HJC RPHA 10 Plus: casco de moto probado durante un año

Hemos probado el casco integral HJC RPHA 10 Plus usándolo durante un año, apareciendo virtudes y defectos con el paso de los kilómetros.
Luis López. Fotos: Lluís Llurba. -
HJC RPHA 10 Plus: casco de moto probado durante un año
HJC RPHA 10 Plus: casco de moto probado durante un año

¡Qué casco más liviano! Es la primera sensación que nos llega cuando tenemos el HJC RPHA 10 Plus entre las manos. El acabado también muestra la mejor de sus caras, con acolchado interior forrado en tejido suave al tacto y en un color azul aparentemente sufrido; lo mismo sucede con las correas, cuyo interior también recibe idéntico tratamiento. En el interior del mentón, la protección de barbilla se muestra recia y, aunque no lo parezca, no entorpece demasiado una vez te enfundas el casco; de hecho, cede con el uso sin riesgo a desmontarse, algo que sí sucede con la cubierta de la nariz: su anclaje es demasiado superficial y, a poco que pretendas agarrar el casco en esta zona, la pieza se desmontará saltando cada uno de sus tres puntos de fijación. Una simple presión sobre ellos y volverá a colocarse en su lugar.

Un punto destacable y muy de agradecer lo encontramos en el cierre, como parte de la anilla pasante de la correa. El tirador se compone de una pieza de goma gruesa en color rojo muy fácil de encontrar incluso pertrecho de guantes, aunque he de reconocer que prefiero ajustarme el casco siempre desprovisto de ellos. Cada cosa a su tiempo. Por cierto, y ya que hablamos de las cinchas de ajuste, destaca el acabado mencionado del interior, suave y agradable al tacto y a juego con el acolchado, así como la protección de las propias correas en material sintético que ha demostrado ser muy resistente con el paso de los kilómetros.

No ha mostrado la misma resistencia el material del propio acolchado, cediendo al roce con relativa facilidad o, al menos, en menos tiempo del esperado. Por el contrario, el acolchado ha mantenido «las formas», cediendo lo justo como para que adopte las formas de rostro y cabeza. A pesar de ello, y como prueba de un ajuste fiel y correcto, cada vez que te lo quitas queda la marca en la superficie de tu mejilla…

Las tomas de aire, esos elementos que en más de un integral sirven para adornar el diseño exterior y poco más, en esta ocasión demuestran su funcionalidad sobre la marcha. Las superiores, comandadas por prácticas ruedas que giran menos de media vuelta hasta abrir o cerrar completamente el acceso del aire al interior, refrescan la cabeza sin necesidad de rodar a alta velocidad. Sin embargo, las ruedas dentadas acaban cogiendo holgura si las usas a menudo, quedando ligeramente abiertas con la presión del aire. La toma correspondiente al mentón no es muy amplia, pero también encontramos sensaciones diferentes circulando con ella abierta o cerrara, síntoma de que realmente funciona. De hecho, es conveniente mantenerla abierta incluso en invierno si deseamos evitar que la pantalla se cubra de vaho en su interior. La lámina interior que el casco incorpora como parte de la dotación que encontramos en la caja, junto con una pantalla ahumada extra, apenas ha evitado el empañamiento durante los dos primeros meses del invierno.

En cuanto a la pantalla en sí, su rendimiento es mejorable. El diseño de la parte inferior provoca deformaciones en la visión «haciendo aguas», lo que impide que la lleves abierta un mínimo para refrescarte, o evitando lo que comentamos del vaho mientras circulas en un atasco, etc. La primera posición desplaza demasiado la propia pantalla hacia arriba, lo que provoca que en nuestro campo de visión quede directamente el borde inferior del mismo, sufriendo la distorsión comentada. En cuanto al tirador, este se monta en el centro. Por dimensiones, facilidad de localización y funcionamiento del muelle que incorpora, es perfecto para abrir y cerrar la pantalla de un solo toque, aunque aquí encontramos otro detalle mejorable: en ajuste una vez cerrada no es del todo correcto. A primera vista, la goma que asiste al borde inferior parece realizar su cometido, pero no será hasta que tiremos de la pantalla desde el borde superior hasta abajo con ambas manos cuando obtendremos un cierre realmente eficaz.

En definitiva, un buen deportivo hasta cierto punto utilizable para otros menesteres que no sean rodar en circuito, en el que se agradecen detalles como lo reducido de su peso o el ajuste interior férreo, pese a que no llega a molestar demasiado el almohadillado interior, si bien la resistencia al uso es mejorable en ciertos puntos donde más sufre el casco en el día a día.

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