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La Kawasaki Z900, cuya ficha técnica tienes en este enlace, es heredera de una exitosa saga que arrancó en 2004, cuando la Z750 fue concebida inicialmente como una alternativa económica a la Z1000. Aquella popular moto terminó por canibalizar el mercado de las naked 600 cc de cuatro cilindros gracias a una planta motriz de mayor cilindrada y par, y un precio similar. Esa fórmula de "más motor por el mismo dinero" ha sido el pilar sobre el que Kawasaki ha construido un imperio comercial, evolucionando hacia la Z800 en 2013 y, finalmente, hacia la plataforma actual de 948 cc con chasis multitubular.
Tras dos décadas, la Z900 se enfrentaba a la necesidad de modernizar su sistema de gestión electrónica, la versión 2025 lo ha logrado al incorporar un sistema de acelerador electrónico y una unidad de medición inercial de seis ejes. Se ha modificado el refuerzo de chapa tras la pipa de dirección para optimizar la rigidez torsional y mejorar la maniobrabilidad. El subchasis trasero ha reducido su inclinación, lo que ha permitido diseñar un asiento más plano y con un acolchado de uretano más generoso, mejorando el confort en trayectos largos.
La versión SE, se distingue por su equipamiento, una horquilla que tiene regulación de tres vías y un amortiguador Öhlins S46 con mando remoto de precarga, También instala pinzas Brembo de cuatro pistones y una bomba radial Nissin. Por su parte, esta versión Performance equipa algunos accesorios: pantalla, protector de cuadro, escape Akrapovic con protector, y protector de depósito. Los precios de las tres versiones son respectivamente 12.685 €, 12.346 € y 10.540 €.
Al servicio del par
El propulsor de cuatro cilindros en línea y 948 cc no ha buscado un aumento de la potencia máxima, que incluso se ha ajustado ligeramente para optimizar la curva, sino una mejora en la entrega a regímenes bajos y medios. Se han rediseñado los árboles de levas y se ha optimizado el sistema de inyección, que ahora cuenta con una única mariposa de 36 mm por conducto. Este cambio no solo reduce el consumo, sino que permite una aceleración mucho más lineal y constante.
La caja de aire ha sido rediseñada para que el conductor perciba de forma nítida el rugido de la admisión, orientando la entrada hacia arriba e instalando trompetas de admisión de diferentes longitudes en cada cilindro. En el escape, se ha integrado una precámara de 5,5 litros bajo el motor, lo que permite un silenciador más compacto y ligero. La transmisión también recibe actualizaciones, se ha adoptado una cadena de paso 525 y se han acortado los desarrollos para compensar el ajuste de potencia, logrando que las recuperaciones desde baja velocidad sean superiores a las del modelo precedente.
Además, el nuevo asistente de cambio bidireccional permite cambios suaves desde apenas 1.500 rpm, mejorando la conducción tanto en ciudad como en conducción deportiva. La incorporación de la IMU de seis ejes supone un salto cualitativo, ya que ahora el control de tracción, el sistema de deslizamiento y el ABS gestionan su intervención en función de la inclinación de la moto, permitiendo una frenada y una aceleración más segura. A esto se suma un control de velocidad de serie.
Afilada
Hay ligeros cambios estéticos con formas más afiladas y un uso reducido de plásticos, incluye protectores de aluminio cepillado en los laterales y un óptico LED triple, que es ahora la seña de identidad del frontal. Desde el puesto de conducción el cambio más es la nueva pantalla TFT de 5” que ofrece navegación paso a paso integrada a través de la aplicación Rideology, y tiene gestión por comandos de voz y con controles en la piña izquierda. El manillar de aluminio es nuevo, de mayor diámetro.
De las diferentes versiones, en carretera, la Z900 SE demuestra ser, de este modelo, la más equilibrada y capaz que ha salido de la factoría japonesa. La desaparición de las mariposas secundarias mecánicas ha eliminado cualquier rastro de brusquedad en el primer cuarto de gas y la conexión entre el puño derecho y la rueda trasera es ahora impecable.
El motor ha ganado en elasticidad, permite circular casi al ralentí en marchas largas y ofrece un empuje contundente a partir de 4.000 rpm que se mantiene hasta 10.000 rpm. La reducción de la altura del asiento en su zona delantera facilita que pilotos de cualquier talla lleguen con confianza al suelo, a pesar de que la moto no se sentía alta anteriormente.
Noble
En conducción deportiva, los componentes de la versión SE justifican la diferencia de precio. El amortiguador Öhlins controla con maestría las transferencias de masas en aceleración, evitando que la moto oscile, mientras que la horquilla multirregulable permite apurar las frenadas con un apoyo delantero sólido y comunicativo. Esto no significa que la estándar peque de problemas de transferencia de peso en frenadas o aceleraciones.
Un aspecto a considerar es que el asistente de cambio exige cerrar completamente el gas para las reducciones, un detalle que no empaña un conjunto que destaca por su facilidad de uso. La Z900 no es la naked más rígida del mercado, y ahí reside parte de su encanto. Su chasis multitubular ofrece una elasticidad que transmite mucha información al piloto, convirtiéndola en una moto predictiva y noble, más todavía con los Bridgestone Battlax Hypersport S23 de esta prueba.
Se puede considerar que la actual Z900 2025 representa el refinamiento máximo de una receta de éxito. Sin renunciar a su identidad mecánica, ha sabido integrar la tecnología. Es una moto más cómoda, más precisa y, sobre todo, más inteligente, que sigue demostrando que para dominar las listas de ventas no hace falta buscar la potencia extrema, sino el equilibrio perfecto entre carácter, tecnología y usabilidad.













