Comparativa scooter 250/300 con ABS

Honda Scoopy 300, KYMKO SuperDink 300, Peugeot Satelis 250 y Yamaha X-Max 250. Los scooter de cilindrada media más vendidos son ahora los más seguros. Ninguna marca se quiere quedar atrás en materia de seguridad activa, de ahí que todos se ofrezcan ya con ABS.
Andrés G. Dorado. Fotos: Lluís Llurba | 24/08/2011
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Es curioso cómo cambian las tendencias, si hace unos años los fabricantes centraban sus esfuerzos en hacer el diseño más espectacular o el motor más potente, ahora son la seguridad y el medio ambiente las premisas que dictan el rumbo a seguir. El ABS lleva presente en las motos algo más de dos décadas (desde la serie K de BMW de fi nales de los ‘80), pero en el panorama del scooter hasta hace bien poco solo estaba presente en los «megas» y modelos puntuales, una tendencia que se ha generalizado en la actualidad. La mejor prueba de ello es la comparativa que tienes ante ti, los scooter más representativos -y también los más vendidos- de 250 y 300 cc, todos ya con ABS, un sistema que varía mucho de un modelo a otro. Veamos cómo funcionan.

Sistemas diferentes…
Para un mismo fin: evitar bloquear las ruedas al frenar. Cada marca desarrolla, normalmente en colaboración con otro proveedor, su sistema ABS. En el KYMCO Super Dink, por ejemplo, es Bosch la marca elegida para el desarrollo de este dispositivo. Y ya que hablamos del taiwanés, empecemos por él. Ha sido el último en apuntarse a la «moda del ABS» en sus dos versiones (125 y 300 cc), de hecho se presentó hace escasamente dos meses, tiempo más que sufi ciente para probarlo y reprobarlo. Lo primero que percibes es que el ABS en el tren trasero es demasiado intrusivo, esto quiere decir que entra en funcionamiento enseguida, en cuanto aprietas mínimamente fuerte la maneta. La consecuencia es que deja correr demasiado el scooter en frenadas de emergencia, por lo que te ves obligado a utilizar también el freno delantero para detenerlo por completo. Es una de las particularidades de la frenada independiente (cada maneta actúa sobre una rueda). Eso sí, una vez que le coges el truco, es una frenada muy efectiva aunque no apta para inexpertos. A favor hay que decir que el KYMCO es el único que viene de serie con manetas regulables.

Seguimos con el otro scooter de la prueba con frenada independiente: el Yamaha X-Max 250. El funcionamiento del ABS es similar al del Super Dink, solo que menos intrusivo. El ABS salta más tarde, con lo que te deja dosificar mejor la frenada antes de que el antibloqueo entre en funcionamiento. Aún así el tacto mejoraría si no hubiera que aplicar tanta fuerza al frenar, el accionamiento está algo duro, al menos en la unidad de pruebas que hemos tenido. Un rasgo a destacar es que la maneta no vibra mucho mientras actúa el ABS.

Mejor combinada
La frenada combinada consiste en que la maneta izquierda actúa sobre ambos trenes, es decir, frena las dos ruedas simultáneamente haciendo algo más de incidencia sobre la trasera. Este sistema es el más indicado para gente inexperta ya que, al menos al principio, pueden olvidarse de tocar la maneta derecha. La unión ABS + frenada combinada es infalible a la hora de detener el scooter. Un buen ejemplo lo tenemos en el Honda Scoopy 300, al apretar la maneta izquierda el scooter se detiene en muy pocos metros, además las reacciones son controlables en todo momento. No es intrusivo y el tacto de la maneta es excelente, en mi opinión es el sistema ABS más eficiente de esta comparativa.

También combinada es la frenada del Peugeot Satelis, aunque tecnológicamente algo más complicada. Es la segunda generación de un sistema conocido como ABS/PBS desarrollado por Nissin y Peugeot. El funcionamiento es similar al de un servofreno, esto quiere decir que tiene un módulo electro-hidráulico que recibe la información de varios sensores captadores de presión, éste al apretar la maneta decide cómo debe frenar según sus cálculos. El resultado es una frenada potentísima y muy efectiva, ya que consigue detener el scooter casi al instante aunque de forma algo brusca. El tacto de las manetas es especial -además emiten un sonido electrónico cada vez que frenas en marcha-, algo duro de accionar, y hace falta rodar un tiempo para acostumbrarse. La dosificación de la frenada es un tanto peculiar al tener un sistema que, en parte, está pensando por ti en la cantidad de presión que suministra al circuito hidráulico. El ABS, que funciona en conjunción con el PBS, es extremadamente poco intrusivo, lo que es de agradecer.

Equilibrio
Los motores de 250-300 cc han conseguido llevar a los modelos que los equipan a un punto de equilibrio casi perfecto para un scooter. Me explico. Son tan válidos para circular por ciudad como fuera de ella, su sólida estructura hace que tengan mucha estabilidad, cuentan con buena aceleración y aceptable velocidad punta, además gastan poco y su precio suele ser sensiblemente superior al de su homólogo en 125, si lo tiene. En contra tienen que hace falta -al menos- el carné A2 para poder conducirlos.

En esta comparativa contamos con tres GT y un rueda alta: el Honda Scoopy 300. Peugeot y KYMCO son los más grandes, bien, porque tienen mucho espacio tanto para el conductor como para el pasajero y un enorme parabrisas que protege muy bien, pero mal, por que su voluminosa carrocería
entorpece el pasar entre coches. El X-Max es algo más pequeño pero presume de habitabilidad y buena ergonomía, eso sí, el parabrisas tiene poca superficie. En otro extremo está el rueda alta Scoopy, pequeño, ágil y cómodo, aunque con una postura de conducción diferente a la de los otros, no peor sino diferente. No dispone de parabrisas, aunque Honda lo ofrece como accesorio opcional. El hueco bajo el asiento es minúsculo, apenas cabe un casco jet, algo que se soluciona con el baúl trasero que trae de serie y en el que se puede guardar un casco integral y alguna cosa más. Los GT van sobrados de capacidad de carga, los tres aceptan dos cascos integrales bajo el asiento y cuentan con guantera.

¿250 o 300 cc?
Esos 50 cc marcan la diferencia y se hacen notar en marcha. El más rápido en todos los registros ha sido el Scoopy 300, tanto en aceleración como en velocidad punta, también es el más ágil y el que más consume. De cerca en cuanto a prestaciones le sigue el otro 300, el Super Dink, que a pesar de rozar los 200 kg monta el motor más potente con prácticamente 33 CV -13 más que el X-Max- de potencia, lo que le hace tener una arrancada muy poderosa y mucho brío al acelerar. El tacto del motor y las reacciones del embrague y el variador son algo toscas, todo lo contrario que Satelis y X-Max, sus motores, aunque menos potentes, son todo dulzura al enroscar el puño de gas, característica que comparten con en el Scoopy.

En cuanto a los precios, hay para todos los bolsillos con más de 1.200 euros de diferencia entre lo que cuesta el más barato (Super Dink) y el más caro (Scoopy). Los cuatro cuentan con versión sin ABS, aunque después de haberlos probado te aseguro que merece la pena pagar un poco más. En cuestión de seguridad, mejor no escatimar.

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