Joey Dunlop, el hombre-península del motociclismo

El legado que dejó el gran icono de la Isla de Man va mucho más allá de las road races.
Joey Dunlop, el hombre-península del motociclismo
Joey Dunlop, el hombre-península del motociclismo (Fotos: Gold & Goose / IOMTT / NW200 / MPIB).

Transcurría el año 1976 y el Campeonato del Mundo de Motociclismo desembarcaba, como todas las temporadas, en la Isla de Man para la disputa del popular Tourist Trophy. La competición más antigua de la historia de las dos ruedas, nacida en 1907, y que desde 1949 había permanecido de forma invariable en el calendario mundialista.

Una prueba con un halo de encanto que le confería una importancia mayúscula para los pilotos. Muchos de ellos, incluido el español Santi Herrero, consideraban que una victoria en la isla tenía tanta importancia como un título mundial. Sin embargo, el avance de los tiempos fue desterrando del calendario del Campeonato del Mundo aquellos circuitos cuya peligrosidad excedía los límites de lo que sus estrellas consideraban razonable.

La mayor estrella en la época era Giacomo Agostini, que llevaba sin acudir al TT desde 1972 en protesta por la muerte de su amigo Gilberto Parlotti. Poco a poco otros pilotos se fueron apuntando a ese boicot, y en 1976 las ausencias fueron demasiado notables: Barry Sheene, Teuvo Lansivuori, Pat Hennen, Marco Lucchinelli… hasta tal punto que la FIM decidió que sería el último año del TT de la Isla de Man en el calendario.

Sin las grandes estrellas del momento y sin el reclamo que suponía ser parte del Mundial, el devenir del TT de la Isla de Man se presentaba como una incógnita. Para intentar compensar esa pérdida, la FIM creó el campeonato de Fórmula TT con tres categorías: Fórmula 1, Fórmula 2 y Fórmula 3. Un campeonato que los dos primeros años fue a carrera única en la isla, añadiéndose el Ulster GP como segunda carrera en 1979 y sumándose varias más hasta su desaparición tras 1990.

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También la organización se buscó las habichuelas reclutando a viejas glorias británicas con ganas de brillar como Phil Read y, sobre todo, Mike Hailwood. Especialmente inolvidable fue el retorno triunfal de ‘The Bike’ en 1978 que remató al año siguiente ganando el Senior TT por séptima vez.

Joey Dunlop, el hombre-península del motociclismo

Joey Dunlop, el hombre-península del motociclismo

Fue una epopeya efímera, que había virado las miradas de todo el motociclismo a la isla pero que no garantizaba nada en términos de futuro: delicioso y abundante pan para hoy, hambre para mañana, pasado mañana y quién sabía hasta cuándo. La isla era más isla que nunca: mediaba un océano entre el TT y el Mundial, que acaparaba el interés, amenazando con dejar la emblemática prueba reducida al terreno de la nostalgia.

Lo que los organizadores del TT no sabían es que la solución a sus problemas no estaba ni fuera de la isla ni era cosa del futuro. Ya estaba allí. Como si el destino lo hubiera preparado, había comenzado su historia en la prueba en ese mismo 1976: mientras Tom Herron se llevaba la victoria en el Senior TT tras cubrir las seis vueltas al Snaefell Mountain Course en dos horas, 9 minutos y 10 segundos, un joven norirlandés de 24 años invertía ocho minutos y 39 segundos más para acabar en la 18ª plaza.

Nacido en Ballymoney en 1952, respondía al nombre de Joey Dunlop, había crecido viendo las carreras del UlsterGP y la North West 200. Antes de cumplir la mayoría de edad, empleó los ahorros que tenía de varios trabajos en comprarse su primera moto y pronto empezó a competir hasta llegar al mencionado TT de 1976.

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Al año siguiente ya rozó el podio en el Senior TT al terminar cuarto a menos de cuatro minutos de Phil Read, y se llevó la victoria en el Jubilee TT, una categoría de 1.000cc que solo se corrió ese año con motivo del jubileo de plata de la reina Isabel II y a la que también podían concurrir máquinas de carreras como la Suzuki RG500 o la Yamaha TZ 750, aunque Dunlop triunfó con la ya obsoleta Yamaha TZ 700.

La siguiente victoria no llegaría hasta 1980 en el Classic TT, si bien el año anterior ya había iniciado su cuenta de triunfos tanto en el Ulster GP como en la NW200. A partir del año siguiente empezó su relación de podios en el Formula One TT: tercero en 1981, segundo en 1982 –año en el que se llevó el Mundial de Formula TT al ser segundo también en Ulster y Vilareal- y por fin, la victoria en 1983, revalidando el título mundial.

Joey Dunlop, el hombre-península del motociclismo

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Tras repetir la victoria en el TT y el título mundial en 1984, tuvo un año absolutamente apoteósico en 1985: se llevó el triplete en la Isla de Man al revalidar la victoria en el Formula TT y ganar por primera vez tanto el Senior como el Junior; y lo coronó con su cuarto título mundial de Formula TT ganando las seis carreras: la mencionada Isla de Man, Assen, Vilareal, Montjuic, Ulster y Hockenheim.

Repitió título al año siguiente con cinco victorias en ocho carreras, incluyendo por supuesto el Formula One TT que también ganó en 1987 y 1988, aunque ya sin los títulos mundiales que fueron para Virginio Ferrari y Carl Fogarty, respectivamente.

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La cuenta de títulos mundiales se detuvo en cinco pero la de victorias en el IOMTT siguió: en 1987 hizo doblete con Formula One y Senior; y en 1988 logró su segundo triplete, añadiendo el Junior. Sumaba ya un total de 13 victorias, a solo una del récord histórico de Mike Hailwood.

Para entonces tenía 36 años, y un accidente sufrido en Brands Hatch le dejó sin acudir a la edición de 1989. Su retorno en 1990 fue discreto y era lógico pensar que sus mejores días habían pasado, pero en 1991 se quedó a las puertas del 14º triunfo al ser segundo tanto en el Senior TT, por detrás de Steve Hislop, como en el Ultra-lightweight, batido por su hermano Robert, que ya había ganado esa categoría los dos años anteriores.

Sin renunciar nunca a volver a reinar en el Senior ni en el Formula One, Robert le había enseñado el camino: así, en 1992, y ya con cuarenta años, Joey Dunlop igualaba las 14 victorias de Mike Hailwood al ganar el Ultra-Lightweight TT batiendo a Robert por ocho segundos. Un año más tarde, hizo lo mismo y superó a su hermano por doce segundos para ser el primer piloto de la historia en llegar a 15 triunfos en la isla.

Joey Dunlop, el hombre-península del motociclismo

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Habían transcurrido 15 ediciones sin el reclamo del Mundial y el TT de la Isla de Man seguía siendo una prueba de referencia en el motociclismo, con su propia idiosincrasia y un ídolo propio como Joey Dunlop. Se acabó compartir a sus mitos con el resto del mundo. Ante la amenaza de que las road races fuesen reducidas a una isla aislada del resto del mundo motero, Dunlop se había convertido en un hombre-península que conectaba la isla de una prueba única con la gran afición del resto del mundo.

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Había probado en los grandes premios y en Superbike pero había decidido dedicarse a las road races sin que eso le restase un ápice de respeto por parte de la afición. Que alguien como él, un hombre corriente con el don de volar en moto, prefiriese hacerlo entre bordillos y farolas, terminó de demostrar que las road races podían convivir con los circuitos en dos mundos diferentes pero conectados.

De acuerdo, los focos se los quedaban Wayne Rainey, Kevin Schwantz, Mick Doohan y compañía, pero todo el mundo sabía que había otro motociclismo de gran tradición y tintes épicos donde se forjaban leyendas propias, y que Joey Dunlop era el gran ídolo.

Él siguió a lo suyo y empezó a coleccionar triunfos de dos en dos: Ultra-Lightweight y Junior en 1994; Lightweight y por fin de nuevo el Senior en 1995, y Ultra-Lightweight y Lightweight en 1996. Repitió en el Lightweight los dos años siguientes para elevar su cuenta a 23 antes de un 1999 en el que por primera vez en una década se quedó sin triunfo.

Y llegó el fatídico año 2000. El de su tercer triplete en el TT (Formula One, Lightweight y Ultra-Lightweight) para sumar 26 victorias, hito todavía no superado. Casi un mes después, sufrió un accidente en una road race en Tallín, Estonia, falleciendo en el acto. Era el 2 de julio.

Aquel día se fue el hombre, pero 20 años después la leyenda sigue viva. No solo por sus 26 victorias en el TT, sus cinco mundiales de Formula TT, sus 24 victorias en el Ulster GP o las 13 en la NW200. Gracias también a sus sobrinos Michael (19 victorias en el TT) y William, fallecido en 2018 en la Skerries 100.

Su legado es tal que, cualquier persona aficionada al motociclismo, aunque no siga ese universo propio que son las road races, sabe perfectamente quién es Joey Dunlop y lo que ese nombre significa en la isla. Gracias a él, las road races no son una realidad aparte en el mundo de las dos ruedas. Joey Dunlop es de todo el motociclismo.

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