una flojera sobrevenida por un sobreesfuerzo o por un día de bajón. Dicen que con un par de almendras o un dátil se puede andar horas y horas por el desierto.

La mejor garantía de que te haga buen tiempo es llevar el traje de agua. Si lo echas, no lloverá, si te lo dejas, te caerá la del pulpo. No falla. Una capa cortaviento extra al menos para la parte de arriba es fundamental si coronas algún puerto, o al menos el manido periódico o similar. Sin ir más lejos el otro día Urdín y yo tuvimos que «mangar» un par de manteles de papel en una terraza de un bar portugués. Mano de santo. Un pañuelo o buff tampoco está de más.

Es difícil que se rompa del todo, pero un rasponazo mal dado te puede acabar «rayando» más a ti que a la propia pantalla. Y comprar por ahí una que sea la que precisamente monta tu casco puede ser una misión imposible, en especial si tu casco es «un gran reserva del 78». Hay mochilas de moto que llevan un bolsillo o una funda específicos, que la protegen.

Lleva de más porque sabes con cuántos bultos sales, pero no con los que volverás ni el estado de éstos. La red elástica es la reina en este sentido.

Si tu moto tiene cardan o correa, sáltate este párrafo, pero si no, no te olvides de llevar un pequeño bote de grasa… o cera como el Go Chain Wax. ¿No la has probado? La verdad es que funciona bien. Además viene en botes de 120 ml.

¿Hace falta decir algo al respecto? Como dice un amigo: «9 de cada 10 motoristas lo usan. No querrás conocer a ese otro que no lo usa».

Todo viaje siempre tiene sus momentos de tranquilidad. Matar el tiempo leyendo es una opción. Los libros electrónicos son perfectos, en especial el Kindle, por su mínimo consumo. Por largas que sean tus vacaciones, no necesitarás su cargador.

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