En busca del equilibrio

Prueba: Piaggio Beverly 400. El creciente mercado de los scooter está recibiendo de buen grado las cilindradas medias, propiciando la aparición de numerosos modelos que buscan el mayor equilibrio posible. Piaggio no se iba a quedar atrás y ha puesto en escena el Beverly 400, que además es el primer «cuatrocientos» de rueda alta.

En busca del equilibrio
En busca del equilibrio

PRECIO: 4.999 EUROS / DISPONIBILIDAD: INMEDIATA

La familia Beverly formada hasta ahora por el 125, 250 y el 500 contaba ya con peso en el mercado (150.000 unidades vendidas desde 2001) debido a que tenía presencia en las cilindradas importantes y al buen rendimiento de sus integrantes, todos de rueda alta. Este año ha recibido un nuevo miembro, el Beverly 400 i.e., convirtiéndose así en numerosa. Este llega en un momento en el que los «cuatrocientos» están tomado protagonismo. Basta ver el nuevo Honda Silver Wing 400 o la renovación del Suzuki Burgman, aunque tenga ya unos años a sus espaldas. Una parte del interés de las marcas en este segmento es la ventaja fiscal que tienen estos vehículos en Italia por su cilindrada, pero también se puede decir que su tamaño medio y sus grandes posibilidades les han convertido en atractivos para un creciente público.

TRANSFORMACIÓN
En este caso para dar vida al Beverly 400 no se «hinchado» una versión más pequeña, sino que se ha reducido el motor que utilizaba el 500 cc y se ha dado vida al MASTER 400, que propulsará también a otros modelos. En la parte ciclo sucede al contrario ya que se confía en la base del 250, que este año cuenta con una versión denominada «S». Así que sobre el papel el nuevo Piaggio se presenta como un scooter que une lo mejor de dos mundos. En cuanto al equipamiento encontramos lo habitual en este tipo de monturas, dado que cuenta con una guantera de capacidad media detrás del escudo, donde además están lo botones para la apertura del depósito y del asiento (éste también se puede abrir desde otro mando situado en el escudo). La única pega es que, como sucede en el caso de sus hermanos, debajo del asiento no cabe un casco integral, sólo un jet. A cambio tiene luz. El cuadro de relojes informa de lo necesario, si bien cuando recibe la luz del sol de lleno los chivatos no se leen con facilidad.

A MEDIO CAMINO
Las dimensiones del Beverly 400 están medio camino entre el 250 y el 500, así que su manejo es sencillo e intuitivo. No es un scooter ligero pero se maneja como tal, como se puede comprobar al entrar en el casco urbano. Allí a pesar del intenso tráfico el Beverly avanza con rapidez y zigzaguea muy bien entre los coches. La postura también ayuda a desenvolverse con soltura, dado que el asiento no es muy alto y el cuerpo adopta una posición cómoda. El acompañante cuenta con mucho espacio, buen mullido y asas donde agarrarse. Para los pies no hay mucho espacio en la plataforma, pero tampoco resulta incómodo. El motor al utilizarse en ciudad es una delicia, gracias al eje de equilibrado que elimina vibraciones y a la suavidad de la respuesta al primer golpe de gas. Una vez realizados los primeros metros esa suavidad se transforma en un constante y poderos empuje que te hace adelantar a todo lo que se mueva en un instante. El único problema reside en la facilidad para duplicar el límite de velocidad en ciudad.

Al ser un «cuatrocientos» permite en vías rápidas lo que los más pequeños no, así que salir del centro y abordar la autovía es incluso un placer a sus mandos. La potencia del motor permite al Beverly rodar sin complejos ya que es fácil alcanzar los 160 km/h de marcador, incluso con pasajero. También brilla en las recuperaciones, con lo que se convierte en una excelente opción como scooter para todo. La parte ciclo cumple con su misión a alta velocidad, aunque sin grandes alardes. Como sucede en este tipo de monturas pueden aparecer, según el viento o el estado del vía, ciertas oscilaciones al rodar cerca del límite, pero que no llegan a ser excesivas.

La horquilla, como ya sucediese en el 500, tiene cierta tendencia a rebotar en los baches. A parte de eso el funcionamiento general es bastante bueno, ya que en curva se muestra aplomado. Los frenos tampoco desentonan y eso que sólo hay un disco en le tren delantero, aun así ofrecen buen tacto y potencia más que suficiente para detener con facilidad al Beverly. La protección aerodinámica es correcta y la cúpula baja no genera grandes rebufos y permite una buena visión.

El Beverly 400 es sin duda una muestra de que la virtud está en el camino del medio, porque es manejable, rápido, potente y cómodo, además cuesta 700 euros menos que su hermano mayor de 500 cc. Si quieres llevar una vida equilibrada ya puedes hacerlo a sus mandos.

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